¿Qué especies nativas se sembraron?
La restauración se centró en recuperar el bosque original mediante especies propias de la zona. Entre ellas se encuentran el té de Bogotá, el gaque, el mortiño, la uña de gato, la mano de oso, el corono y el laurel.
Estas plantas cumplen un papel clave en la regulación del ciclo hídrico, la retención de agua de lluvia y la protección del suelo frente a la erosión. Cada ejemplar fue trasladado cuidadosamente, algunos a pie y otros en carros especializados, debido a la complejidad del terreno.
Este esfuerzo busca reducir el riesgo de nuevos incendios forestales, que durante temporadas secas ponen en alerta a toda la capital.
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Impacto en la salud y el bienestar de los bogotanos
La siembra tiene un fuerte componente de salud pública. Así lo resaltó el secretario de Salud, Gerson Bermont, al recordar que los incendios de 2024 generaron una de las principales emergencias sanitarias del inicio de gobierno.
La contaminación derivada de esos eventos incrementó enfermedades respiratorias, cardiovasculares y problemas de salud mental en miles de personas.
Desde este enfoque, la restauración de los Cerros Orientales es una estrategia que protege la vida. Prevenir incendios significa reducir la exposición de la ciudadanía a contaminantes peligrosos, especialmente en sectores del suroccidente de Bogotá, donde se concentra una población vulnerable compuesta por niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
«Cuidar los cerros no es un asunto decorativo, es una acción que impacta directamente la salud de la gente», señaló Bermont, quien insistió en que esta labor forma parte de una estrategia integral de Atención Primaria Social, que une los sectores de Ambiente, Salud, Cultura y Educación en torno al bienestar colectivo.
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Restauración ecológica: clave frente al cambio climático
Los Cerros Orientales son una franja estratégica frente a los efectos del cambio climático. La recuperación con especies nativas reduce la vulnerabilidad ante incendios durante las sequías y previene deslizamientos en temporada de lluvias. Además, garantiza la recarga de acuíferos subterráneos que abastecen gran parte del agua que consume la ciudad.
El trabajo realizado en el Cerro El Cable se suma a un proceso más amplio. La meta distrital es lograr que, para diciembre de 2027, al menos 1.650 hectáreas de los cerros estén en proceso de restauración ecológica, lo que equivale a más del 12% de su extensión. Hasta agosto de 2025 ya se habían intervenido 517 hectáreas, lo que refleja avances concretos en la apuesta del Distrito.

