Tras un verano en el que han correteado alegres y sanos por los parques, playas y campos de España, llega el momento de que los más pequeños se concentren en un aula y compartan no solo la ilusión del nuevo curso sino también algún que otro irremediable virus. Las familias se ponen en alerta porque en muchas ocasiones estos microorganismos, sobre todo de tipo respiratorio y digestivo, circulan hasta los hogares. ¿Se puede hacer algo para prevenirlos?
Los niños pasan la mayor parte del día en el aula, compartiendo material escolar y juguetes, y este es el contexto donde el virus respiratorio sincitial (VSR) campa a sus anchas porque se contagia a través del contacto con partículas de la nariz y la garganta cuando el infectado tose y/o estornuda, aunque también a través de secreciones respiratorias que se depositan en superficies y materiales.
El VSR no solo afecta en edad escolar sino también a bebés, siendo casos más preocupantes porque pueden desarrollar síntomas graves. Dada la alta incidencia registrada en los últimos años, las autoridades sanitarias han protocolizado una vacuna para menores de 3 años que ha sido todo un éxito ya que ha conseguido rebajar las tasas de hospitalización.
En cuanto a la gastroenteritis viral, los agentes más habituales son los norovirus; rotavirus (hay vacunas de prevención); adenovirus; y astrovirus. Mientras que el primero causa infección en personas de todas las edades, en la población infantil es más frecuente que circulen el rotavirus, el adenovirus y el astrovirus, si bien estos también pueden infectar a población adulta.
Higiene de manos
La pandemia por covid-19 nos hizo más conscientes de su importancia en cuestiones víricas y constituye la pauta básica a inculcar a los más pequeños. Como hábitos concretos, han de destacarse el lavado de manos, a estandarizar también en el hogar, especialmente a la hora de manipular alimentos. Y en la misma línea otra advertencia: no compartir toallas, pañuelos u otros artículos de higiene en el colegio.
Ventilación en el aula y en casa
Teniendo en cuenta que no se puede hacer mucho contra la transmisión de un virus si pensamos en aulas de 20 ó 30 personas que están compartiendo aire durante horas, queda al buen hacer del colegio y del profesorado que los espacios estén convenientemente aireados. Como mínimo, lo ideal es abrir las ventanas si no se dispone de otro tipo de ventilación, tanto en casa como en las aulas.
Atención a cualquier síntoma
Desde la web En familia, gestionada por la Asociación Española de Pediatría, ofrecen las siguientes pautas para que padres y madres identifiquen un posible virus respiratorio y acudan al pediatra. Es importante que si está infectado, no vaya al colegio para evitar el contagio:
- Dificultad para respirar adecuadamente: marca las costillas al respirar, hincha el abdomen, le suena mucho el pecho (tiene “pitos”) y/o respira muy deprisa.
- Está pálido y/o los labios y uñas están azulados.
- Hace pausas de apnea (deja de respirar unos segundos).
- Tiene “quejido” o está muy agitado.
- Está decaído y no quiere comer o vomita con frecuencia.
- Tiene fiebre alta difícil de controlar.
Referencias
Enfamilia (s.f.). Bronquiolitis. https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/bronquiolitis-1

