Los líderes de la UE estudian medidas urgentes para aplacar los altos precios de la energía para los hogares

Los líderes de la UE estudian medidas urgentes para aplacar los altos precios de la energía para los hogares

Los precios de la energía preocupan en toda la UE y ha sido uno de los temas clave este jueves en la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas. Pero con posiciones encontradas. Los jefes de Estado y de Gobierno han buscado fórmulas para frenar la crisis, derivada sobre todo de la guerra en Oriente Medio, más allá de las perennes consecuencias sobre el mercado también de la invasión rusa de Ucrania. En este sentido, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha reclamado una respuesta «coordinada» de todos los socios. 

«Son esenciales medidas dirigidas y temporales para aliviar la carga y reducir la volatilidad de los precios. A más largo plazo, necesitamos seguir reduciendo la dependencia de Europa de los combustibles fósiles», comentó el dirigente portugués. Al mismo tiempo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, alegó que España va por delante de otros socios con un «escudo» ya aprobado que ha provocado, dijo, que los precios estén por debajo de otros países de su entorno.

En este sentido, se ha mostrado de nuevo como firme defensor de la arquitectura actual del mercado de emisiones comunitario (ETS) frente a otros países como Italia que abogan por su reforma. Los primeros ministros de Dinamarca, Suecia y Finlandia han reclamado lo mismo: que se mantengan las exigencias del sistema europeo de comercio de emisiones. «Cualquier debilitamiento del ETS socavaría la previsibilidad de la que dependen las decisiones de inversión y correría el riesgo de ralentizar el ritmo de descarbonización industrial», recalcaron Mette Frederiksen, Petteri Orpo y Ulf Kristersson. «Creemos que es importante reafirmar nuestro compromiso con los instrumentos climáticos basados en el mercado», añadieron, y defendieron el ETS como una herramienta «fiable».

Por su parte, según algunas fuentes diplomáticas, Italia, la República Checa, Eslovaquia, Hungría o Grecia han pedido en la cumbre que se retrase la siguiente fase de ese sistema, en ETS2, hasta «al menos el año 2030». Hay países que en el encuentro han considerado «inaceptable» que se planteen más retrasos en esa segunda fase, la cual Bruselas ya propuso este miércoles aplazar hasta 2028.

El ETS y el ETS2 se diferencian principalmente en los sectores que regulan y quién debe pagar por las emisiones de CO2. El ETS, en funcionamiento desde 2005, afecta a las grandes industrias, la producción de electricidad y parte del transporte aéreo y marítimo. Las empresas deben controlar sus emisiones y comprar derechos para compensarlas, aunque algunas reciben ciertos derechos gratuitos.

El ETS2 se centra en la calefacción de los edificios, el transporte por carretera y algunas pequeñas industrias. En este caso, la obligación recae sobre los proveedores de combustibles, no directamente sobre los hogares o conductores. No hay derechos gratuitos, por lo que deben comprarse mediante subastas. El seguimiento comenzó en 2025 y su aplicación estaba prevista para el año que viene, pero Bruselas ha propuesto aplazarla hasta 2028 y algunos países como Italia reclamaron que ese retraso se diera «al menos hasta 2030». Además, incluye medidas para limitar las subidas excesivas del precio del CO2.

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