Los alcaldes Alejandro Eder y Mauricio Salazar fueron simples observadores de la orden que personalmente dio el presidente
Invico, el edifico más emblemático de Pereira
En su quinta visita a la capital de Risaralda después del terremoto, el presidente Abelardo De la Espriella dijo: “procedan con la implosión de Invico, vamos con toda”. La demolición se llevará a cabo el próximo 15 de noviembre.
La orden presidencial hace parte del plan de reconstrucción del Fondo Milagro que recibió más de $624.000 millones provenientes de un crédito del Banco Mundial.
Años de historia que será demolidos por orden de De la Espriella
El Invico es el primer edificio grande que tuvo Pereira. Queda sobre la Avenida Circunvalar, pero en los años 70 se podía ver desde cualquier rincón de la ciudad. Con sus quince pisos, no solo era el más alto, sino también el que les trajo a los pereiranos vientos de modernidad y progreso.
La edificación quedó gravemente afectada tras el terremoto. En particular, el piso 12 que fue aplastado por los tres pisos que tenía encima. Dos mujeres que se encontraban allí se salvaron de milagro tras permanecer casi ocho horas bajo las placas de concreto. Según se sabe, el piso doce desapareció debido a que sus dueños habían hecho unas modificaciones que dejaron sin soporte la estructura.
Este no fue el primer terremoto que vivió el Invico. En 1979, tan solo nueve años después de que se inauguró, enfrentó su primer sismo. En esa ocasión, aguantó con la firmeza de las estructuras nuevas.
Sin embargo, con el paso del tiempo -casi cincuenta años- y otros dos terremotos, se debilitó y no aguantó el sismo del pasado 10 de agosto.
En Pereira los daños del terremoto dejaron aproximadamente 1.400 personas damnificadas. Foto: redes sociales
Además del Invico, según el director de Bomberos de Pereira, en la ciudad hay más de 1.000 casas, edificios y empresas que tienen orden de demolición. Entre ellos, se destacan el templo de San Antonio María Claret frente al parque El Lago y un edificio de 14 pisos ubicado sobre la carrera Octava.
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Arábico, el edificio que era del capo ‘Pacho’ Herrera se vino abajo
A diferencia de Pereira, donde no se ha demolido ninguna estructura pese al riesgo latente, en Cali ya se han demolido tres edificios icónicos: Hotel Metrópolis Plaza, Cali Express y nD’Corpus.
Además de eso, tras la visita que hizo Abelardo De la Espriella a la ciudad el 22 de octubre, se empezó a desmontar el edificio Arábico. Se espera que las labores terminen en enero próximo.
En dicha ocasión, la comitiva del Gobierno se trasladó hasta el barrio El Gran Limonar, al sur de Cali. Allí, el presidente dio la orden para dar inicio formal a la demolición del edificio abandonado que pertenecía a Hélmer “Pacho” Herrera, uno de los jefes del Cartel de Cali.
El inmueble contaba con nueve pisos y un sótano para parqueaderos. En total tenía 28 apartamentos de gran tamaño en siete pisos. El primer piso fue diseñado para tres locales. En esencia, el Arábico personificaba la estética del narcotráfico: paredes exageradamente gruesas, lujos por todas partes y puertas y rejas blindadas.
Luego de que a “Pacho” Herrera lo mataran en la cárcel de Palmira en 1988, el edificio quedó en manos del Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado (FRISCO), bajo custodia de la Sociedad de Activos Especiales (SAE).
Esto significó que la administración del Arábico quedó repartida entre la Vicepresidencia de Sociedades en Bogotá y la SAE en Cali.
Según el censo distrital, aproximadamente setecientas familias caleñas quedaron damnificadas por el terremoto.
En lo único que se pusieron de acuerdo las dos entidades fue en colocar candados en las rejas y dejar el edificio a su suerte. Rápidamente, los intrusos se metieron a robar hasta el cobre de las instalaciones eléctricas. Otros más osados llevaron pica y pala y se pusieron a romper el piso y las paredes para encontrar una supuesta guaca.
No encontraron nada y la estructura del Arábico quedó agonizando: se abrió una grieta que iba de piso a techo atravesando los nueve pisos.
Con la sacudida del terremoto del 10 de agosto, la edificación quedó al borde del colapso. La misma suerte corrieron otros 82 edificios de la capital del Valle del Cauca, que tienen ya orden de demolición.
Por lo pronto, tanto en Cali como en Pereira, las máquinas ya están listas para tumbar los edificios que durante décadas hicieron parte del paisaje urbano y de la memoria de los habitantes.
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