«Lo que vimos dentro de esos vagones… había volado todo»

«Lo que vimos dentro de esos vagones… había volado todo»

En el centro de Adamuz todas las casas tienen balcones. Balcones que este lunes han amanecido repletos de vecinos que se asomaban, curiosos, a observar cómo los equipos de Emergencias de primera hora tomaban el relevo a sus compañeros que habían pasado la noche en vela atendiendo a los afectados por el doble descarrilamiento de dos trenes en las vías que pasan por esta localidad cordobesa, de apenas 4.600 habitantes. 

Pasadas las 19.39 horas del domingo, el tren Iryo 6189 con origen Málaga y destino Madrid descarrilaba de la vía, impactando contra un Alvia que circulaba en sentido contrario hacia Córdoba y provocando, a su vez, su descarrilamiento. En este último viajaban 184 pasajeros. En el primero, unos 300. Al menos 152 personas han resultado heridas: 43 continúan ingresadas y 12 graves en al UCI, y el balance de víctimas mortales se sitúa, de momento, en 39 fallecidos, a falta todavía de que la maquinaria pesada que se ha trasladado a la zona cero esta mañana excarcele los tres vagones del Alvia que se despeñaron por un talud de cuatro metros. 

Paqui y su marido fueron dos de los primeros vecinos en acercarse a la zona a mirar. «No piensas encontrar todo lo que nos encontramos. Cuando llegamos allí era un desastre», narra la mujer a este periódico. Mientras ella brindaba un primer apoyo a los viajeros que deambulaban por las vías, su marido se metió en uno de los vagones del Alvia para ayudar a salir a los que todavía estaban atrapados. «Había gente que estaba fatal. Hoy mi marido está regular psicológicamente. Lo que vio allí dentro… De todo, allí había volado todo», recuerda, con un nudo en la garganta. 

Alex (23), Javi (25) y Alfonso (22) tampoco dudaron en acercarse a ayudar en cuanto supieron la noticia del accidente. «Vimos pasar los coches de Bomberos y decidimos ir hasta allí a ver qué podíamos hacer. Cada uno bajamos lo que pudimos: colchones, mantas, agua, comida… La gente estaba mal, había muchos buscando a sus familiares», recuerdan los jóvenes. «Estamos en shock, nunca te esperas que pase algo así y menos en tu pueblo, perdido de la mano de Dios. Es una tragedia, la verdad».

Una tragedia que el ministro de Transportes Óscar Puente calificaba pasada ya la medianoche en la estación madrileña de Atocha como un accidente «tremendamente extraño», y que ahora investiga la Comisión de Accidentes Ferroviarios. También el Juzgado de Instancia número 2 de Montoro se ha hecho cargo de las pesquisas, pues estaba de guardia en el momento en que se produjo la colisión de los trenes.

La caseta municipal del pueblo sirvió esta noche como hospital de campaña. A lo largo de la noche, los equipos de Emergencias han trasladado hasta allí a todos los afectados y, tras recibir la primera atención sanitaria, la mayoría fueron derivados en ambulancia a hospitales de la zona y los ilesos desplazados a sus destinos en autobuses. Por su parte, los familiares de las víctimas que se han acercado hasta Aldamuz han pasado la noche en el Hogar del Pensionista, donde han sido atendidos por psicólogos y equipos sanitarios de la Cruz Roja. 

Una de ellas Rocío Fernández, psicóloga de emergencias: «Llegué con mi equipo sobre las 21.30 y fuimos directamente a la zona del accidente». Al atender a este medio, todavía no había dormido. «El ambiente era de frustración, de desesperanza… hemos intentado apoyarles y escucharles lo máximo posible para que se sientan arropados», recuerda Fernández, mientras toma algo de aire frente al hogar del pensionista. Ahora, la mayoría de los familiares de los viajeros afectados se han trasladado al Centro Cívico Poniente Sur de Córdoba, donde esperan información sobre sus allegados.

También el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha estado prestando atención espiritual a las víctimas y familiares de las víctimas del accidente. «Ha sido un momento duro ponerse en la piel de esas personas que todavía no saben nada de sus familiares: la ansiedad y el nerviosismo es muy fuerte», relata, recordando también un caso particular especialmente dramático: «Hemos apoyado a una familia de Huelva que venían cinco personas: cuatro de ellos se han salvado y están en el hospital, pero no saben qué le ha pasado a su quinto familiar. Es muy doloroso».

A pesar del trasiego de periodistas, curiosos y agentes, a las 12 de la mañana en Adamuz solo había silencio. Frente al edificio del Ayuntamiento, el alcalde, Rafael Moreno (PSOE); el teniente de alcalde, Manuel Caballero (IU); efectivos de Protección Civil y numerosos vecinos han guardado un minuto de silencio al finalizar la duodécima campanada en señal de respeto a las víctimas. Entre los presentes se encontraba el coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Antonio Maíllo, que ha subrayado en declaraciones a 20minutos que la situación es de «consternación», pero que ha alentado «una acción solidaria» por parte de todo los vecinos: «Se han volcado con las víctimas». 

Sobre las 13.00 horas la comitiva se ha trasladado de nuevo a la caseta, ahora convertida en una improvisada sala de Prensa. A las 13.30 horas se esperaba una comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que no ha arrancado hasta las 14.30. En su declaración, el líder del Ejecutivo ha trasladado sus condolencias a los allegados de las víctimas y deseado una pronta recuperación a los heridos, además de anunciar tres días de luto oficial.

Por otra parte, se han establecido cuatro centros para recibir a los familiares directos de las víctimas y recoger muestras de ADN en las comandancias de Sevilla (avenida de la Borbolla), Madrid (calle Batalla del Salado), Málaga, Huelva y Córdoba. «Ahora la Guardia Civil está centrada en identificar a las víctimas y el trabajo de criminalística», ha informado la portavoz de la Guardia Civil, Rosa Reina, en declaraciones a los medios desde el hogar del pensionista.

Adif ha habilitado el teléfono 900101020 para atender a los familiares de los pasajeros y recabar cualquier información. Iryo ha habilitado por su parte el 910150000 para afectados.  

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