Sébastien Lecornu es el nuevo primer ministro de Francia. Emmanuel Macron actuó con rapidez para nombrar un nuevo jefe de gobierno, sólo 24 horas más tarde del guillotinamiento de François Bayrou.
Lecornu, hasta ahora ministro de Defensa, ha aparecido siempre en las quinielas para ocupar el palacio de Matignon. Proveniente de la derecha sarkozista, se unió al primer proyecto de Macron y cambió de chaqueta, como tantos otros conservadores y socialistas. Es el único ministro que no se ha bajado de ninguno de los gabinetes del presidente desde 2017. Lecornu (39 años) es, para sus críticos, un “mini yo” del presidente.
Su gran “cualidad” es ser uno de los pocos políticos del bloque central que mantiene buenas relaciones con Marine Le Pen. Aunque eso no impedirá a líder de “Agrupación Nacional” sacar de nuevo la guillotina. De hecho, en su primera reacción la líder de la derecha nacionalista ha afirmado que “el presidente quema su último cartucho, bunkerizado con su pequeño círculo de fieles”. “Tras las inevitables próximas elecciones legislativas, Jordan Bardella seá primer ministro”, asegura Le Pen. Por su parte, Bardella, presidente de RN, echó mano de la ironía: “No se cambia a un equipo que pierde”.
Estupefacción en la oposición. Aplauso de la derecha tradicional
El nuevo jefe de gobierno francés tendrá muy difícil, sino imposible, convencer a la izquierda en la Asamblea, pues representa el mismo ideario, con matices, que los defenestrados Michel Barnier y François Bayrou. Se le presume querer actuar con un “nuevo método”, pero hoy nadie cree en Francia que pueda salvar las mociones de censura que le van a llover desde la extrema izquierda melenchonista y de la derecha lepenista.
Para la presidenta del grupo parlamentario de “La Francia Insumisa”, Mathilde Panot, el nombramiento de Lecornu “es una provocación en la víspera de la jornada de protesta del 10-S. “Será la misma política” para los ricos”, aseguró, “minoritarios en la Asamblea y en el país”. Su jefe, Jean-Luc Melenchón, reiteró que “solo la salida de Macron puede poner término a esta triste comedia de desprecio a la Asamblea, a los electores y a la decencia política”.
Los socialistas son sin duda los que pueden sentirse más defraudados. Cortejados por Macron desde hace semanas, veían ya a su líder, Olivier Faure, dirigir la política interna del país. Los portavoces del PS aseguraban que el nombramiento de Lecornu representaba una bofetada para ellos y “un triste día para la democracia”.
Como se sospechaba, Emmanuel Macron, después de lanzar globos sonda con diferentes nombres ha sorprendido sacando de la chistera a un representante del mismo bloque que ha apoyado a los derrotados Barnier y Bayrou. Con ello, conserva el apoyo de los conservadores , “Los Republicanos”, que respiraban tras comprobar que el nuevo jefe gobierno no será un socialista.

