Los esposos que reinventaron la música sinfónica en Colombia y hoy conquistan

Los esposos que reinventaron la música sinfónica en Colombia y hoy conquistan

Junto a Natalia, José Jauregui creó Filmo, un proyecto que ya suma más de 30 funciones y miles de asistentes en escenarios de todo el país

José Jáuregui tenía un sueño que sonaba a fantasía: que le pagaran por escuchar música. Creció entre los “toques” de merengue y salsa que su padre, clarinetista, tocaba en Cúcuta, sin imaginar que años después estaría al frente de más de 120 músicos en escenarios llenos, mientras miles de personas corean melodías que no tienen letra, pero sí memoria, con Filmo Orchestra.

Hoy, junto a su esposa Natalia Rojas, es el cerebro detrás de Filmo, un proyecto que logró algo que parecía improbable en Colombia: convertir la música sinfónica en un espectáculo masivo, emocional y cercano. Lo que muchos veían como un suicidio financiero, terminó siendo una de las apuestas culturales más llamativas de los últimos años.

Del pueblo a la conquista de España: el “callo” en la piel

La historia de José no arranca en conservatorios europeos ni en escenarios de élite. Su origen es más terrenal: la música popular que sonaba en casa, entre ensayos, fiestas y presentaciones de su padre en Norte de Santander. De ahí dio el salto a Bogotá, donde estudió en universidad pública, y más tarde a Madrid para cursar un magíster.

Fue en esa distancia donde apareció la pregunta incómoda: ¿qué hacer al volver a Colombia cuando el campo laboral para músicos es limitado? La respuesta no vino desde la academia, sino desde la intuición. En lugar de esperar una oportunidad en una orquesta estatal, decidió crearla.

Sinfónico de Yandel de la mano de Filmo Orchestra.

Con Natalia, su socia y compañera de vida, regresó con una idea clara: si no existía el espacio, había que construirlo. Así nació Filmo, hace apenas tres años. Un proyecto que empezó más como una apuesta de supervivencia que como un plan de negocio estructurado.

“¿Qué es lo peor que nos puede pasar?”, suele decir. Y la respuesta es simple: ya lo habían vivido. Esa mentalidad, más cercana al riesgo que a la comodidad, fue la que marcó el inicio.

Un salto al vacío llamado Jorge Eliécer Gaitán

Mientras muchos proyectos culturales comienzan en espacios pequeños, Filmo decidió debutar en grande. Su primer espectáculo, Epic, se presentó directamente en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán, el más grande del país.

El resultado sorprendió incluso a los más optimistas: doble sold out. No era solo curiosidad del público; había una necesidad no atendida. José entendió que las nuevas generaciones no conectan con la música clásica en su formato tradicional.

La apuesta fue clara: llevar la sinfónica a otro nivel. Amplificación, luces, narrativa visual y bandas sonoras reconocibles. En escena, piezas de películas como Harry Potter o Star Wars se convertían en una experiencia inmersiva.

No se trataba solo de escuchar, sino de sentir. De transformar la música en algo que pudiera competir con cualquier otro espectáculo de entretenimiento.José lo resume sin rodeos: no basta con dirigir, hay que saber contar la música.

El reto de ser independientes en la tierra de los gigantes

El siguiente paso parecía aún más ambicioso: llegar al Movistar Arena. Un escenario dominado por grandes promotoras internacionales, donde pocos proyectos independientes logran entrar.

Pero Filmo lo hizo. Y no con un artista extranjero, sino con talento local. Más de 120 músicos colombianos interpretando obras de compositores como Hans Zimmer o John Williams frente a miles de personas.

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En cifras, el proyecto ya supera las 30 funciones y más de 33.000 asistentes. Pero más allá de los números, el impacto está en otro lado: demostrar que en Colombia se puede producir entretenimiento de alto nivel sin depender de figuras internacionales.

Esa es, quizás, la mayor apuesta de José. La idea de que el talento local puede competir en calidad, narrativa y producción. Para lograrlo, ha incorporado aprendizajes de sus experiencias en países como Corea del Sur, Estados Unidos y España, donde el espectáculo está pensado como una experiencia integralFilmo no vende conciertos. Vende nostalgia, vende nostalgia, vende una experiencia, momentos únicos.

Fantasy: el nuevo golpe a la nostalgia de Filmo

El proyecto no se detiene. El próximo 23 de mayo, Filmo presentará Fantasy, una nueva producción que amplía su universo. Ya no se trata solo de bandas sonoras épicas, sino de explorar mundos más cercanos a la infancia, con referencias al universo Disney.

La apuesta incluye invitados que rompen el molde tradicional del formato sinfónico, como los creadores digitales Sofía Castro y Camilo Pardo. La idea es clara: conectar generaciones distintas en un mismo escenario. Un niño y un adulto compartiendo la misma emoción, pero desde lugares distintos. Esa mezcla es la clave del modelo. No se trata de elitizar la música, sino de abrirla.

El cierre: un riesgo que valió la pena

Detrás del crecimiento de Filmo hay una constante: el riesgo. José reconoce que no es un camino fácil. Las barreras económicas, logísticas y culturales siguen presentes. Incluso, admite que hay días en los que piensa en abandonar.

Pero hay algo que lo sostiene: el momento en que suena el primer acorde y el público responde. Ese instante donde todo encaja. Al final, su historia no es solo la de un músico que logró vivir de su pasión. Es la de alguien que entendió que la cultura también puede ser industria, y que el entretenimiento no tiene que venir de afuera para ser masivo.

José Jáuregui no solo está cumpliendo su sueño de niño. Está cambiando la forma en que Colombia consume música. Y en ese proceso, está demostrando que a veces las utopías no estaban tan lejos, solo faltaba alguien que se atreviera a ejecutarlas.

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