Ursula von der Leyen ha roto un tabú este miércoles en el debate sobre el estado de la Unión en Estrasburgo en lo que se refiere a la situación en Gaza. La Comisión Europea paralizará la ayuda bilateral a Israel, anunció la presidenta del Ejecutivo comunitario y propondrá sanciones contra «los ministros extremistas y los colonos violentos» y también «una suspensión parcial del acuerdo de asociación sobre cuestiones relacionadas con el comercio». La alemana reconoce que «será difícil encontrar mayorías» por las diferencias entre los Estados miembros, «pero debemos asumir nuestras responsabilidades comunes». Asimismo, se creará un grupo de donantes de Palestina con un instrumento específico para la reconstrucción de Gaza, con el apoyo de los socios regionales. Todos estos fueron anuncios de la alemana ante el Parlamento Europeo, en sus palabras más duras sobre la situación hasta ahora.
«Lo que está sucediendo remueve la conciencia del mundo: la hambruna provocada por el hombre nunca puede ser un arma de guerra. Por el bien de la humanidad esto tiene que acabar», sostuvo de la manera más rotunda por su parte hasta ahora. «No podemos dejar que todo esto ocurra», comentó en un punto en el que afeó de la «incapacidad» de Europa para encontrar el consenso en un marco en el que la UE es el principal donante de ayuda a Palestina. «Pero tenemos que hacer más». Muchos Estados miembros han ido más allá por su cuenta en las medidas contra Israel, y por eso Von der Leyen ha pedido «superar el bloqueo».
Eso no es óbice, comentó, para pedir la liberación de los rehenes por parte de Hamás. «No puede haber nunca un lugar para Hamás, porque son terroristas. El objetivo de Europa siempre ha sido el mismo, seguridad para Israel y un presente y un futuro para todos los palestinos». Con todo, para Bruselas la única solución posible «pasa por los dos Estados», en una idea que el bloque comunitario lleva defendiendo desde los años sesenta. Por eso ha censurado el papel del Gobierno israelí. «Todo ello apunta a un claro intento de socavar la solución de dos Estados. De socavar la visión de un Estado palestino viable, y no debemos permitir que eso ocurra«.
Estos pasos suponen una vuelta de tuerca a lo que venía haciendo la UE hasta ahora, con países como España pidiendo la suspensión del acuerdo de asociación. Eso sí, no se trataría de un bloque total del pacto, sino solo de la parte comercial, para lo que haría falta mayoría cualificada entre los 27. En el caso de las sanciones, el bloque comunitario ya había aprobado medidas contra colonos israelíes en Cisjordania y Bruselas había suspendido la participación de Israel en el programa científico Horizon. Eso sí, Von der Leyen nunca había hablado tan claro sobre la posibilidad de romper parte de las relaciones con Tel Aviv.
De hecho, la respuesta de España no se hizo esperar y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, abrazó los planes de Von der Leyen. «Damos la bienvenida a estas medidas que España propuso hace tiempo en la UE. Las apoyamos, pero sobre todo, las apoya el sentir abrumadoramente mayoritario del pueblo español«, escribió en sus redes sociales. Eso sí, reconoció que al Gobierno le gustaría que fueran medidas todavía más rotundas, aunque considera estas como un primer paso. «Hoy, una vez más, gracias al liderazgo y a la influencia de España en la Unión Europea en defensa de los civiles inocentes gazatíes, empiezan a estar ya definitivamente encima de la mesa», celebró Albares.
En las reacciones desde Estrasburgo, Manfred Weber (PPE) aseguró que la hambruna «no es una opción» por parte de Israel, y calificó de «desastre» lo que está pasando. Desde los socialistas, la española Iratxe García fue mucho más rotunda. «¿Dónde está Europa cuando Gaza muere cada día?», se cuestionó al mismo tiempo, con la «hambruna como arma de guerra», dijo señalando a Israel. «Hemos esperado demasiado tiempo, recibimos sus propuestas, aceptamos esos primeros pasos, pero llegan demasiado tarde, han costado muchas vidas». García fue rotunda: «Si Gaza muere, muere el alma de Europa. Paremos el genocidio».
«Lo que está sucediendo hoy en Gaza, y nuestra respuesta, determinará si nuestros jóvenes se adhieren o no al proyecto europeo. Y hoy, la desunión de los Estados miembros ante las atrocidades de Gaza nos impide actuar. Es una vergüenza. Una vergüenza para los habitantes de Gaza. Una vergüenza para la seguridad de los israelíes. Una vergüenza para los valores de nuestra juventud», añadió por su parte la presidenta de los liberales europeos, Valerie Hayer.
La suspensión de la parte comercial del acuerdo, que necesita del visto bueno del resto de instituciones, es un paso relevante porque el años pasado la UE se consolidó como el principal socio comercial de Israel, concentrando el 32% de sus intercambios globales de bienes. De hecho, el 34,2% de las importaciones israelíes provinieron de la UE, mientras que el 28,8% de las exportaciones del país tuvieron como destino este mercado.
El comercio total de bienes entre ambos alcanzó los 42.600 millones en 2024. Las importaciones de la UE desde Israel sumaron 15.900 millones, lideradas por maquinaria y equipo de transporte (43,9%), productos químicos (18%) y otros bienes manufacturados (12,1%). En sentido contrario, las exportaciones de la UE hacia Israel ascendieron a €26,7 mil millones, dominadas también por maquinaria y transporte (43%), productos químicos (18%) y manufacturas diversas (11,7%). Además, el comercio bilateral de servicios en 2023 alcanzó 25.600 millones, de los cuales 10.500 millones correspondieron a importaciones de servicios por parte de la UE y 15.100 millones a exportaciones.
«Europa está en combate, por nuestra libertad. Un combate por nuestro futuro», comenzó diciendo, con una aseveración muy dura, y reconoció la presidenta de la Comisión Europa que son los europeos los que sienten el impacto del mundo actual. «No podemos esperar a que pase esta tormenta, no hay espacio ni tiempo para la nostalgia». Por eso pidió actuar no solo en la esfera exterior, con Gaza o Ucrania, sino también hacia dentro, con una UE mejor preparada para los retos que vienen y que «dé respuestas» ante los desafíos.
Este ha sido el primer discurso en este formato -que se celebra anualmente salvo en año de elecciones europeas- desde la reelección de Von der Leyen como presidenta de la Comisión Europea y la aprobación de su Colegio de Comisarios, pero también después de haber superado a principios del verano una moción de censura en su contra. Probablemente, ha sido el mensaje sobre el estado de la Unión en el momento de mayor debilidad de la alemana desde que quedó aupada como ‘lideresa’ de la UE.

