Se acabó el coleccionar sellos en el pasaporte. La Unión Europea establecerá un nuevo sistema de control fronterizo que estará automatizado y con el que se pretende tener un mejor registro de quién entra y sale del espacio Schengen. Así, desde la UE aseguran que ayudará a prevenir la inmigración irregular y a proteger la seguridad de los ciudadanos europeos.
El pasado 2024, la Unión Europea detectó 239.000 llegadas irregulares, un 38% menos que el año anterior, y fueron devueltos 52.262 inmigrantes, de acuerdo con datos de Frontex. El caso de España es algo diferente. Se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada con 63.970 inmigrantes irregulares, un 12,5% más que en 2023. Este aumento se debe al incremento significativo de llegadas que ha sufrido la ruta canaria: 46.843 personas, el 73,2% del total.
12 de octubre. A partir de esa fecha, las fronteras europeas comenzarán a implantar paulatinamente este método digital y automatizado, que lleva décadas en la mesa de debate. Se espera que este dispositivo, llamado Entry/Exit System (EES) (o Sistema de Entrada y Salida en español) esté plenamente operativo para abril de 2026 -“aunque mi sensación es que van a ser más”, indica Emilio Ramírez- en todo el continente, a excepción de Chipre, Irlanda, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suecia.
El EES empleará un nuevo sistema de registro con un archivo común donde se recopilarán los nombres, número de pasaporte, huellas dactilares y fotografías de todas las personas procedentes de terceros países que viajen a Europa para, en principio, una estancia de corta duración.
“La información que captará la frontera es extremadamente sensible”, comenta a Vozpópuli Emilio Ramírez, diputado del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) y responsable de extranjería. Ramírez destaca que son imprescindible unas “garantías plenas de seguridad y respeto a la privacidad” respecto a cómo se guardan y tratan los datos personales.
Se espera que el sistema “esté lo suficientemente encriptado y protegido para que esos datos sensibles sean tratados adecuadamente”, así como que solo se pida “exclusivamente” la información que se necesita, señala el abogado. Aún queda mucho trabajo por delante, “el sistema no es perfecto”, y podrían darse falsos positivos. Por este motivo, el diputado del ICAM señala que “es fundamental la supervisión humana”, en nuestro caso de la Policía Nacional.
Diferentes empresas de transporte se han mostrado reacias a este control automático debido a las colas que se puedan formar en aeropuertos y estaciones de tren. No obstante, “van a ser sistemas mucho más ágiles”, aunque al principio se produzcan “atascos”, apunta Ramírez. Además, la existencia de un registro de toda llegada será “muy importante”, tanto para “temas de seguridad”, como “para el control de la inmigración irregular”.
Uno de los principales problemas que enfrentará este nuevo sistema será determinar las condiciones de viaje de aquellos ciudadanos que no necesiten visado turístico. Debido a que estos viajeros no figurarían en sistemas anteriores sería más complicado verificar la naturaleza del traslado. “Se pierde esa capacidad de control que tenía antes la policía para poder determinar si hay una intención verdadera de venir de turismo o a otra función”, argumenta Ramírez.
Así, el abogado, experto en extranjería, insiste en unas “medidas complementarias, quizá aleatorias” para que este nuevo sistema sea plenamente eficiente. “Un sistema puramente digital no es viable para mí, habría que poner uno mixto”, indica. “Antes los policías lo detectaban en frontera, ahora el sistema no lo va a poder detectar, porque lo que va a detectar es que el señor tiene un documento de viaje válido con el que puede entrar o no”, dice.
La Unión Europea sigue los pasos de Estados Unidos
La UE no es el primer territorio en establecer un sistema automático en sus fronteras, eliminando los míticos sellos. Estados Unidos se ha caracterizado por el control significativo en sus aduanas, especialmente con la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y Migración y Control de Aduanas (ICE) estadounidense cuenta con sensores electrónicos instalados en puntos estratégicos a lo largo de la frontera para detectar a cualquier persona o vehículo que pueda ingresar en el país ilegalmente. Asimismo, disponen de monitores de vídeo y visores nocturnos para localizar entradas irregulares.
Por otro lado, hay agentes patrullando los confines en vehículos, embarcaciones y a pie. Estos policías pueden realizar un breve interrogatorio para verificar la ciudadanía de los ocupantes o inspeccionar visualmente el exterior del transporte en el que viajan. Además, las personas interesadas en entrar en Estados Unidos deberán responder al Formulario I-94; la mayoría lo reciben vía electrónica por parte de la CBP.

