Más controles y tecnología
Los encargados de aplicar las pruebas serán los Centros de Apoyo Logístico de Evaluación (CALE), los cuales deberán cumplir con altos estándares técnicos y operativos. Entre los requisitos figuran certificaciones internacionales de calidad, vehículos adecuados y evaluadores capacitados.
Todo el proceso estará conectado con el RUNT y vigilado por la Superintendencia de Transporte. Además, los exámenes serán grabados y los resultados se conservarán por cinco años, garantizando trazabilidad y transparencia. Los aspirantes también podrán participar en encuestas de satisfacción para medir la calidad del servicio.
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Tarifas reguladas
El Ministerio de Transporte fijó un rango de precios para los exámenes con el fin de evitar cobros abusivos. El examen teórico costará alrededor de 9.4 UVB, mientras que el examen práctico oscilará entre 36.8 y 77.6 UVB, dependiendo de la categoría de vehículo. Queda prohibido el cobro de tarifas adicionales o la intermediación indebida.
Fases de implementación
La puesta en marcha será gradual. Primero operarán los CALE en instituciones públicas, y en caso de que no haya suficiente cobertura, podrán habilitarse entidades privadas que cumplan con todos los requisitos técnicos y legales.
Este nuevo modelo implica ajustes tanto para quienes van a presentar los exámenes como para el sector de las escuelas de conducción. No obstante, el objetivo principal es claro: que los futuros conductores estén mejor preparados, se reduzcan los accidentes y la movilidad en el país sea más segura.

