Hay un truco que garantiza un chicharrón perfecto. Además, conozca qué hacer para devolverle la crocancia a uno ya cocinado.
El chicharrón de cerdo es uno de los alimentos más consumidos en la gastronomía colombiana. Su textura crocante, sabor intenso y versatilidad lo han convertido en el favorito de muchos para acompañar platos típicos como la bandeja paisa, los fríjoles o incluso como pasabocas en reuniones familiares.
Sin embargo, no siempre queda como se espera. En muchas ocasiones, el resultado es una corteza dura, gomosa o excesivamente grasosa, lo cual arruina la experiencia.
Afortunadamente, existe un truco sencillo que garantiza un chicharrón perfectamente crocante por fuera, pero jugoso por dentro. Para ello solo se requieren dos ingredientes que están al alcance de cualquier cocina y es la sal y bicarbonato de sodio, conozca cómo usarlos.
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Truco secreto para que el chicharrón le quede crocante y jugoso
El secreto está en preparar adecuadamente la piel del cerdo antes de llevarla a la sartén o a la olla.
El primer paso consiste en aplicar sal común sobre la superficie del cuero. Esta acción le da sabor y permite que la piel se deshidrate. Al perder humedad, se evita que el chicharrón explote con fuerza al momento de fritarse y se promueve una textura más firme.
Después de haber dejado actuar la sal durante aproximadamente una hora, esta debe retirarse completamente. En ese punto entra el segundo ingrediente: el bicarbonato de sodio.
Una pizca sobre la piel del cerdo basta para provocar una reacción que ayuda a generar burbujas en la superficie al momento de la cocción. Estas burbujas son las que dan origen a la corteza aireada y crocante que tanto se quiere.
El bicarbonato actúa como un agente alcalino que descompone parcialmente la grasa superficial, permitiendo que se dore más rápidamente sin necesidad de someter el chicharrón a temperaturas extremas por tiempos prolongados.
Este truco, que ha circulado entre expertos cocineros y amantes de la comida casera, puede marcar la diferencia entre un chicharrón común y uno completamente delicioso.

