La compra de un coche, el recibo de una peluquería o una foto en un restaurante sirven a los inspectores de Hacienda como pista para averiguar si una persona vive en España -y si, por lo tanto, debería tributar en el país-, una forma de lucha contra el fraude fiscal que, en ocasiones, acapara todos los focos.
La Audiencia Nacional ha dado esta semana la razón a la cantante Shakira al reconocer que Hacienda no ha podido demostrar que en 2011 vivía en España, lo que ha supuesto la anulación de la multa que se le había impuesto por no pagar sus impuestos, una decisión que la Agencia Tributaria (AEAT) ya ha avanzado que va a recurrir.
La AEAT lleva años vigilando la simulación de traslado de la residencia fiscal a otros países con el objetivo de evadir impuestos, una conducta «extremadamente lesiva para los intereses de la Hacienda Pública», tal y como recoge el Plan de Control Tributario y Aduanero de 2026.
Foco en los ‘influencers’
Este documento, que fija las prioridades de la Agencia para el año, alude específicamente al caso de los influencers para señalar que atenderá «especialmente al análisis de la verdadera residencia fiscal de quienes participan en estas nuevas formas de negocio». En este sentido, son varios de ellos los que se han trasladado fuera de España en los últimos años, desde El Rubius hasta TheGrefg, Agustin51, Willyrex, Vegeta777 o Patry Jordán, algunos de ellos reconociendo abiertamente que lo han hecho con el objetivo de pagar menos impuestos, sin que por el momento haya trascendido ningún conflicto con Hacienda por este motivo.
Muchos de estos creadores de contenido han fijado su residencia en Andorra, una vía que ya utilizaron en su día la tenista Arantxa Sánchez-Vicario -que fue multada con 5,2 millones de euros por no tributar en España entre 1989 y 1993- o la cantante Montserrat Caballé -que acordó devolver medio millón de euros y abonar una multa de 254.231 euros-.
También la baronesa Thyssen, Carmen Cervera, que tiene fijada su residencia en el Principado desde 1992, o su hijo, Borja Thyssen, que, como Shakira, fue finalmente absuelto después de que la Administración no lograra acreditar que vivió en España más de la mitad del año 2007.
Colegios, médicos y gimnasios
La normativa española considera que una persona reside fiscalmente en España cuando permanece en el país más de la mitad del año (es decir, más de 183 días) o cuando constituye el núcleo de sus intereses económicos o vitales. Determinar dónde vive un contribuyente es bastante sencillo en la mayoría de los casos, pero para algunos perfiles, como cantantes o creadores de contenido, se convierte en una labor minuciosa de investigación que ha sido incluso llevada a la pequeña pantalla en la serie Celeste.
El portavoz de la asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) José María Peláez explica que hay «indicios» que llevan a sospechar que personas que no han presentado la declaración de la renta son, en realidad, residentes, como por ejemplo la compra de casas, coches o joyas.
A partir de ahí, comienza la investigación para intentar probar que pasó más de 183 días en el país, lo que abarca desde comprobar la asistencia a citas médicas, peluquerías o retiradas de dinero en cajeros, a cualquier información publicada en redes sociales: una foto en un restaurante es un indicio que se puede convertir en prueba con un requerimiento de información al establecimiento -e, incluso, directamente si no se cuestiona su veracidad-.
Peláez advierte de que la investigación no acaba en esos 183 días, ya que también computan como días en España las salidas esporádicas -por ejemplo, para ofrecer conciertos o jugar partidos de tenis-, sobre todo si no se pasa más de la mitad del año en ningún otro país. De hecho, aunque la persona pase más de la mitad del año en otro país puede ser considerado residente si tiene en España su centro de interés económico, es decir, su vivienda, sus cuentas bancarias o el lugar donde firma sus contratos, por ejemplo.
También si tiene en España su centro de interés vital y familiar, entendido como el lugar donde reside su cónyuge, donde están escolarizados sus hijos, donde tiene su gimnasio o su médico.
Peláez apunta, en el caso de los youtubers que se han trasladado a Andorra: si se han comprado una vivienda y se han llevado a su familia, «Hacienda no tiene nada que decir», pero si retransmiten unos días desde un estudio alquilado y el resto del tiempo lo pasan en España, donde tienen su vivienda, su familia y sus cuentas bancarias, «por mucho que estén físicamente en Andorra más de 183 días, esas personas siguen siendo residentes en España».

