El 25% de las personas que residen en Alemania han nacido en el extranjero o descienden de progenitores que emigraron al país, según un nuevo microcenso cuyos datos han sido publicados este jueves por la oficina federal de estadística Destatis.
En 2024 vivían en el país germano aproximadamente 21,2 millones de personas con un trasfondo migratorio, 873.000 o un 4% más que el año anterior. El porcentaje de este colectivo con respecto a la población total subió en aproximadamente un punto porcentual. El 6,3% de la población total o 5,2 millones de personas son nacidos en Alemania que descienden directamente de dos progenitores que inmigraron al país. Finalmente, 4,1 millones de personas o el 5% de la población son personas nacidas en Alemania con solo un progenitor de origen extranjero, que oficialmente no cuentan con un trasfondo migratorio en base a la estadística.
Destatis destacó que en la franja de edad de entre 20 y 39 años más de un tercio cuenta con trasfondo migratorio (un 34%), mientras que las personas con raíces migratorias son de media nueve años más jóvenes que las que no las tienen, con 38,2 años frente a 47,4 años de edad media.
El grupo de los inmigrados recientes, desde 2015, abarca 6,5 millones de personas, en su mayoría procedentes de Ucrania, Siria, Rumanía y Polonia.
Merz clama contra la "inmigración descontrolada"
El canciller alemán, Friedrich Merz, reivindicó la semana pasada durante su primera comparecencia en el Bundestag como jefe de Gobierno que trabajará para mejorar la seguridad y garantizar la prosperidad del país, en un discurso en el que volvió a abogar por nuevas medidas de control de llegadas porque, a su juicio, Alemania ha vivido desde hace una década una "inmigración descontrolada".
Merz reivindicó la semana pasada durante su primera comparecencia en el Bundestag como jefe de Gobierno que trabajará para mejorar la seguridad y garantizar la prosperidad del país".
Merz quiere pasar página de la política de puertas abiertas que aplicó en 2015 la entonces canciller, Angela Merkel, compañera de partido y a la vez rival interna, tal como ya había dejado claro en los primeros compases de su mandato con un endurecimiento de los controles en las fronteras terrestres.
"Hemos permitido demasiada inmigración descontrolada y posibilitado demasiada inmigración poco cualificada en nuestro mercado laboral y, sobre todo, en nuestros sistemas de seguridad social", esgrimió Merz, que prometió un aumento de las deportaciones.
El líder de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) apeló al esfuerzo en general para superar los retos, "por grandes que sean", dentro de una apelación al "milagro alemán" que también hizo extensible a las finanzas públicas. "Podemos utilizar nuestra propia fuerza para volver a ser un motor de crecimiento que el mundo mire con admiración", proclamó.

