Juanma Moreno intentará gobernar solo sin que Vox aclare si exigirá entrar en la Junta de Andalucía

Juanma Moreno intentará gobernar solo sin que Vox aclare si exigirá entrar en la Junta de Andalucía

Apenas unas horas después de que el domingo se cerraran las urnas en Andalucía y se conocieran los resultados de las elecciones autonómicas, PP y Vox han comenzado a poner las cartas sobre la mesa de cara a futuras negociaciones, toda vez que Juanma Moreno, pese a su amplia victoria, no ha conseguido revalidar la mayoría absoluta y necesitará a Vox para volver a ser presidente. El líder andaluz lo tiene claro e intentará que el suyo sea un Gobierno monocolor, sin los de Santiago Abascal formando parte de su próximo Consejo de Gobierno, como sí ha ocurrido en Extremadura y Aragón, y previsiblemente en Castilla y León. Estos, en cambio, no han desvelado aún cuáles serán sus exigencias para la nueva legislatura.

A su llegada este lunes a la Junta Directiva Nacional del PP en Madrid, donde fue recibido con una amplia ovación de los suyos, Moreno fue contundente sobre lo que está por venir. «El resultado es muy bueno y nos da un margen de maniobra para poder gobernar en solitario«, aseveró, en alusión a los 53 escaños obtenidos en las urnas, a tan solo dos de la mayoría absoluta. En ese sentido, consideró que «no sería razonable ni sensato ni sería comprensible para esa mayoría de andaluces que ha optado claramente por el PP» la «imposición o búsqueda permanente de un sillón por parte de Vox».

Moreno, que volvió a considerar la repetición electoral como el «último de los recursos», se mostró consciente de que una cosa será gobernar en solitario, que es su objetivo ahora, y otra tener que llegar a acuerdos en el Parlamento para sacar adelante leyes tan importantes como los Presupuestos. Pero insistió en que el resultado del PP «es lo suficientemente contundente» para que en su próximo equipo de Gobierno no haya representantes de Vox.

Para ello, necesitará que al menos uno de los grupos parlamentarios se abstenga en su investidura, algo que ya han rechazado de plano las tres izquierdas, PSOE, Adelante y Por Andalucía. El nuevo Parlamento se constituirá el 11 de junio y, a partir de esa fecha, se abre un plazo de hasta 15 días para la celebración del debate de investidura, que tendrá lugar, por tanto, el 26 de junio como muy tarde.

Los de Abascal se muestran prudentes por ahora y rechazan desvelar cuáles serán sus exigencias de cara a ese calendario. El candidato a la Junta de Vox, Manuel Gavira, ya adelantó en la entrevista de campaña concedida a 20minutos que a su formación «no le interesan los sillones» sino «las políticas que solucionen los problemas de los andaluces». Y esa es la línea que por el momento está defendiendo el partido.

El vicepresidente y secretario general del partido, Ignacio Garriga, manifestó este lunes que «alguien que tenía la mayoría absoluta ya no la tiene y Vox tiene la capacidad de cambiar el rumbo y condicionar las políticas de la Junta», eludiendo así aclarar si aspiran a un Gobierno de coalición o si están abiertos a apoyar desde fuera un Ejecutivo del PP en solitario. Lo único que descartan por ahora es la abstención. Sí insisten en que sea cual sea la fórmula respetará la «proporcionalidad» salida de las urnas. «Vox no solo tiene dos escaños, tiene 15 y tiene la capacidad de que ese Gobierno eche a andar», advirtió el secretario general de la tercera fuerza parlamentaria en Andalucía, que el domingo sumó 80.000 votos respecto a las elecciones de 2022, hasta los más de 576.000.

Desde Vox detallaron también que el planteamiento en Andalucía es el mismo que han afrontado en todas las negociaciones en Extremadura, Aragón y Castilla y León, aunque en ocasiones anteriores sí hablaron más abiertamente de que querían entrar en los Ejecutivos. «La responsabilidad no es hablar de cómo ha de ser ese Gobierno, sino de qué va a hacer ese Gobierno», recalcó Garriga, que abundó en los asuntos que marcan el discurso de la formación: reducir el «despilfarro» político, rechazo a la «inmigración masiva», defensa del campo y, sobre todo, la «prioridad nacional». Concepto este último que este mismo lunes volvió a rechazar Moreno, que aseguró que la «prioridad» del PP-A es la «prioridad andaluza» y que la comunidad «funcione».

Lectura nacional

Los resultados de las andaluzas, que Moreno analizará este martes por la tarde en la Junta Directiva del PP andaluz, tuvieron también desde Madrid una lectura en clave nacional, con la vista ya puesta en los comicios generales previstos para el próximo año. El líder nacional del partido, Alberto Núñez Feijóo, aseveró que, tras el póker de victorias populares en este ciclo autonómico, «el cambio está cerca» en España y él se compromete a «liderarlo». «No somos una suma de enfados, somos una mayoría de esperanza», lanzó ante los pesos pesados de su partido para contraponer su modelo con el «sanchismo». «Aquí no hay un puto amo, soy un servidor, y eso también es el cambio», insistió el popular con más dureza.

Feijóo mira ya a la Moncloa desde la calma de tener tiempo suficiente para preparar la campaña para las elecciones generales y, hasta entonces, su hoja de ruta está más que clara: «Proyecto, proyecto y proyecto». Aunque sin dejar de «denunciar las corrupciones» que cercan al Gobierno de Pedro Sánchez. La gente, en todo caso, «ya conoce el problema, es el Gobierno. Y quiere soluciones para la economía familiar, los impuestos, la vivienda, seguridad, la inmigración y los servicios públicos».

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