la medicina estética genital también es medicina

la medicina estética genital también es medicina


La reciente noticia del fallecimiento del empresario e influencer Igho Ubiribo, tras someterse en Bangkok a un procedimiento de aumento del grosor del pene mediante inyecciones de ácido hialurónico, debería servir para recordar algo que a veces se pierde de vista: un procedimiento estético sigue siendo un procedimiento médico. Y cuando se realiza sobre el pene, probablemente uno de los órganos con una anatomía vascular y funcional más compleja del organismo masculino, la experiencia importa especialmente.Según la investigación forense realizada en Londres, Ubiribo recibió aproximadamente 40 mililitros de ácido hialurónico y lidocaína. Horas después presentó dolor torácico, pérdida de conocimiento y finalmente una embolia pulmonar fatal. El estudio post mortem encontró material compatible con el producto inyectado en sus pulmones y la investigación relacionó directamente el fallecimiento con el procedimiento.Sería un error concluir a partir de este caso que cualquier inyección de ácido hialurónico en el pene es peligrosa. Existen estudios publicados y recomendaciones internacionales que consideran el ácido hialurónico una de las alternativas más razonables para determinados procedimientos de engrosamiento peneano. Pero razonablemente seguro no significa inocuo.Complicaciones gravesEl pene posee una compleja red de arterias, venas, vasos linfáticos y estructuras neurovasculares que deben conocerse con enorme precisión. Una inyección realizada en un plano incorrecto, una técnica inadecuada, una cantidad inapropiada de producto o una complicación vascular pueden tener consecuencias importantes. Además de los problemas vasculares, pueden aparecer infección, hematomas, nódulos, irregularidades, inflamación, alteraciones estéticas, problemas cutáneos y, excepcionalmente, complicaciones mucho más graves.Por eso, estos tratamientos no deberían banalizarse ni presentarse como si fueran simples procedimientos cosméticos. Antes de realizarlos debe existir una valoración médica completa: determinar si realmente está indicado el tratamiento, conocer las expectativas del paciente, descartar trastornos de percepción del tamaño peneano y explicar de forma realista qué puede conseguirse y qué riesgos existen.Tan importante como el producto utilizado es quién lo inyecta, dónde lo inyecta y dónde se realiza el procedimiento. El profesional debe tener experiencia específica en medicina sexual y genital masculina y conocer profundamente la anatomía del pene. Y el centro debe disponer de garantías sanitarias, asepsia, materiales adecuados y capacidad para reconocer y tratar rápidamente una complicación.En medicina, la experiencia nunca elimina completamente el riesgo. Pero existen riesgos inevitables y riesgos evitables. Elegir un médico experto y un centro de referencia pertenece claramente al segundo grupo.

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