Joan, Josep y Jordi Roca se sentaron en Cara al Show para repasar cómo empezó todo en El Celler de Can Roca, hoy con tres estrellas Michelin. Joan en los fogones, Josep en la sala y Jordi con los postres formaron un equipo que, cuatro décadas atrás, ni siquiera imaginaba figurar entre los mejores restaurantes del mundo.
Los inicios del Celler fueron complicados y los tres hermanos lo reconocieron sin rodeos. Joan recordó cómo definió el local un crítico: «El restaurante más cutre de España«. Cuatro décadas después, no discutió aquel veredicto. «Y tenía razón», apuntó.
Años más tarde, otro crítico gastronómico, esta vez de la estrella Michelin, fue a visitarlos, pero se equivocó de puerta. Sin saberlo, el inspector entró en Can Roca, el restaurante de sus padres, en lugar de hacerlo en el Celler. «Allí sirven un menú muy digno, pero que no está dentro del juego de las estrellas Michelin«, explicó Joan.
«Antes de llegar al Celler estaba Can Roca, entró allí y comió lentejas. Luego nos enteramos por él mismo», relató Joan. Aquel año el Celler se quedó sin estrella, confirmó Jordi, y el reconocimiento no llegó hasta nueve años después de abrir el restaurante.
Los Roca reconocieron que tienen la suerte de comer a menudo en Can Roca, el local de sus padres, y que lo hacen por algo más que por cariño. «Es un lujo que nos podemos permitir. Vamos a casa de nuestros padres y mostramos además a nuestro equipo que El Celler de Can Roca es un sueño, pero que la realidad está más cerca del menú de diario», señaló Josep.

