Trump afirma que no permitirá que Israel se anexione Cisjordania: "Es hora de parar"

Trump afirma que no permitirá que Israel se anexione Cisjordania: "Es hora de parar"


En una comparecencia breve, pero cargada de peso político, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que no permitirá que Israel avance en sus planes de anexión de Cisjordania. “Aunque hable con él o no hable, que he hablado, no voy a permitir que Israel se anexione Cisjordania”, declaró desde el Despacho Oval.

El magnate republicano acompañó sus palabras con un tono inusualmente firme hacia el Gobierno israelí: “Ya es suficiente, es hora de parar”. La frase, corta pero contundente, ha sido interpretada por analistas como el primer freno público de Trump a su tradicional aliado en Oriente Medio.

Las declaraciones marcan un punto de inflexión en la relación entre Washington y el Ejecutivo del primer ministro Benjamin Netanyahu, que en los últimos meses había intensificado sus discursos a favor de extender la soberanía israelí sobre toda Cisjordania.

La reunión con líderes árabes y musulmanes

El contexto inmediato de esta advertencia está en Nueva York. Durante los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas, Trump participó en una reunión calificada por él mismo como “la más importante” del día.

En ese encuentro, celebrado a puerta cerrada el martes, participaron dirigentes de países clave del mundo árabe y musulmán: Qatar, Jordania, Turquía, Pakistán, Indonesia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

Según fuentes diplomáticas citadas por la prensa internacional, el presidente estadounidense habría garantizado a sus interlocutores que bloquearía cualquier intento israelí de formalizar la anexión. El objetivo de Trump sería calmar las tensiones y, de paso, reforzar sus vínculos con gobiernos que han mostrado creciente incomodidad ante el giro ultraderechista de Netanyahu.

Presión desde la ultraderecha israelí

En las últimas semanas, las voces a favor de la anexión se habían multiplicado dentro del Ejecutivo israelí. El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, presentó a principios de septiembre un plan para anexionar la práctica totalidad de Cisjordania. Su propuesta recibió el respaldo inmediato de Itamar Ben Gvir, titular de Seguridad Nacional, ambos conocidos por su retórica ultranacionalista y posiciones de línea dura contra los palestinos.

La iniciativa llegó en paralelo a un movimiento administrativo que tampoco pasó inadvertido. La Administración Civil, dependiente del Ministerio de Defensa, declaró como “terrenos estatales” una superficie de 456.000 metros cuadrados en el norte de Cisjordania, cerca de las localidades palestinas de Yit, Tel y Faraata. La medida abría la puerta a expandir asentamientos ilegales en la zona, en abierta contradicción con el derecho internacional.

Estos pasos coincidieron con un creciente reconocimiento internacional del Estado palestino. Países europeos y latinoamericanos han dado señales en esa dirección, lo que alimentó aún más la voluntad de sectores de la derecha israelí de consolidar hechos consumados en el terreno.

El “basta ya” de Trump

Las palabras de Trump han sido percibidas como un giro táctico. Durante su presidencia, el mandatario había cultivado una relación de proximidad con Netanyahu, trasladando incluso la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, una decisión aplaudida por el bloque conservador israelí y criticada por gran parte de la comunidad internacional.

Por eso, el mensaje de “ya es suficiente” resuena con mayor fuerza: se trata de la primera vez que el presidente republicano fija un límite claro a los planes de su socio en la región. Expertos en política exterior señalan que la presión de los líderes árabes y musulmanes ha sido determinante. Para Washington, mantener abiertos los canales con potencias como Arabia Saudí o Egipto resulta crucial en el actual equilibrio geopolítico.

Reacciones en Israel y Palestina

Aunque las declaraciones de Trump son recientes, las primeras reacciones en Israel apuntan a la incomodidad en el Gobierno de Netanyahu. Sectores ultraderechistas han advertido que “ningún país extranjero” puede imponer su voluntad sobre lo que consideran un asunto de soberanía nacional. No obstante, el tono de la Casa Blanca deja poco margen de maniobra a corto plazo.

En el lado palestino, la noticia fue recibida con alivio, aunque también con cautela. Voceros de la Autoridad Palestina insistieron en que cualquier freno a la anexión es positivo, pero recordaron que lo fundamental es retomar un proceso de paz real y detener la expansión de asentamientos ilegales.

La posición de Trump podría alterar el delicado tablero diplomático en Oriente Medio. Si Washington se mantiene firme, Netanyahu y sus aliados ultranacionalistas tendrían que recalibrar su estrategia. Para muchos analistas, lo que está en juego no es solo la anexión de Cisjordania, sino la credibilidad de Estados Unidos como mediador en el conflicto palestino-israelí.

Por otra parte, el movimiento también puede interpretarse en clave interna estadounidense. De cara a un año electoral, Trump busca presentarse como un líder capaz de poner límites incluso a sus socios más cercanos, proyectando una imagen de independencia y firmeza en política exterior.

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