Dislicores entra a competir con sus cuatro bebidas propias MIL976 a las ya posicionadas Águila, Corona y Heineken sin licor, en un negocio que mueve $3 mil millones
En el mercado cervecero de Colombia, que en 2025 vendió 36,6 billones de pesos, hay un producto que apenas aparece en las estadísticas y que las empresas de licor se disputan de todos modos. NielsenIQ calcula que la cerveza sin alcohol es 0,1 % de la categoría. Las dos cerveceras más grandes del país tienen marcas en ese nicho, y una empresa de Medellín que lleva 80 años comercializando licores acaba de sacar cuatro cócteles que no llevan una sola gota de alcohol y que están entrando bien en el mercado juvenil.
Bavaria vende Águila 0,0 y Corona Cero. La compañía pertenece a AB InBev, que la heredó al comprar a SABMiller, la misma que se la había comprado en 2005 al Grupo Santo Domingo, su dueño histórico. Samira Fadul, vicepresidenta de Asuntos Corporativos, le contó a Portafolio que en cuatro años lanzaron más de 32 innovaciones, y que Águila 0,0 quedó ligada al ciclismo por los eventos que acompaña con Egan Bernal. Corona Cero entró como la opción premium, anunciada en el contexto de los Juegos Olímpicos de 2024.
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La competencia viene de Central Cervecera de Colombia, una sociedad al 50 % entre Postobón, de la Organización Ardila Lülle, que dirigen los hermanos Carlos Julio y Antonio José Ardila, y la chilena CCU, del grupo Luksic. Anunciaron la alianza en 2014, invirtieron más de 400 millones de dólares en una planta en Sesquilé, Cundinamarca, y en julio de 2022 estrenaron Heineken 0.0, su primera bebida sin alcohol. Juan Soler, vicepresidente de Mercadeo, ha dicho que tomar cerveza sin alcohol dejó de parecer algo marginal, y que los jóvenes adultos prefieren cada vez más las opciones responsables. En julio de 2025 se rumoró que Postobón había sido vendida al grupo guatemalteco Mariposa. La Organización Ardila Lülle lo negó y dijo que solo exploraba alianzas.
El otro protagonista en este mercado es Dislicores, una empresa paisa que nació en 1976 dentro de Confites, el negocio de dulces y representaciones nacionales que el padre de los actuales dueños había fundado junto a un hermano en 1956. Luz María y Juan Martín González la dirigen, y hoy la gestión corre por cuenta de él. La compañía tiene 48 tiendas y pasó de importar vinos, whiskies, Tequilas y otros tragos, a desarrollar productos propios, entre ellos el los cocteles MIL976 que reúne los sabores Margarita, Mojito, Paloma y Gin Tonic listas para tomar y que se venden en el Éxito, Carulla y las tiendas de Dislicores.
Con más de 40 tiendas físicas, Dislicores es una de las mayores comercializadoras de licores en el país.
El Gin Tonic se empezó a trabajar en 2024 y los otros tres en 2025, de modo que el desarrollo completo tomó cerca de tres años. La empresa dice que usó tecnología de sabor, botánicos y fruta real, y que probó el resultado con 70 personas a las que sirvieron los cócteles en copa, con hielo y decoración, sin decirles que eran 0.0. Según Dislicores, solo una minoría lo notó por su cuenta.
Manuela Álzate, gerente de marca, explica que la decisión no es dejar de beber, sino que depende del momento y de lo que viene después, como conducir y Juan Martín González, uno de los actuales dueños, ha dicho que le apuesta a este segmento porque el consumo con menos alcohol crece en el mundo y que los jóvenes toman bastante menos que antes. La oportunidad que ve su empresa es la coctelería lista para tomar, donde la oferta sin alcohol sigue siendo escasa en el país.
Fuera del país los datos sí existen. IWSR midió que la cerveza sin alcohol creció 8 % en volumen durante 2025 y calcula que su participación en el mercado cervecero mundial subirá de 2 % a 4 % hasta 2033. Euromonitor proyecta para América Latina un crecimiento anual compuesto de 11 % entre 2023 y 2028 en las cervezas de bajo o nulo contenido alcohólico, un promedio que no equivale a una subida de 11 % cada año.
Quien las compra tampoco es, en su mayoría, alguien que dejó de beber. Según IWSR, en cifras que divulgó Semana en octubre de 2026, 82 % de los colombianos que compran bebidas sin alcohol sigue tomando bebidas alcohólicas. Elige una u otra según la ocasión: un almuerzo de trabajo, una noche en la que va a manejar, una fiesta donde no quiere amanecer mal. En una encuesta de 2025 a 7.973 adultos de diez mercados, IWSR encontró que 37 % de quienes compran cerveza 0,0 lo hacen por salud, y que el porcentaje sube a 40 % entre compradores de vinos y destilados sin alcohol.
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El efecto placebo Lo que esas bebidas producen en el cuerpo es menos claro de lo que su publicidad supone. Un estudio de Mina Fukuda, publicado en 2019 en la revista Learning & Motivation, midió si el sabor, el olor y el aspecto de una cerveza sin alcohol bastaban para provocar respuestas condicionadas en personas que sabían que no tenía alcohol. Un experimento halló cambios en una prueba de inhibición frente a quienes tomaron agua. El otro no halló diferencias significativas. Para alguien con dependencia o en recuperación, la imitación puede incluso reactivar las ganas de beber.
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