
Esta es una historia de superación, de negarte a abandonar lo que ha sido el motor de tu vida desde siempre. Julián Chivite López es el superviviente de una saga familiar de once generaciones de bodegueros con base en Cintruénigo, en Navarra. Atesoraban con orgullo un documento de 1647 en el que constaba que la familia Chivite ya despachaba vino en aquella época.
Los Chivite, desde mediados del siglo XX hasta bien entrado el XXI, eran una de las grandes familias del vino en España. Padres y cuatro hijos trabajaban todos en un grupo bodeguero que lleva su apellido. Su base fundamental estaba en Navarra donde elaboraban el Gran Feudo, un rosado de enorme difusión; los Chivite Colección 125, blanco y tintos, excelentes; también en esas tierras tenían el vino de pago Arínzano y Finca Legardeta. Compraron en Rioja la bodega Viña Salceda; así como se hicieron con muchos viñedos en Ribera del Duero.
IMAGEN: Julián Chivite López. Cedida por la bodega
Desavenencias en la gestión, el fallecimiento de varios hermanos, hizo que el imperio Chivite fuera adquirido en 2017 por la poderosa firma del Ampurdán, Perelada, constituyendo el grupo Perelada & Chivite, donde Julián tuvo un papel directivo hasta 2024, en que decidió abandonar la firma, pero no para retirarse cómodamente, sino para iniciar un proyecto propio.
Ya lo llevaba rumiando desde hace tiempo. Con 50 años implicado en la gestión de su casa, conoce al dedillo terrenos, viñedos, las mejores zonas en los alrededores de Cintruénigo. La idea era hacer lo que sabía hacer perfectamente, un rosado de garnacha y un blanco de chardonnay, amparados bajo la Indicación Geográfica Protegida (IGP) 3Riberas.
IMAGEN: Las barricas de crianza. Cedida por la bodega
La familia Unzurranzaga
Previamente había constituido una compañía con sus hijos políticos, los de su esposa, apellidados Unzurranzaga, vascos, claro. Y con esa firma y la marca “Unzu”, el principio del apellido, Julián Chivite volvió al combate y al mercado. Y ha empezado muy bien. A finales del año pasado apareció el Unzu Rosado 2023, que llamó mucho la atención; y ahora ya está el 2024. Se elabora con garnachas plantadas hace 31 años en dos parajes Carratudela y Molungo, cerca de Cintruénigo. Envejece con sus lías finas durante 5 meses, y el resultado es un vino fresco, directo, muy frutal, con notas florales; y un paso de boca casi de trago largo, con su fina acidez, suave, seco, muy persistente. Perfecto para hacer frente a los calores que se avecinan. Su precio es de 17 euros.
IMAGEN: Vino Unzu rosado. Cedida por la bodega
Y como ya se preveía acaba de salir al mercado su primer blanco, el Unzu Blanco 2024. La uva es chardonnay, que tan bien implantada está en Navarra. Con viñedos de 25 años, el 40% del vino es fermentado en barrica de roble francés; y el otro 60% criado con sus propias lías durante seis meses. Una vez ensamblado el resultado le coloca entre las mejores clasificaciones de los blancos de esta variedad en toda España. Tiene una nariz elegante, con mucha fragancia, mucha presencia de fruta de hueso, como albaricoque o paraguaya, un fondito lácteo y tostado de la madera; mientras que en la boca es fluido, envolvente, con una acidez estupenda que le da más frescura. Su precio es de 16 euros.
IMAGEN: Vino blanco Unzu. Cedida por la bodega

