Tras una guerra civil, años de tensiones y acercamientos diplomáticos entre los dos países separados por el paralelo 38. Corea del Sur ha quiere tener un evento deportivo que se dispute en en territorio propio y el del país hermano: una maratón. El objetivo es organizar la primera prueba de esta disciplina que conecte ciudades de los dos estdaos, con el proposito de recuperar los vínculos intercoreanos.
La maratón comenzaría en el Parque de la Paz Imjingak, en el lado sur, para después cruzar el puente de la Unificación y la zona desmilitarizada (DMZ), y posteriormente pasar por la ciudad fronteriza norcoreana de Kaesong y regresar al punto inicial. La cita busca reunir a más de 20.000 corredores de al menos diez países y convertirse en un símbolo de cooperación transfronteriza, según el Gobierno de Paju.
La legislación surcoreana restringe cualquier contacto con el Norte sin el permiso previo del Gobierno, pero con la luz verde Ministerio de Unificación surcoreano, este evento que años atrás parecía imposible puede salir a flote. Esto mismo es lo que quiere un funcionario municipal del preycto tal y como le aseguró a la agencia local de noticias Yonhap, " "Queremos celebrar con éxito el 'Maratón Internacional de la Paz Paju-Kaesong DMZ' para crear un escenario simbólico que conecte a la península coreana y al mundo a través de la paz".
Por el momento se desconoce si Corea del Norte acepatará la oferta de sus vecinos del sur, para organizar la maratón. Las autoridades municipales de Corea del Sur, esperan reunirse con representantes norcoreanos a comienzos de 2026 para exponer el proyecto y fijar el calendario del evento.
Desde su investidura en junio, la Administración surcoreana del presidente Lee Jae-myung ha tomado medidas de distensión como desmantelar altavoces en la frontera o suspender emisiones propagandísticas hacia el Norte; sin embargo, sigue rechazando las propuestas de diálogo.
¿Una nueva posibilidad de acabar con el conflicto?
Tras el regreso de Trump a la Casa Blanca y la llegada de Lee Jae-myung a la Presidencia surcoreana a principios de junio, son muchos los que esperan que las partes vuelvan a poner sobre la mesa la posibilidad de acabar con el conflicto.
Victor D. Cha, politólogo y presidente del Departamento de Política Exterior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de la Universidad de Georgetown, ha explicado recientemente que la economía es ahora la principal prioridad del Gobierno surcoreano dada su "completa orientación a las exportaciones".
"Corea del Sur está muy orientada a las exportaciones y uno de los mercados principales es EEUU, por lo que las políticas arancelarias del presidente estadounidense podrían provocar cambios a nivel interno, ha manifestado Cha durante un evento organizado por el CIDOB, Casa Asia y Ático de los Libros. "Si a esto le sumamos las preocupaciones por China, que obstaculiza el acceso a minerales para la fabricación de tecnología, Corea del Sur está en una situación de riesgo tanto en relación con EEUU como con China", ha sostenido.
La llegada de Lee a la Presidencia permite poner a prueba la excepcionalidad de las relaciones entre Corea del Sur y EEUU en pleno aumento de las tensiones y ante posibles cambios en las dinámicas relacionales entre Washington y sus socios tradicionales. Esto podría provocar una reducción de las tensiones con Corea del Norte, a pesar de que la posibilidad de contar con armas nucleares vuelve a colmar el debate público. "Hay temas concretos de EEUU que al final se vinculan mucho con la excepcionalidad que tiene Corea con Washington por el acuerdo de seguridad", ha explicado Inés Arco, investigadora del CIDOB especializada en Asia Oriental y política china, en declaraciones a Europa Press. Según ha matizado, aunque hay un sesgo en la política surcoreana sobre "cómo gestionar los asuntos de Corea del Norte", el tema ha ganado ahora notoriedad dado que Trump ha "vuelto a dar señales de querer reunirse de nuevo con Kim", que mantiene su postura y busca presionar a Seúl y Washington para lograr concesiones y un levantamiento de las sanciones. No obstante, Arco ha alertado de que los "mensajes dispares" de la Administración Trump "pueden llegar a repercutir sobre el debate a nivel interno en torno a cuestiones como la defensa". Y ha defendido: "Por eso el debate sobre las armas nucleares alcanzó su pico después de que Trump saliera elegido".

