El consorcio Control Pacífico ejecutó, con dineros de regalías, la primera fase de la terminal que ahora apunta a duplicar sus visitantes a 160.000 al año
Durante 70 años, los viajeros que llegaban a Bahía Solano se encontraban con una terminal de techos de zinc y columnas de guadua. El pasado viernes esa imagen comenzó a quedar atrás con la entrada en operación de la nueva terminal del Aeropuerto José Celestino Mutis.
La nueva infraestructura, de 2.200 metros cuadrados, costó $31.195 millones. La terminal aérea cuenta con áreas de check-in, abordaje y desembarque, oficinas administrativas, cinco locales comerciales, baños y salida aeroportuaria. La entrega se produjo en plena temporada de ballenas y 45 días después del terremoto que devastó el departamento.
Un camino de cuatro años para la nueva terminal aérea
La obra tiene una historia de cuatro años. En 2022, la Asociación de Municipios Urabá Darién-Caribe, Asomudacar, fue designada como entidad ejecutora del proyecto financiado con regalías y abrió el proceso para contratar la primera etapa del mejoramiento del aeropuerto.
La asociación de municipios, con sede en Necoclí, actúa como entidad ejecutora de proyectos financiados con recursos públicos. El director y representante legal, en ese momento, era Luis Alberto Casarrubia Barrera. En el contrato del aeropuerto, la asociación fue la encargada de adelantar la selección del constructor y administrar la ejecución del proyecto.
La segunda etapa del José Celestino Mutis contempla una base SEI para atención de incendios, con una inversión de $12.478 millones. La primera fase, de $31.195 millones, fue entregada el 25 de septiembre de 2026.
El 5 de agosto de ese año suscribió el contrato por $19.678 millones con el Consorcio Aeropuerto Bahía. La construcción comenzó en 2023 y acumuló retrasos: el plazo inicial era de 12 meses. Posteriormente, fueron necesarias modificaciones y recursos adicionales para completar la intervención.
El constructor fue el Consorcio Aeropuerto Bahía, nombre bajo el cual se suscribió el contrato de obra de 2022. La interventoría correspondió al Consorcio Control Pacífico. Su director, Frank Kenneth, explicó que la terminal cumple con la norma sismorresistente. Según su explicación, el edificio no sufrió daños durante el terremoto del 10 de agosto.
También puede leer: El regreso del cóndor a los páramos, una proeza que logró un equipo de científicos trabajando en el Parque Jaime Duque
Un nuevo aeropuerto para la recuperación económica de Chocó
La nueva terminal llega además como parte de una infraestructura que todavía está en construcción. La primera entrega corresponde al llamado lado tierra, mientras continúan la base del Servicio de Extinción de Incendios, el cerramiento perimetral y la futura torre de control.
La inversión de esas obras adicionales llevaría el proyecto aeroportuario a un costo de $43.673 millones. A esto se suma la ampliación de la pista, de 1.211 metros de longitud y con un ancho que pasará de 18 a 23 metros, intervención que está a cargo del Ejército Nacional.
El aeropuerto cobra especial importancia en la recuperación de un departamento que todavía intenta levantarse del terremoto del 10 de agosto.
Ese día, a las 7:34 a.m., un sismo de magnitud 7,4 tuvo su epicentro en San José del Palmar (Chocó) un municipio olvidado por el Estado. El desastre afectó buena parte del territorio chocoano. Por tal motivo, obligó al Gobierno nacional a poner en marcha una segunda fase de atención, concentrada en la reconstrucción de viviendas, infraestructura y actividades productivas.
También le puede interesar: Dos empresas colombianas que construyen casas con plástico reciclado le apuntan a ser protagonistas en la reconstrucción
Bahía Solano, uno de los 14 municipios afectados por el terremoto
Bahía Solano sufrió. La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo incluyó al municipio entre los 14 del Chocó que recibieron apoyo económico para familias cuyas viviendas quedaron destruidas o fueron declaradas no habitables.
Mientras se atiende esa emergencia, el Gobierno nacional estructuró nuevas inversiones para conectividad: el paquete anunciado el 27 de septiembre contempla $1 billón para cinco corredores viales y para completar el lado aire del aeropuerto José Celestino Mutis.
La idea es que la reconstrucción no se limite a reparar lo perdido, sino que mejore la conexión del departamento.
El turismo está en el centro de esa apuesta. Bahía Solano es uno de los principales destinos del Pacífico para el avistamiento de ballenas, la pesca deportiva y el turismo de naturaleza.
En 2025, Bahía Solano y Nuquí crecieron en turismo al registrar más de 280 entradas de visitantes extranjeros, 35 % más que en 2024. Además de sus playas, la temporada de ballenas, entre julio y octubre, concentra del atractivo turístico de la región.
Con la nueva terminal, las autoridades esperan aumentar en 50 % la operación de vuelos y llevar el número de visitantes de 80.000 a 160.000 al año. Hoy operan vuelos comerciales de Satena, Clic y Moonflight, que reporta ocupaciones cercanas al máximo de capacidad en 90 % de sus vuelos, con hasta siete frecuencias diarias en temporada alta.
Así, la terminal que durante décadas recibió a los viajeros entre guaduas y zinc abre una nueva etapa para Bahía Solano.
No es todavía el aeropuerto terminado: faltan obras de seguridad, torre de control y la intervención de la pista. Sin embargo, la primera fase ya está en servicio y convierte la puerta aérea de uno de los destinos turísticos más remotos del país en una pieza clave para la reconstrucción de Chocó.
También puede leer en Las 2orillas: El gusto por el arte de un militar retirado lo llevó a convertir el Hotel Tequendama en 30 salas de exposición
Navegación de entradas

