Lagarde dimite del BCE para tener un papel más activo en las elecciones francesas

Lagarde dimite del BCE para tener un papel más activo en las elecciones francesas

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, confirma lo que hace unos meses planteaba como una posibilidad. La directiva ha presentado su dimisión del cargo, que será efectiva el próximo 7 de febrero, en lugar de esperar a que expire el mandato en octubre de 2027. Lo hace para poder tener un papel más activo de cara a las elecciones presidenciales de Francia y no verse obligada a permanecer neutral en asuntos que le llegan al corazón.  

La institución obliga a ser imparcial en aquellos asuntos ajenos al mandato. «No creo que pudiera sentirme cómoda», ha expresado la exministra francesa en la rueda de prensa posterior al consejo de Gobierno de la entidad. Aunque no ha reconocido abiertamente cuál será du destino a partir de febrero, los rumores apuntan a que puede ser elegida presidenta del Foro Económico Mundial. Solamente se ha limitado a explicar que ha trasladado a sus compañeros el deseo de contar con «mayor libertad de expresión» para abordar cuestiones más allá de la política monetaria. 

Su decisión llega en un momento condicionado por el aumento de la rentabilidad de la deuda soberana de Francia, que la semana pasada llegó a dispararse por encima del 5%, máximos desde la entrada del país en el euro, que ha aflojado el paso después de que Moody’s mantuviera en ‘Aa3’ con perspectiva negativa el rating del país. 

El riesgo de que atraviese una crisis de duda y la incertidumbre acerca de si será capaz de sacar adelante los presupuestos de 2027, unido a las protestas callejeras, ha presionado a una de las mayores economías del euro. Francia llega a las elecciones presidenciales con este escenario en el que la candidata de ultraderecha Marine Le Pen se postula como favorita.

«Al dimitir antes de las elecciones presidenciales francesas, su salida significa que el ganador de las mismas no tendrá ningún papel en la elección del próximo presidente del BCE, lo cual reviste especial importancia dada la incertidumbre política y fiscal que rodea a Francia», apunta Felix Feather, economista de Aberdeen Investments.

Preguntada por este asunto en la rueda de prensa, Lagarde ha incidido en que la entidad tiene «instrumentos para frenar movimientos desordenados e indeseados en los mercados», que catapultan la rentabilidad de la deuda soberana de algunos países.

El emisor aprobó en julio de 2022 el llamado Instrumento para la Protección de la Transmisión (de la política monetaria). Al mismo tiempo, cuenta con el bazuca que supone la compra de deuda soberana de los países de la zona del euro en el mercado secundario. Con esto último puede frenar un acelerón de la prima de riesgo, el sobrecoste que los mercados exigen a los países con respecto a lo que demandan por el bono de referencia, el alemán.

La situación de Francia y una posible intervención del BCE

Los analistas vienen advirtiendo desde hace semanas sobre el deterioro de las perspectivas fiscales y la creciente incertidumbre política en Francia. Sin embargo, «la intensidad de la corrección resulta difícil de explicar únicamente por los fundamentales», advierten desde Ibercaja Gestión. Sus analistas inciden en que el mercado no ha descubierto ahora las vulnerabilidades francesas, pero la subida de los tipos ha acelerado un ajuste que venía gestándose y ha puesto el foco sobre una de las economías europeas que muestra un mayor deterioro relativo.

Desde la gestora Vontobel ven probable que los riesgos fiscales y políticos mantengan alta la especulación en torno a una posible intervención del BCE en algún momento. Así, creen que la entidad «seguirá de cerca los efectos de contagio a otros Estados, la financiación bancaria y las condiciones financieras generales», si bien inciden en que una intervención del organismo en el mercado de bonos probablemente requeriría una tensión soberana significativamente más intensa y generalizada.

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