Renfe pierde una primera batalla legal para abrir sus talleres a los trenes de Iryo y tendrá que adaptarlos para su mantenimiento allí

Renfe pierde una primera batalla legal para abrir sus talleres a los trenes de Iryo y tendrá que adaptarlos para su mantenimiento allí

Renfe ha perdido una primera batalla legal en su oposición a alquilar sus talleres a Iryo para que haga en ellos tareas de mantenimiento profundo de sus trenes. Así lo estipuló hace unos días la CNMC en una resolución que Renfe recurrió a la Audiencia Nacional, que este miércoles ha rechazado las medidas cautelares para suspender el acceso de la operadora italiana a sus instalaciones. Como consecuencia y mientras se resuelve el fondo del recurso, Renfe deberá trabajar para adaptar sus talleres a lo que dispone la CNMC en una resolución que estima que le provocará pérdidas de 60 millones y afectaciones en el AVE Madrid-Barcelona o en servicios AVANT.

Fuentes ferroviarias han confirmado que la Audiencia Nacional ha rechazado las medidas cautelares que incorporó Renfe en su recurso contra la decisión de Competencia, que dio la razón a Iryo en un conflicto que se origió el pasado mes de febrero por el uso de parte de los talleres de Renfe. De momento, el fallo de la Audiencia Nacional se refiere a las medidas cautelares y todavía no ha resuelto sobre el fondo del recurso. Sin embargo, la negativa a suspender de forma cautelar el acceso de Iryo a sus talleres le obligará a afrontar el «impacto técnico muy relevante» que implica la resoluciòn de la CNMC, que le obligará a adaptar sus talleres y para lo que calcula que tardará un año. De momento, la operadora española estudia cómo hacerlo «para llevar a cabo la decisión de la CNMC y cumplir con la legislación, como no puede ser de otra manera», indican fuentes de la empresa que preside Álvaro Fernández Heredia.

Alquiler de los talleres para el gran mantenimiento

La operadora italiana denunció ante Competencia que, después de año y medio de negociaciones para alquilar un 7% de la capacidad del taller de Renfe de La Sagra y de la Base de Mantenimiento Integral (BIM) de Valladolid para hacer el mantenimento en profunidad de los grupos de ruedas, los bogies, de los trenes de Alta Velocidad que circulan por España, la operadora española se había echado para atrás y comunicado que no habría acuerdo de alquiler.

Renfe justifica la ruptura de las negociaciones por las necesidades que tiene su propia flota para hacer allí un mantenimiento a fondo que se hace cuando los trenes superan el millón de kilómetros circulados, en principio cada ocho años aunque este plazo se ha acortado por el incremento de servicios ferroviarios. Iryo empezó operar en España en 2022 y en unos dos años sus trenes deberán pasar por ese proceso. Además, Renfe insiste en que no tiene «obligación legal» para alquilar sus talleres a sus competidoras en Alta Velocidad para hacer estos trabajos de gran envergadura y que solo tiene que abrirles las puertas para el llamado mantenimiento ligero.

Sin embargo, ante la queja de Iryo, la CNMC determinó que no permitir el acceso de los talleres por parte de Renfe afectaría a la competitividad de Iryo, porque la alternativa es tener que enviar sus trenes a Italia, a los talleres de su empresa matriz, la operadora estatal Treitalia. Fuentes de Iryo advierten de que esto supondría retirar «un tren cada dos meses» de la circulación española.

Las dos operadoras advierten de menos trenes en circulación

Hasta la resolución del recurso de Renfe, la Audiencia Nacional hace valer la resolución de Competencia, obligando a Renfe a hacer los preparativos en sus talleres para poder abrirlos al mantenimiento a fondo de los trenes de Iryo, en un contencioso podría tener consecuencias sobre la disponibilidad de trenes para circular, bien de los de Renfe si tiene que ceder espacio para el mantenimiento de sus competidores o si, frente a lo que dicta Competencia, no puede hacerlo en los talleres de Renfe y tiene que enviarlos a Italia

En ese caso, Iryo advierte de que la retirada temporal y progresiva de sus trenes afectaría a todos los corredores de Alta Velocidad en los que opera, entre Madrid y Barcelona, Andalucía y  Levante.

Por su parte, Renfe denuncia la «imposición» de la CNMC para compartir sus talleres con Iryo en un plazo «no viable«, que le provocará «problemas operativos graves» e «importantes afectaciones» tanto en servicios sujetos  a la Obligación de Servicio Público que opera en exclusiva, como otros donde hay competencia, especialmente en la línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona. Si finalmente la Audiencia Nacional falla en contra de todo su recurso y se confirma que tiene que dar entrada a los trenes de Iryo, advierte de que esto restará espacio para el mantenimiento de su propio material rodante, l que «reducirá los trenes en circulación y ajustes operativos».

Según los cálculos de la operadora española, esto podría suponer que haya menos AVE que cubren la ruta Madrid-Barcelona, la supresión de 1.100 circulaciones al año y el recorte de 450.000 plazas de AVE al año entre Madrid y Barcelona. Renfe también advierte de efectos en la disponibilidad de trenes que circulan por el Eje Atlántico, Huelva y País Vasco y de trenes Avant en el corredor Madrid-Valladolid, con la «pérdida de capacidad» de «miles de circulaciones» al año.

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