
Si eres un amante del bacalao, no hace falta irte fuera de Madrid. Una de sus tabernas más antiguas sigue haciendo la misma receta de su clásica tapa, que no para de sorprender a turistas y que sigue siendo un auténtico símbolo de la capital.
Casa Labra, una de las tabernas más antiguas de Madrid, sigue fiel a una máxima poco habitual: no cambiar aquello que funciona. Fundada en 1860, este histórico establecimiento ubicado a escasos metros de la Puerta del Sol continúa elaborando su emblemático bacalao con la misma receta tradicional, convertida ya en seña de identidad y patrimonio culinario de la capital.
A diario, una cola discreta pero constante se forma frente a su barra. Turistas, vecinos del centro y clientes habituales esperan su turno para pedir una caña y una ración de bacalao rebozado o croquetas, los dos grandes protagonistas de una carta breve, pero consolidada. En Casa Labra no hay artificios ni reinterpretaciones: el producto, la técnica y el tiempo hacen el resto.
Casa Labra: la taberna ligada a la historia de Madrid
Más allá de la gastronomía, Casa Labra ocupa un lugar destacado en la historia política y social de España. En su interior se fundó en 1879 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), un hecho que ha quedado inmortalizado con una placa conmemorativa en su fachada. Este episodio ha convertido al local en un punto de interés cultural que trasciende lo culinario y refuerza su valor simbólico dentro del casco histórico madrileño.
El establecimiento conserva gran parte de su estética original: suelos hidráulicos, barra metálica, azulejos clásicos y un ambiente que remite a otra época. Un espacio que ha sabido resistir el paso del tiempo sin perder autenticidad, algo cada vez más difícil en una ciudad en constante transformación.
Además, en los últimos años, Casa Labra ha traspasado fronteras. Recientemente fue incluida en una lista internacional que la reconoce como uno de los restaurantes más icónicos del mundo, un reconocimiento que pone en valor su trayectoria, su autenticidad y su papel como guardián de la cocina tradicional española.
Este tipo de distinciones refuerzan el atractivo del local para el turismo gastronómico, especialmente entre quienes buscan experiencias ligadas a la historia y a la identidad culinaria de las ciudades que visitan.
El bacalao como seña de identidad
El plato estrella de la casa es, sin discusión, el bacalao rebozado, conocido popularmente como “soldaditos de Pavía”. Se trata de una receta sencilla en apariencia, pero exigente en su ejecución. El bacalao, previamente desalado, se corta en piezas generosas, se reboza con una masa ligera y se fríe al momento. El resultado es un exterior crujiente y dorado que contrasta con un interior jugoso y suave.
Según explican desde el propio establecimiento, el secreto reside en la calidad del pescado y en el respeto absoluto a la receta original, que apenas ha variado con el paso de las décadas. No hay atajos ni adaptaciones a modas actuales: el proceso sigue siendo manual y diario, como se ha hecho siempre.
A este plato se suman las croquetas de bacalao, otro de los grandes clásicos de Casa Labra. Cremosas, intensas en sabor y reconocibles al primer bocado, se han ganado una reputación que las sitúa entre las más valoradas de Madrid. Ambas elaboraciones han convertido al local en un referente del bacalao en la capital.
En un momento en el que muchos negocios históricos optan por reinventarse para sobrevivir, Casa Labra ha elegido otro camino: permanecer. Mantener una carta corta basada en tapas tradicionales y un servicio ágil centrado en la barra.
A punto de cumplir 165 años de historia, Casa Labra continúa siendo un ejemplo de cómo la tradición puede convivir con el presente sin perder identidad. En un Madrid cada vez más global, esta taberna centenaria sigue demostrando que la fidelidad a una buena receta puede ser el mejor legado.

