Cada 4 de enero, en coincidencia con el nacimiento de Louis Braille, se conmemora el Día Mundial del Braille, el sistema de lectoescritura que utilizan las personas ciegas y con discapacidad visual en su día a día y que les permite desenvolverse en vida cotidiana con total autonomía. Son seis puntos que, con 64 combinaciones, se usan para componer letras y números, escribir en cualquier idioma, leer partituras o anotar partidas de ajedrez.
Tras la celebración del 200 aniversario de su creación durante el pasado año, el braille será declarado en 2026 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, una garantía para 285 millones de personas ciegas del mundo que demuestran que su uso e implantación en espacios públicos marca una gran diferencia.
Durante el 2025, el Grupo Social ONCE solicitó al Gobierno la declaración del braille como Patrimonio Cultural Inmaterial, cuyo expediente se encuentra en incoación por parte del Ministerio de Cultura para declarar el «uso del sistema de lectoescritura braille en las lenguas españolas» como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. La resolución del Ministerio, publicada ya en el Boletín Oficial del Estado (BOE), defiende su nombramiento.
Esta petición, que sigue la estela de países como Francia y Alemania, defiende la relevancia que tiene el braille En palabras de Imelda Fernández, vicepresidenta del Grupo Social ONCE, “que el Ministerio de Cultura de España declare el braille como Bien Cultural Inmaterial no solo supondrá un refuerzo al valor intrínseco de este sistema de lectoescritura de las personas ciegas, sino que servirá para proteger, promover y e ir más allá en el derecho de las personas ciegas a la información, al acceso a la cultura, a la educación, al empleo. En definitiva, en el derecho a la participación en cualquier ámbito de la vida”, explica.
El expediente de solicitud cuenta con el visto bueno de las comunidades autónomas y, previa información del Consejo del Patrimonio Histórico, la universidades Complutense y Autónoma de Madrid, y la Dirección de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, se aprobará por Consejo de Ministros en 2026. Tras ello, España, se sumará a otros países que ya tienen esta declaración aprobada, como Francia y Alemania, y lo elevarán a la UNESCO. “El braille es algo esencial, es algo transversal a toda la casa, que va desde los más pequeñitos, de los niños y niñas, a las personas ya con determinada edad”, defiende Imelda Fernández.
El braille, compañero de vida
La ONCE garantiza el aprendizaje del braille en todas las etapas de la vida, desde la atención educativa hasta la edad adulta. Desde los equipos de Atención Educativa se garantiza la alfabetización de los estudiantes ciegos; mientras los promotores braille se especializan en adultos, sobre todo aquellas personas que han adquirido una ceguera sobrevenida y para quienes el braille se convierte en un gran aliado en aspectos básicos de la vida cotidiana, como garantizar su ocio, leer medicamentos o etiquetar los productos de la cocina o la despensa.
En 2025,publicó el podcast “Braille: 200 años abriendo puertas”, con el fin de visibilizar su enseñanza a personas adultas. «El braille no tiene edad. Es importante que todas las personas que lo necesiten lo conozcan, porque nos da acceso a productos, bienes, servicios, te da una seguridad y una autonomía importantísimas”, concluye Imelda Fernández.
Etiquetado Braille, asignatura pendiente
Conscientes de que su presencia debe de ser cada vez visible en todos los ámbitos, para proteger los derechos de los consumidores y usuarios, el Gobierno aprobó y desarrolla la ley 4/2022 que obliga a incorporar el braille en el etiquetado de productos y bienes de consumo. Pero su regulación, prevista en un Real Decreto con la participación del tejido social, no ha gustado en Europa. Tras analizar el proyecto, la Comisión Europea, con apoyo de Italia, Portugal, Hungría y Dinamarca, argumenta que el modelo español, al fijar requisitos de etiquetado específicos y obligatorios para el mercado nacional, podría ser contrario al principio de libre circulación de mercancías y atentar contra el mercado único.
Esto obliga ahora a una reformulación en la que ya se trabaja: “Es lo que nos va a poner en igualdad de condiciones con respecto a otro tipo de consumidores porque, pese a las dificultades en Europa, seguimos empeñados en conseguirlo”, añade Carmen Bayarri, directora del Servicio Bibliográfico de la ONCE.
La RAE del braille
La ONCE creó en 1984 la Comisión Braille Española (CBE), el órgano que ostenta la máxima autoridad en España para la fijación de normas de uso y desarrollo del sistema braille de lectoescritura, así como la simbología en relieve y color aplicable a láminas o cualquier producto. Desde la CBE, una especie de Real Academia Española (RAE) del braille, se asesora a distintas empresas y organizaciones sobre cómo incluir este sistema en sus productos y servicios.
Durante 2025 se han realizado cerca de 300 asesoramientos sobre braille, especialmente para temáticas relativas con alimentación, bebidas, productos farmacológicos, juegos o señalética de edificios. También se ha asesorado a la Administración para garantizar el voto accesible con el “kit braille” para las personas ciegas. Además, la CBE ha estado presente en los grupos de trabajo para la petición elevada para declarar el braille como Patrimonio Inmaterial y en las aportaciones para la ley de Etiquetado Braille.

