un viaje sabroso y sostenible por el corazón rural de La Mancha

un viaje sabroso y sostenible por el corazón rural de La Mancha

Campo de Criptana, Villanueva de los Infantes, Almagro, Calzada de Calatrava, Daimiel, Herencia… Podrían ser simples nombres en un mapa, lugares que el viajero apresurado apenas anota en su ruta veloz hacia destinos más sonoros. Pero todos ellos comparten un privilegio: formar parte de ‘Sabor Quijote’, el programa de turismo rural impulsado por la Diputación de Ciudad Real para reivindicar y dinamizar una de las regiones más singulares, auténticas y generosas de la España de interior.

Sabor Quijote no es un simple evento turístico. Es mucho más. Es una experiencia integral que combina paisaje, cultura, música, historia, tradición, vino, queso y sobre todo, orgullo por lo propio. Es también una apuesta decidida por un modelo de desarrollo rural sostenible, pegado al terreno, capaz de generar actividad económica, autoestima local y atractivo turístico sin necesidad de inventar artificios, pues los tiene en abundancia, dinamizando su entorno rural y cultural a través de experiencias inmersivas que entrelazan naturaleza, gastronomía, historia, patrimonio.

Sus molinos de viento son sin duda el emblema de esta preciosa tierra manchega, como te cuento en este vídeo que he subido a mi canal en YouTube.

Productos típicos de Ciudad Real
Sabor Quijote

Campo de Criptana: el sueño de un soñador universal

Cada fin de semana, una localidad se transforma en epicentro de actividades para todos los públicos. Degustaciones, catas comentadas, showcookings, rutas de senderismo, conciertos, teatro, mercado de productos locales, talleres para niños y exposiciones temporales llenan las plazas y calles con sabor y vida. Todo ello sin perder de vista el objetivo principal, mostrar la riqueza de esta tierra manchega en su dimensión más sabrosa y emocional.

Invitados por la Diputación de Ciudad Real, el pasado 11 de julio asistimos a la presentación del programa ‘Sabor Quijote’ en la localidad de Campo de Criptana. Durante el acto institucional su alcalde, Santiago Lázaro, agradeció la elección de esta localidad como sede y destacó que “este lugar de la Mancha del que sí quiero acordarme, es un espacio de experiencias únicas, donde historia, música y vino se dan la mano”.

Por su parte, el presidente de la Diputación, Miguel Ángel Valverde, calificó ‘Sabor Quijote’ como “una marca de calidad” que está transformando el turismo local en un eje estratégico de desarrollo para la provincia. “El Quijote es un personaje universal y Campo de Criptana es su paisaje. No podíamos tener mejor carta de presentación”, aseguró el máximo responsable provincial.

No hay duda. Campo de Criptana es icono visual del Quijote y de toda Castilla-La Mancha, con sus famosos molinos blancos como gigantescos vigías del horizonte. Allí, durante el fin de semana del 13 y 14 de julio, la plaza Mayor y los alrededores de los molinos se llenaron de sabores, olores y sonidos que conectan con el alma de La Mancha.

El evento permitió a los visitantes recorrer el barrio del Albaicín criptanense, con sus casas-cueva encaladas pintadas de añil, sus calles empedradas y alguno de los once molinos de viento que sobreviven desde el siglo XVI en su famosa «Sierra de los Molinos», tres de los cuales conservan la maquinaria original y siguen en uso. Fuimos así testigos de una molienda tradicional en el molino Burleta, seguida de una no menos emocionante visita al molino Culebro, dedicado a la memoria de Sara Montiel. Natural de Campo de Criptana, la famosa artista siempre quiso que su museo estuviera en un molino, y lo inauguró ella misma en 1991.

Mar de viñedos en La Mancha
Mar de viñedos en La Mancha
El Vínculo

Mucho más que gastronomía

Uno de los grandes aciertos de Sabor Quijote es su enfoque transversal. No se limita tan solo a la gastronomía como espectáculo, sino que la vincula con el territorio, con la cultura y con la sostenibilidad. En cada parada, se invita a los visitantes a descubrir la historia del lugar, a participar en rutas interpretativas por el entorno natural o a conocer a quienes elaboran los productos con mimo y saber heredado.

En Campo de Criptana, por ejemplo, se organizaron visitas a bodegas, charlas sobre la importancia del viñedo como paisaje cultural, y rutas por los humedales cercanos, como el complejo lagunar de Alcázar de San Juan o la laguna de Salicor, que forman parte de la reserva de la biosfera de La Mancha Húmeda.

Este enfoque territorial refuerza el valor de la experiencia. No se trata solo de probar un vino o un queso, sino de entender el porqué de su sabor, de ver los campos donde nace la uva, las ovejas que dan la leche, los lagares y queserías donde se transforma. El turismo se convierte así en una herramienta de sensibilización y de aprecio por lo local.

Queso manchego con denominación de origen
Queso manchego con denominación de origen
DOP Queso manchego

La rica despensa manchega

La provincia de Ciudad Real puede presumir de tener una de las despensas más variadas y potentes de toda España. Con productos de altísima calidad, muchos de ellos amparados por figuras de protección como las Denominaciones de Origen, la región es un paraíso para los amantes de la buena mesa.

  • Queso Manchego DOP: elaborados con leche de oveja manchega, en sus versiones curadas, semicuradas o artesanas.
  • Vinos de La Mancha y Valdepeñas: dos de las denominaciones de origen más extensas del país, con una gran diversidad de variedades y bodegas.
  • Aceite de oliva: con la DOP Campo de Calatrava y aceites virgen extra de arbequina, picual y cornicabra.
  • Pan de Cruz: pan típico de Ciudad Real, de corteza crujiente y miga compacta, ideal para acompañar embutidos o mojar en aceite.
  • Berenjenas de Almagro, azafrán, pistachos, miel, melón de La Mancha…
El grupo Maruja Limón, durante su actuación en Campo de Criptana
El grupo Maruja Limón, durante su actuación en Campo de Criptana
Sabor Quijote

Turismo rural con nombre propio

La fórmula Sabor Quijote se apoya en una marca poderosa, la del propio Don Quijote. Cervantes colocó a La Mancha en el centro de la literatura universal, y sus paisajes siguen siendo una invitación permanente al viaje.

Los molinos de viento, los castillos medievales, las ermitas solitarias, los campos de viñedos, los pueblos de cal y piedra… forman un escenario único, lleno de belleza sobria y silenciosa, que conserva la esencia de un mundo rural aún vivo.

El fomento del consumo local y de temporada es otro de los ejes fundamentales del proyecto. Se busca reducir la huella ecológica, dar valor a los productos frescos y apoyar a los productores de la zona. Así, los visitantes no solo disfrutan de lo mejor de la gastronomía manchega, sino que también contribuyen a fortalecer una economía circular, respetuosa con el entorno.

En este contexto, el turismo rural manchego es mucho más que un complemento. Puede ser una vía de desarrollo que huye de la masificación, respetando los ritmos del territorio y ofreciendo experiencias auténticas. 

En un momento en que la España vacía —o vaciada— se ha convertido en un concepto casi simbólico de la despoblación y el olvido, proyectos como Sabor Quijote demuestran que otra ruralidad es posible. Una ruralidad viva, dinámica, creativa, sabrosa y profundamente ligada a su entorno.

Todo ello con un ingrediente clave, el orgullo de pertenencia, como resaltó el actor Fran Gómez en una emotiva representación teatral junto a los molinos. Ese que sienten quienes se quedan, quienes vuelven y quienes invitan a otros a descubrir que, en el corazón de La Mancha, todavía hay mucho por saborear.

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