Zara Qairina, una niña malasia de 13 años es la última víctima mortal del acoso escolar en su país. El pasado julio la policía la encontró inconsciente junto a un sumidero, en la calle, cerca del colegio de su localidad, Sabah. El cuerpo de la joven presentaba múltiples lesiones cerebrales que, según informaron los médicos a la Policía, provocaron su fallecimiento un día después de los hechos.
Una semana después del fallecimiento de esta niña, aún sobrevuelan las dudas sobre cómo se produjo el luctuoso suceso. La única hipótesis que planteaba la Policía local era que hubiese sufrido una caída fortuita desde la tercera planta, pero ha quedado descartada después de escuchar los 195 testimonios con los que han podido contar. Todos coinciden: la pequeña era víctima de bullying en su clase, el cual ya había sido denunciado a sus profesores, aunque estos prefirieron no hacer caso.
Una autopsia no autorizada por la familia
El pasado 9 de agosto se exhumó el cadaver de la pequeña para poder obtener más indicios de los sucedido, después de que la madre pidiese encarecidamente a las autoridades que no se llevase a cabo una autopsia y la enterrasen para que pudiese descansar en paz. Ahora es turno de la Justicia. El próximo 3 de septiembre el tribunal forense abrirá un proceso para determinar responsabilidades.
“Han circulado rumores de que la víctima tenía parentesco con el jefe de Estado, que la directora de la escuela era la esposa de un ministro o que Zara fue maltratada y asesinada en una lavadora", dijo este lunes el ministro de Interior en el Parlamento. "Ninguna de las 195 declaraciones de testigos corrobora dichas acusaciones”, añadió el político.
Las causas del fallecimiento de Zara apuntaban a ser por acoso escolar, algo que desencadenó las protestas de decenas de ciudadanos en Kuala Lumpur que se manifestaron este viernes contra el bullying, exigiendo justicia para Zara. Asimismo, este martes se ha dado a conocer por las autoridades que cinco adolescentes han sido acusados de acosar a la víctima, un delito que niegan haber cometido. De haberlo hecho, supondría una pena de presión máxima de un año y una multa.
El caso de Zara recuerda al de una compatriota que sufrió un desenlace similar el año pasado, Nazmie Aizzat. Trece adolescentes han sido declarados culpables por su asesinato, el cual falleció el pasado 21 de marzo de 2024. Los jóvenes de entre 16 y 19 años eran sus compañeros de instituto y en el momento en el que se celebró el juicio por la muerte de Nazmie, estos declararon que su intención no era matarle, sino "dar una lección" a su compañero porque pensaban que les había robado. Sin embargo, el argumento no fue válido por el tribunal, puesto que el ataque que sufrió Nazmie y que desencadenó su fallecimiento fue "repetido y prolongado, no espontáneo". El 28 de agosto se conocerá la sentencia definitiva de los trece culpables.
El debate sobre la urgencia de hacer frente de manera institucional al problema del acoso escolar ha sido abierto en Malasia. Este jueves el primer ministro del país, Anwar Ibrahim, ha asegurado que expondrá una propuesta para constituir un tribunal especializado en cuestiones relacionadas con el acoso escolar. Todo ello lo pretende realizar para delimitar qué se haría en estos casos, aunque por el momento no ha dado detalles sobre cuándo materializará la idea.

