Donald Trump ha dado un paso más en su plan contra la delincuencia en la capital del país y ha anunciado que su Gobierno pedirá la pena de muerte para todo aquel que comenta un asesinato en Washington.
"Si alguien asesina a alguien en la capital, pena de muerte", dijo Trump durante la séptima reunión de su Gabinete. Según el mandatario, esta "es una medida de prevención muy fuerte", pero aseguró que toda su Administración está de acuerdo.
"No sé si estamos preparados para esto en este país. Pero no tenemos otra opción", añadió. "Si alguien mata a alguien", insistió el republicano, "va a ser pena de muerte", un castigo que no se aplica en el estado desde hace 11 años.
Pena de muerte y el despliegue de la Guardia Nacional
El presidente ha avanzado esta decisión como parte de su estrategia con la que busca acabar con lo que el considera una criminalidad desbocada en la capital estadounidense, donde el nivel de delitos, pese a ser alto, está en su punto más bajo de los últimos 30 años.
El pasado 11 de agosto, Trump tomó el control de la seguridad de Washington, por 30 días inicialmente, amparándose en la ley que permite intervenir la autoridad de la ciudad justificando que existe una "emergencia" por la alta criminalidad.
Además de los 800 miembros de la Guardia de Washington activados, seis estados gobernados por republicanos (Virginia Occidental, Carolina del Sur, Ohio, Misisipi, Luisiana y Tennessee) que han decidido enviar más efectivos.
Tras su llegada, el número asciende a unos 2.000 efectivos solo de la Guardia Nacional. También patrullan en la ciudad la Policía Metropolitana y agentes federales del FBI, la Administración de Control de Drogas (DEA) y el Servicio de Control de Inmigación y Aduanas (ICE).
Según explicó este martes la fiscal general, Pam Bondi, ya se han arrestado 1.094 personas en Washington y se han requisado 115 armas ilegales.
Activistas y organizaciones han denunciado que las agencias federales están aprovechando esta supuesta guerra contra el crimen para detener a migrantes indocumentados.
Washington no ejecuta a nadie desde 2014
En 2014 el gobernador de Washington Jay Inslee impuso una moratoria a las ejecuciones en el estado.
Más tarde, en 2018, la Corte Suprema del estado declaró inconstitucional la pena de muerte, considerando que era aplicada "de manera desigual y racialmente insensible".
En 2023, el gobernador Inslee firmó un proyecto de ley que eliminó formalmente la pena de muerte de la legislación estatal.
Desde que el Tribunal Supremo de Estados Unidos restableciera la pena de muerte en 1976, el estado de Washington ha aplicado este castigo cinco veces. Mientras tanto, a 1 de abril de 2022, todavía hay 2.414 personas en el corredor de la muerte en Estados Unidos, según cifras oficiales. Está pena es legal en 27 estados.

