¿Qué es una serie sísmica como la de Granada y por qué se producen tantos terremotos seguidos?

¿Qué es una serie sísmica como la de Granada y por qué se producen tantos terremotos seguidos?

El suelo de Granada lleva varios días sin dejar de moverse. Desde el pasado 14 de agosto, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha localizado cerca de 500 terremotos en el área metropolitana, aunque la inmensa mayoría han sido de magnitud muy pequeña y no han sido percibidos por la población. Dos de los movimientos, sin embargo, han alcanzado una magnitud de 4,8, con apenas cuatro días de diferencia, y han provocado una creciente sensación de incertidumbre entre los vecinos. Lo que está ocurriendo tiene un nombre: serie sísmica.

Una serie sísmica es una sucesión de terremotos que se concentran en una misma zona durante un determinado periodo de tiempo y que están relacionados con un mismo contexto tectónico. No todos los movimientos presentan siempre la misma magnitud; pueden sucederse cientos de pequeños temblores y, entre ellos, aparecer algunos terremotos de mayor intensidad. En conversación con José Benito Bravo Monge, de la Red Sísmica Nacional, el experto explica a 20minutos que en una serie «hay un terremoto principal y luego después una serie de réplicas«, mientras que en un enjambre «no hay un terremoto grande», sino una sucesión de movimientos «de intensidad parecida» sin un seísmo principal claramente definido.

Por eso, no debe confundirse con un enjambre sísmico, en el que se producen numerosos terremotos de magnitudes más similares y sin que necesariamente exista un seísmo claramente predominante. Bravo Monge lo resume así: «en un enjambre hay seísmos premonitores, que son terremotos pequeños que suceden antes, luego hay a lo mejor hay un terremoto algo mas grande», y explica que «todos tienen más o menos una magnitud parecida». La variedad de magnitudes permite denominarlo como serie y no como enjambre. 

El origen de esta actividad hay que buscarlo en la propia dinámica tectónica del sureste de la península. Las placas de África y Eurasia convergen lentamente (unos 4 o 5 milímetros anuales), empujando la primera a la segunda y provocando que las rocas acumulen tensión durante largos periodos. Cuando esa tensión supera la resistencia de una falla, se produce una ruptura y la energía acumulada se libera en forma de seísmos. Ese movimiento puede modificar a su vez el estado de tensión de otras estructuras próximas y favorecer nuevos terremotos, dando lugar a una secuencia de movimientos.

Casos recientes en Granada

La experiencia reciente de Granada demuestra que la actividad sísmica puede prolongarse durante bastante tiempo. Entre finales de 2020 y 2021, el entorno de Santa Fe y Atarfe registró más de 3.000 terremotos durante varios meses, aunque la mayoría fueron de magnitudes muy bajas. No obstante, «se consideró como un enjambre sísmico, donde hubo seis terremotos de magnitud 4 o más, donde no hubo un terremoto principal al que poder catalogar como tal», según explicó a Europa Press el investigador del Instituto Universitario de Investigación Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos de la Universidad de Granada (UGR), José Morales.

Ahora, aunque los expertos pueden seguir la evolución de una serie casi en tiempo real, no pueden determinar con precisión cuándo terminará ni descartar por completo que aparezca otro terremoto de mayor magnitud. El hecho de que se hayan registrado numerosos movimientos pequeños tampoco garantiza que el siguiente vaya a ser necesariamente menor. Lo que sí suele esperarse es que, con el paso del tiempo, la actividad vaya reduciéndose tanto en número como en intensidad, aunque no puede establecerse de antemano cuándo ocurrirá.

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