Manu Sánchez arrancó su intervención fingiendo arrepentimiento por sus opiniones recientes, en un tono irónico que mantuvo durante todo el monólogo. «Hoy pido perdón, pido perdón por no haber escuchado tu ruego«, comenzó con ironía.
El presentador quiso hacer públicos algunos de los mensajes que recibe a diario en sus redes sociales, sin ahorrar detalles sobre su dureza. «Me lo hace saber generosamente en mis redes sociales con sus faltitas de ortografía», ironizó, antes de admitir que entre esos mensajes también llegan amenazas de muerte.
Uno de los comentarios que más le afectó, según relató, fue el que aludía a un posible cambio de domicilio, algo que vivió como un límite personal. «Sé dónde vives y vas a tener que mudarte«, citó textualmente. «Prefiero que me maten a vivir otra mudanza», usó el humor.
El presentador también lamentó, siempre con el mismo tono sarcástico, las críticas de quienes le acusan de no representarlos con sus opiniones. «Yo no me represento ni a mí mismo«, bromeó, restando importancia a quienes esperan de él una postura concreta por su origen andaluz.
Pese al tono desenfadado con el que abordó los ataques recibidos, Manu Sánchez defendió el sentido de su trabajo como comunicador y el papel del humor como herramienta crítica. «El humor es una herramienta muy poderosa que además de hacer reír, molesta», sentenció.

