Un tiroteo registrado en una institución educativa de Río Branco, en Brasil, dejó dos personas muertas y al menos cinco heridas, en un hecho que ha generado conmoción nacional. El presunto responsable sería un estudiante de 13 años, quien ya fue capturado por las autoridades.
El ataque ocurrió en el Instituto São José durante la tarde del martes 5 de mayo, cuando el menor ingresó armado y abrió fuego en uno de los pasillos cercanos a la zona administrativa, según reportes de medios locales como O Globo.
De acuerdo con la Policía Militar de Acre, el adolescente pudo acceder sin obstáculos al plantel al ser alumno de la institución. En el lugar murieron dos trabajadoras del colegio, identificadas como Alzenir Pereira y Raquel Sales Feitosa.
Cinco personas resultaron heridas, entre ellas cuatro menores de edad. Las víctimas fueron trasladadas a centros médicos cercanos, incluyendo una niña de 11 años que recibió un disparo en una pierna.
El teniente coronel Felipe Russo informó que el atacante realizó varios disparos antes de entregarse a las autoridades, pese a que aún tenía munición disponible.
Tras el hecho, también fue detenido el padrastro del menor, propietario del arma calibre .380 utilizada en el ataque. Las autoridades investigan cómo el adolescente accedió al arma y si hubo fallas en su custodia, así como la posible participación de otras personas.
Testigos relataron escenas de pánico durante el tiroteo. Eduardo Rodrigues Cavalcante, trabajador de un hotel cercano, aseguró que escuchó múltiples disparos y gritos, mientras algunas personas intentaban huir saltando muros o refugiándose en edificaciones vecinas.
Imágenes difundidas en redes sociales y medios locales muestran la evacuación de heridos en camillas y a estudiantes y familiares en estado de conmoción en las afueras del colegio, donde se desplegó un amplio operativo de seguridad.
El gobierno del estado de Acre confirmó que el menor permanece bajo custodia y expresó su solidaridad con las familias de las víctimas y la comunidad educativa. Además, anunció la activación de equipos de apoyo psicológico.
Como medida preventiva, las autoridades suspendieron las clases durante tres días en todas las instituciones educativas del estado.
El caso quedó en manos de la Policía Civil de Acre, que adelanta las investigaciones para esclarecer los móviles del ataque y determinar posibles responsabilidades.

