La subida de los precios de las gasolinas, la electricidad, el vestido y el calzado, que han disparado la inflación en marzo a su tasa más alta desde junio de 2024, han reducido o neutralizado el efecto de las medidas aprobadas por el Gobierno el pasado 20 de marzo para hacer frente a las consecuencias de la guerra en Irán. Sindicatos, asociaciones de consumidores y oposición reclaman al Ejecutivo medidas adicionales a las que hay ya sobre la mesa para frenar el impacto que este shock está teniendo en el sector privado.
El Plan Integral de respuesta y apoyo a hogares y empresas, dotado con 5.000 millones de euros para los primeros y con más 2.000 millones en avales para las segundas, incluye rebajas de impuestos a los carburantes, la luz y el gas, así como ayudas a los sectores más afectados por el conflicto, como el transporte. En el Gobierno calculan que el conjunto de medidas restará entre ocho décimas y un punto a la inflación en abril, mayo y junio.
De momento, los datos publicados el martes sitúan los carburantes como los productos que más presionaron al alza la cesta de la compra. El precio del diésel se ha disparado un 17,9% y el de la gasolina lo ha hecho un 4,8%, por este motivo, los sindicatos mayoritarios, CCOO y UGT han reclamado al Gobierno que adopte más medidas para frenar su escalada, que impacta en el poder de compra de la mayoría de consumidores.
Las dos centrales entienden que las medidas aprobadas se han quedado cortas. CCOO incide en que no se puede inyectar dinero en la economía sin aplicar un control de precios. En el sindicato capitaneado por Unai Sordo reclaman la gratuidad del transporte público y limitar los precios del alquiler. Desde UGT el mensaje gira en torno a elevar la cobertura de las cláusulas de garantía salarial para amarrar el poder adquisitivo de los trabajadores, así como ayudas directas a las personas con ingresos y patrimonio más bajos.
Desde el principal partido de la oposición, su vicesecretario de Economía y Desarrollo Sostenible, Alberto Nadal, advierte de que las medidas «son insuficientes para unas clases medias cada vez más depauperadas«. En un mensaje publicado en su red social ‘X’, el responsable económico del PP asegura que desde que gobierna Pedro Sánchez «los precios han subido un 25%, la cesta de la compra ha subido un 42%, vivir cuesta más y se ha perdido poder adquisitivo».
Las previsiones apuntan a que el choque inflacionario seguirá
Fuentes del Gobierno consultadas por La Información Económica inciden en que el análisis y evaluación del impacto de las medidas es continuo y en que el Ejecutivo no se ha cerrado la puerta a adoptar más si fuera necesario. Consideran que aún hay margen para acompañar a las familias y empresas y puntualizan que siempre se ha hablado del actual como un primer paquete de respuesta -en el caso de la invasión rusa de Ucrania llegaron a aprobarse un total de siete-.
Entonces, la crisis inflacionaria se prolongó durante más de un año y disparó la inflación a doble dígito. Las previsiones apuntan, ahora, a un shock más acotado. Desde la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) calculan que la tasa general de IPC podría alcanzar el 4 % en los próximos meses, aunque reconocen que las previsiones siguen sujetas a una incertidumbre muy elevada y que la evolución de los precios estará muy condicionada por el devenir del conflicto en Irán y por el calendario de retirada de las medidas fiscales.
En sus nuevas previsiones económicas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que España despedirá este año con una inflación del 3% a causa del conflicto (seis décimas superior a la que previó a principios de año) y que el impacto de la guerra sea más moderado para el crecimiento, dado que apenas restará dos décimas al avance del PIB hasta el 2,1%. Su escenario coincide con la proyección de base que hace el Banco de España, si bien la entidad apunta a que, en caso de que la crisis en Oriente Próximo se prolongue más allá de este año, la inflación podría escalar hasta el 6%.

