Algunos la conocen por sus papeles en Thelma & Louise, Las brujas de Eastwick y Pena de muerte; otros, por aparecer en Friends, ser la villana de Encantada o Feud: Bette and Joan, la primera temporada de la famosa serie de Ryan Murphy. Lo que está claro es que Susan Sarandon es una de las actrices más queridas de todo Hollywood, aunque según sus últimas declaraciones, parece ser que la industria ya no la quiere tanto a ella.
La actriz ha revolucionado el Festival de Venecia al confesar como su apoyo a Palestina ha desencadenado un boicot a su carrera, algo que se ha dado cuenta la prensa especializada y que no han dudado en preguntarle al respecto durante la rueda de prensa. «La narrativa ha cambiado por completo en cuanto a la relevancia histórica de Palestina y los vínculos de los sionistas con Estados Unidos y nuestra política. Eso ha sido una gran revelación para la gente. Nadie entiende realmente por qué estamos dando tanto dinero a Israel», respondía ante la pregunta del precio que ha tenido que pagar por su postura ante la guerra de Gaza.
«Últimamente me han retirado de algunos proyectos porque hay agencias que siguen diciéndole a la gente que no me contrate. Pero así son las cosas. Creo, eso sí, que fuera de mi país soy bienvenida», continuaba. Este apoyo a la causa Palestina nació mucho antes de la escalada del conflicto en el 2023, cuando mandaba mensajes de solidaridad con el pueblo a través de redes sociales. Sin embargo, su implicación fue creciendo a medida que lo hacia la guerra, encabezando múltiples marchas por el alto el fuego y pronunciando discursos a favor de la causa.
El look con el que Susan Sarandon desafía a Hollywood
También encontramos su activismo en sus apariciones públicas, y es que horas después de denunciar este veto de Hollywood, Susan Sarandon ha vuelto a plantar cara a la industria que se empeña en boicotearla, sumándose a la causa a través de la moda.
La actriz acudió a la alfombra roja de The Echo Chamber —película que protagoniza junto a Luca Marinelli y Alicia Vikander—, que se preestrena en el marco del Festival de Venecia. Para la ocasión llevó un vestido negro de manga larga y cuello barco, a juego con unos zapatos acabados en punta y que combinó con unas gafas cuadradas a tono.
Pero lo más llamativo se encontraba en el escote, un pequeño pin rojo con el que volvía a revelarse contra Hollywood, pidiendo la paz en Palestina. Se trata del alfiler que ya hemos visto en muchos profesionales de la industria, donde podemos leer Artists4Ceasefire A Just Peace (Artistas por un alto el fuego: Una paz justa), una iniciativa de Artists4Ceasefire en la que exije un alto al fuego permanente en Gaza, ayuda humanitaria y la protección de vidas civiles frente al conflicto.
Esta no es la primera vez que la actriz ha llevado uno de estos pines, y es que la vimos pisar la alfombra roja de los Premios Goya de este año con uno de ellos, con forma de sandía y en el que podíamos leer free Palestine (Palestina libre).
