Las playas y rocas de las islas Cíes, Ons, Sálvora y ocasionalmente Cortegada han sido escenario esta semana de un fenómeno visual impactante por la llegada de miles de pequeños cangrejos patudos que fueron arrastrados por la marea hasta la orilla.
Los responsables del Parque Nacional de las Illas Atlánticas han dado a conocer este sábado el hecho a través de sus redes sociales y explican que el crustáceo, conocido científicamente como Polybius henslowii, recibe numerosos nombres en gallego como patexo, pateiro, patelo o patulate.
El nombre científico Polybius henslowii rinde homenaje al botánico John Stevens Henslow, quien fue mentor de Charles Darwin.
En castellano es ‘cangrejo patudo’, pero la denominación gallega es la que «resuena con más fuerza en la costa», precisan.
Aunque es frecuente verlos, la magnitud de este «afloramiento masivo» ha sorprendido en esta ocasión tanto a vecinos como a visitantes.
Los factores por los que se ha producido son climáticos, debido al aumento de las temperaturas y a la propia prevalencia de los vientos del norte en la primavera y verano.
Pero también, detallan los técnicos, está su naturaleza nadadora, pues a diferencia de otros cangrejos el patudo es un excelente nadador migratorio que vive en grupos enormes en mar abierto.
Son ligeros, de poca consistencia, y fácilmente arrastrados por las corrientes y el viento. Quedan varados y su valor ecológico es «incalculable» pues funcionan como pieza clave en la cadena trófica.
Son, aparte, la base de la dieta de peces como sargos, lubinas y maragotas, y sustento para aves, vitales para las marinas durante su período reproductivo.
De hecho, y así lo concretan los autores del texto, si se avistan grupos de gaviotas o cuervos marinos concentrados en mar abierto «es muy probable que se estén dando un festín de patudos».
La relación del ser humano con el patudo ha evolucionado con el tiempo. Antiguamente, al carecer de valor comercial en los mercados se capturaba por toneladas para ser utilizado como estiércol o abono natural en los campos gallegos.
Hoy en día, su uso principal ha cambiado y son un recurso muy valorado como cebo para la pesca deportiva y la profesional.

