La Audiencia de Almería ha condenado a 14 años de prisión a un hombre que mató a su compañero de vivienda en Roquetas de Mar tras asestarle numerosos cortes en la cabeza con un cuchillo y clavarle en el cuello un fragmento de cristal de un frasco. La sentencia recoge que los hechos ocurrieron el 3 de marzo de 2024 en una vivienda en la que convivían el condenado, de nacionalidad senegalesa, y la víctima.
Según los hechos probados, minutos antes de las 19.30 horas, el acusado se dirigió a la habitación de su compañero y comenzó una discusión con él por motivos que no se han determinado. En el transcurso del enfrentamiento, y con la intención de acabar con su vida, se abalanzó sobre la víctima armado con un cuchillo de unos 20 centímetros de hoja, con el que le propinó numerosos cortes en la cabeza.
La agresión le provocó a la víctima una herida en la región frontoparietal izquierda y otras 19 heridas incisas, lineales y paralelas entre sí, de aproximadamente tres centímetros de longitud. Sin embargo, el ataque no terminó ahí.
El condenado utilizó posteriormente un fragmento de cristal grueso procedente de un frasco que había roto y se lo clavó a su compañero en el lateral derecho del cuello. La víctima falleció como consecuencia de un choque hipovolémico provocado por esta última lesión.
Testigo de parte de la agresión
Otro residente de la vivienda fue testigo de parte de la agresión, ya que había accedido al inmueble minutos antes de que se produjera la muerte y, al escuchar gritos procedentes del dormitorio de la víctima, se dirigió hasta la habitación y abrió la puerta.
Allí encontró al acusado sobre su compañero, sosteniendo un cuchillo en una mano y el fragmento de cristal en la otra. Ante la escena, abandonó la vivienda y telefoneó a la Guardia Civil para alertar de lo que estaba sucediendo.
Cuando los agentes llegaron al domicilio encontraron el cadáver en el interior del dormitorio y observaron un rastro de sangre que partía de la habitación. Siguiendo ese rastro, localizaron al presunto homicida escondido en la terraza de una vivienda colindante, donde procedieron a su detención.
Antes del inicio del juicio, la Fiscalía y la defensa alcanzaron un acuerdo por el que el acusado reconoció su responsabilidad como autor de un delito de homicidio, sin que concurrieran circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, lo que ha permitido dictar esta sentencia sin que se celebrase la vista con jurado popular.
La magistrada presidenta del Tribunal del Jurado ha impuesto al condenado 14 años de prisión e inhabilitación absoluta durante el mismo periodo, además de cinco años de libertad vigilada, cuyo contenido se determinará durante la ejecución de la sentencia. También deberá indemnizar con 150.000 euros por daños morales a la hija de la víctima, mayor de edad y residente en Gambia.

