Campeona olímpica, mundialista y europea, una absoluta leyenda de la marcha española. Hace varios años que María Pérez es mucho más que un referente sobre el asfalto. La deportista andaluza siempre ha abanderado la lucha por la visibilidad y el reconocimiento de la mujer no solo en el atletismo, sino también en el deporte de élite. Por eso queda más que demostradas las razones pro las que debe ser una de las Founders de IMPERIA.
Hablamos con ella antes de la primera gala de IMPERIA para valorar la importancia de honrar el legado de las grandes referentes y de cómo ha logrado construir el suyo propio inspirando a niños y niñas de todo el mundo.
¿Qué significa para ti ser una de las Founders de IMPERIA?
Es un honor y un placer porque cada una de las Founders es un extra a nuestra sociedad en cada ámbito. Es un orgullo estar con mujeres que tienen un poder de acercamiento y de conexión para todo el mundo.
¿Cómo consigue el deporte ser el nexo necesario en la sociedad?
El verdadero valor es la fuerza, humildad, disciplina, compromiso. La unión con los rivales nos hace también más fuertes a nosotros. Hay que sacar a veces ese niño que llevamos a nosotros dentro que nos hace mejorar en el deporte y como persona. Nos hace más fuerte en cualquier circunstancia difícil que nos podemos encontrar en cualquier faceta de la vida.
Hay que dejar que los niños y las niñas sean felices haciendo el deporte que quieran sin obligar y dejándoles libres de elegir a sus propios referentes
¿Sigues teniendo algo de esta niña que empezó a hacer marcha?
Se me ponen lo pelos de punta y no miento… Sigo siendo esa niña. Nunca debemos esconder ese niña que llevamos dentro y hay que darle siempre luz porque nos movemos por eso, por sus vivencias. De esa niña que empezó en su pueblo con ganas de ir a los Juegos Olímpicos y que no solo ha logrado eso sino mucho más. Si a día de hoy me tuviese que retirar me sentiría muy orgullosa de lo que he conseguido personalmente. Lo digo muy claro porque cada uno está para hacer su propia historia, no para copiar la de nadie. Aquí todos somos muy diferentes.
¿Cómo viviste de pequeña no tener mujeres referentes en la marcha?
Aunque es la disciplina que mejores resultados ha dado al atletismo español, más medallas, sigue estando bastante oculta. En el atletismo existen más disciplinas que ‘tapan’ la marcha. En estos últimos años me he sentido más cerca de esos niños que me conocen cada vez más. Y yo creo que es porque comparados con otros deportes nosotros estamos más a pie de calle, somos más cercanos. Eso es importante y a la vez conlleva una responsabilidad.
Si a día de hoy me tuviese que retirar me sentiría muy orgullosa de lo que he conseguido personalmente
¿Cómo vives que en los últimos años haya gente viendo en directo tus carreras hasta de madrugada?
Yo he visto esa evolución un poco desde dentro. Mi amiga y rival Antonella Palmisano, que es italiana, me dice: «María, antes no había españoles viendo en directo marcha por el mundo, y desde que tú estás ahí, hay todo el rato». De hecho tengo una anécdota. Había una familia en el último Europeo de Birmingham que venía de Zaragoza solo porque el niño le había pedido a sus padres este año estar de vacaciones en Birmingham para solo verme competir. Entonces, por un lado es gratificante, pero por otro lado existe esa responsabilidad que a veces da un poco de vértigo.
Más allá de las medallas, has conseguido romper barreras y conectar por igual con niños y niñas. ¿Cómo gestionas el peso y el orgullo de ser el espejo en el que se miran las futuras generaciones?
Al final el objetivo del deporte es la unión y yo creo que hay que empezarla en las familias. Hay que dejar que los niños y las niñas sean felices haciendo el deporte que quieran sin obligar y dejándoles libres de elegir a sus propios referentes. Yo reconozco que cuando era más pequeña mis referentes eran todos masculinos, porque no había esa visibilidad de la mujer. Que ahora un niño tenga de referente a una mujer deportista, pues es algo impresionante. Eso significa que vamos avanzando en esta sociedad y a la vez me siento muy orgullosa de ser esa piedrecita con la que se está avanzando.

