«Hoy no hay boina en Madrid más que nuestra parpusa». Con esta frase ha cerrado este viernes el alcalde Madrid, José Luis Martínez-Almeida, su balance sobre la evolución de la calidad del aire de la capital. El alcalde ha elegido el Faro de Moncloa, con Madrid desplegado a sus pies y bajo un cielo despejado, para reivindicar una imagen que durante años parecía imposible: una capital sin la habitual nube gris sobre el horizonte. Desde ese mismo mirador presentó hace siete años la estrategia Madrid 360 y ha vuelto al mismo lugar para asegurar que ha cumplido el objetivo.
Según datos municipales, Madrid ya no solo está dentro de los límites europeos actuales de contaminación, sino que 21 de sus 24 estaciones de medición ya cumplen el umbral que la Unión Europea exigirá a partir de 2030. Los datos muestran que, con el cierre de agosto, 21 de las 24 estaciones de medición de Madrid están por debajo de los 20 microgramos de dióxido de nitrógeno (NO₂) por metro cúbico, el límite para 2030. Es decir, el 87,5% de las estaciones cumpliría ya un umbral que todavía no será exigible hasta dentro de cuatro años.
«Hace exactamente siete años pusimos en marcha el programa de sostenibilidad ambiental más ambicioso que jamás ha habido en la ciudad de Madrid», ha recordado Almeida. El alcalde ha defendido que aquella estrategia tenía como objetivo que Madrid dejara de incumplir los límites europeos y que, una vez alcanzados, continuara reduciendo sus niveles de contaminación. Ahora, según Almeida, «la capital tiene los mejores datos de calidad del aire de cualquier capital de Europa», ha afirmado.
La fotografía de este verano supone un cambio importante respecto a 2019. En agosto de aquel año, antes de la puesta en marcha de Madrid 360, 22 de las 24 estaciones superaban los 20 microgramos. Además, tres estaciones rebasaban entonces el límite legal vigente de 40 microgramos. Este año, en cambio, solo tres estaciones han superado los 20 microgramos en agosto: Barajas Pueblo, Ensanche de Vallecas y Plaza Elíptica. Todas ellas, no obstante, se han mantenido por debajo de los 30 microgramos.
2017, el peor año de la última década
La evolución ya se había observado en los meses anteriores. En junio, 16 estaciones registraron valores inferiores a los 20 microgramos y en julio fueron 17. En junio de 2019 solo una estación, El Pardo, estaba por debajo de ese nivel. Hasta seis superaban entonces los 40 microgramos y 19 rebasaban los 30. El peor año de la última década fue 2017, cuando 15 de las 24 estaciones de la ciudad superaron el límite anual de 40 microgramos de NO₂. Madrid incumplió ese umbral europeo entre 2010 y 2021 y en 2022 consiguió por primera vez cumplir la normativa vigente.
Ahora el objetivo es más exigente: la Unión Europea rebajará en 2030 el límite de NO₂ de 40 a 20 microgramos por metro cúbico. Y, según los datos municipales, Madrid ya ha conseguido situar al 90% de sus estaciones por debajo de ese nivel. Almeida ha atribuido la mejora a la suma de distintas medidas incluidas en Madrid 360. Entre ellas ha citado las restricciones progresivas a los vehículos más contaminantes, la Zona de Bajas Emisiones de toda la ciudad y las de Especial Protección de Centro y Plaza Elíptica. En estas dos últimas, según el balance municipal, los accesos de los vehículos más contaminantes han caído un 41% en Distrito Centro y un 94% en Plaza Elíptica.
Prohibir calderas y reforzar los buses y las bicicletas
La estrategia también incluyó la prohibición de las calderas de carbón desde enero de 2022 y distintas líneas de ayudas para renovar vehículos y favorecer la transición energética. El programa Cambia 360 ha reservado desde 2020 140,8 millones de euros en subvenciones, según el Ayuntamiento. Y el transporte público es otro de los pilares del balance. La EMT ha eliminado los autobuses diésel de su flota y ha ampliado las líneas eléctricas, mientras que Madrid suma ahora 77,2 kilómetros más de carriles bus, 762 nuevas paradas y 18 nuevas líneas respecto a 2019.
A esto se suma la expansión de BiciMAD, que ha pasado de 213 estaciones a 683 y de 2.158 bicicletas a 8.385 bicicletas en la actualidad. También se han multiplicado los puntos de recarga eléctrica, hasta alcanzar los 1.349 actuales frente a los alrededor de 300 de hace siete años. El Ayuntamiento incluye además en este balance las peatonalizaciones, la creación y mejora de zonas verdes y grandes actuaciones urbanas como el soterramiento de la A-5 y el futuro Paseo Verde del Suroeste, el cubrimiento de Parque Ventas o el soterramiento de Parque Castellana.
Todo ello forma parte de la defensa política que Almeida ha hecho sobre que la ciudad ha conseguido reducir la contaminación sin renunciar a su actividad económica. «Dijimos claramente que no era cuestión de sacrificar la economía por el medio ambiente, pero que tampoco era cuestión de no hacer absolutamente nada», ha señalado. Y ha vuelto al símbolo con el que había comenzado su intervención. «Éramos la ciudad de la boina. Parecía que vivíamos bajo una nube de polución», ha recordado. Siete años después, desde lo alto del Faro de Moncloa y con una panorámica despejada de la capital, ha concluido: «Ya no hay boina».

