Si gana Cepeda, Petro pierde

Si gana Cepeda, Petro pierde

Afirmación difícil de entender. Pero Petro no es sensato y solo le interesa su propio destino. En su mente retorcida su destino es ser el emperador de Colombia

El verdadero sueño de Gustavo Petro es hacerse reelegir. Y si no se pudo para el próximo cuatrienio, intentará lograrlo para el período 2030-2034.

Se equivocan quienes creen que Petro está preocupado de que su obra de gobierno se trunque el 7 de agosto próximo o de que suba al poder un gobierno de “extrema derecha”.

No, a Petro solo le importa Petro y lo que él quiere en realidad es hacerse reelegir y eternizarse en el poder a lo Chávez o a lo Fidel.

Y él tiene claro que es mucho más viable materializar ese sueño si el próximo presidente es Abelardo de La Espriella.

No estoy chiflado. La explicación es muy sencilla: Si Iván Cepeda es elegido el próximo 21, automáticamente Petro dejará de ser el jefe único e indiscutido de la izquierda y ese rol lo asumirá Iván Cepeda. Petro, como todos los expresidentes, se convertirá en un mueble viejo.

Cepeda será el que tendrá el sartén por el mango: manejará el presupuesto nacional, la burocracia y todas las prerrogativas que genera ser primer mandatario en un país tan presidencialista como el nuestro.

Este es un país de oportunistas, Roy Barreras no es el único.  Nuestro paisano quizás sea el más descarado y el más lambón, pero la inmensa mayoría de nuestros políticos son de un oportunismo ilimitado. Se le suelen pegar al sol que más alumbre.

Por eso existen liberales petristas, conservadores petristas, verdes petristas y miembros de la U petristas. Pero si el próximo presidente es Cepeda lo que habrá serán liberales cepedistas, conservadores cepedistas, verdes cepedistas e integrantes de la U cepedistas.

Por supuesto, de ganar las elecciones,  Cepeda volverá a poner en marcha el plan para convocar una constituyente. Tenemos muy claro que haberla frenado es una desesperada estrategia electoral, pero tan pronto sea elegido, Cepeda revivirá ese proceso.

Con la misma intención que tenía Petro: revivir la reelección presidencial. Pero para hacerse reelegir él, no a Petro. Eso está clarísimo.

Pero si el ganador llega a ser el Tigre, Petro mantendrá su condición de todopoderoso jefe de la izquierda y liderará la oposición. Y habrá salido de un rival peligroso como Cepeda, que será un derrotado más.

Puede que Petro, y en general la izquierda, no tengan ni idea de gobernar, pero de hacer oposición sí saben. Y harán todo lo posible para sabotearle la gobernabilidad a Abelardo de La Espriella, como lo hizo con Iván Duque, con tanto éxito que le alcanzó para llegar a la Presidencia. Claro que Abelardo no es Duque y no creo que se vaya a dejar boicotear. Pero es otro tema.

Todo lo que ha hecho Petro desde el domingo pasado, e incluso desde antes, es pensando en su reelección.

Lo cierto es que todo lo que ha hecho Petro desde el domingo pasado, e incluso desde antes, es pensando en su reelección. No reconocer el resultado electoral es una bandera que ya comenzó a agitar y que agitará más a partir del 7 de agosto.

Lo veo proclamando en la plaza pública “tenemos que recuperar el poder que la oligarquía nos robó”. Y no faltarán los tontos que le crean, así medio mundo haya destacado la transparencia del proceso electoral.

Con toda seguridad Petro asumirá una actitud similar si los resultados de la segunda vuelta no le favorecen a Cepeda. Con lo cual su bandera del robo electoral tomará más fuerza.

No creo que sea tan torpe como para negarse a entregar el poder, pero a no dudarlo le sacará todo el jugo posible a su negativa de aceptar el veredicto de las urnas. Al final, en una actitud ‘patriótica’ se irá. Y el mensaje final será “me voy, pero volveré”.

Entiendo que para la gente sensata y bien pensada este argumento sea difícil de entender. Pero Petro no es ni sensato ni mucho menos bien pensado. Es un ser maquiavélico y siniestro al que solo le interesa su propio destino. Y en su mente retorcida su destino es ser el emperador de Colombia.

Incluso ya admitió que quiere que los colombianos no lo olviden. “Me volveré inolvidable, muchos hombres queremos serlo y a veces no podemos”, le manifestó Petro a un periodista en octubre pasado. Así o más delirante.

Si se trata de ser inolvidable, Petro ya lo logró:  su gobierno será recordado durante mucho tiempo por haberle entregado el territorio a los violentos, por haber acabado con el sistema de salud, por dejarle como legado a su sucesor un país prácticamente quebrado y por haber golpeado como ningún otro gobernante a la clase media.

Agudizar el caos y la polarización que sembró durante los cuatro años que gobernó será la estrategia para regresar a la Presidencia. Para sacar adelante la reelección en el Congreso contará con el apoyo de los 66 parlamentarios que el Pacto Histórico logró elegir en los comicios del 8 de marzo, 26 senadores y 42 representantes.

Sumando los votos verdes y consiguiendo algunos lentejos conservadores y liberales, El Pacto podría alcanzar los votos para aprobar la convocatoria de la anhelada Asamblea Constituyente, que allanaría el camino para la permanencia de la izquierda en el poder por tiempo indefinido. En cabeza de Petro, claro.

No le va a quedar fácil a este personaje conseguir ese, que es su deseo más profundo, porque sin burocracia y sin presupuesto hacer voltear a los godos y a los liberales no va a ser sencillo.

Pero con toda seguridad que regresar al poder le será más viable si saca de la competencia a Cepeda. De lo contrario, insisto, el que usará la aplanadora del Estado para revivir la reelección será Cepeda. Pero para reelegirse él.

Del mismo autor: El gran derrotado ayer, más que Cepeda, fue Petro. Y, además, resultó mal perdedor

 

 

Navegación de entradas

Fuente