Se llama Ralph Echemendia, pero es conocido como el ‘hacker ético’. Este experto en ciberseguridad visitó el plató de La Revuelta para hablar con David Broncano sobre los peligros del mundo digital, protección de datos o las amenazas digitales en la era de la inteligencia artificial. El consultor ofreció consejos prácticos al alcance de cualquier usuario y desveló detalles sobre el valor de los datos personales en el mercado negro.
Nacido en Cuba y criado en Miami desde los 9 años, Rafael ‘Ralph’ Echemendia se inició en la informática de forma autodidacta a los 14 años con un Commodore 64. Su primera investigación consistió en descubrir cómo se había filtrado con antelación un disco del rapero Eminem. Más de 25 años después, instalado en Granada, se dedica a buscar grietas en sistemas de seguridad «siempre con permiso» de instituciones y corporaciones, que así ponen a prueba sus defensas.
Ha formado en ciberseguridad y hacking a grandes empresas como Google, Microsoft, Oracle e IBM, así como a organismos como la Marina estadounidense y la NASA. También ha trabajado como asesor del director Oliver Stone y ha supervisado producciones como la película Snowden y la serie Mr. Robot. Recientemente ha colaborado con las industrias musical y cinematográfica estadounidenses para reforzar la protección de contenidos, y ha ganado notoriedad con su ponencia “Hacking Hollywood”.
Entre sus próximos proyectos figura el libro CONFIANZA: Dentro del sistema operativo humano y una conferencia el 22 de octubre en el PortAventura Convention Centre (Tarragona) sobre ciberseguridad, inteligencia artificial y hacking.
Como regalo para Broncano, Echemendia llevó un bastón de patriarca «gitano-cubano», una jaula de Faraday (funda metálica que protege los dispositivos de campos electromagnéticos) y un sobre al estilo de un menú de restaurante con datos del presentador y su precio en el mercado negro.
Echemendia dio dos recomendaciones básicas de seguridad para el día a día:
Utilizar un generador de contraseñas automáticas para que todas las claves sean aleatorias y diferentes. Solo es necesario memorizar la del propio generador.
Evitar la prisa y ante la duda, desconfiar: «La prisa mata. Hay que pararse a pensar, espérate 10 minutos. Si te llaman y te dicen que son del banco, cuelga, busca el número y llamas tú«. El experto explicó que aprendió esta lección en Granada, donde el ritmo de vida es más pausado que en Miami: «En Miami todo va con mucha prisa. Me ha venido muy bien estar en un lugar donde te tomas tres horas para comer».
También advirtió que ni siquiera una contraseña alfanumérica aleatoria ni la doble autenticación garantizan una protección total: «Técnicamente se puede sacar. Hasta teniendo la doble comprobación se puede sacar».
El precio de los datos en el mercado negro
Según explicó, conseguir un número de teléfono o un correo electrónico cuesta apenas unos pocos dólares; una suscripción a una plataforma, poco más de 10 dólares; y el acceso a redes sociales, entre 20 y 50 dólares. Un historial médico puede alcanzar unos 300 dólares y un pasaporte falso, alrededor de 10.000 dólares. Acceder a ese mercado es «muy fácil» porque «solo hace falta un navegador», aunque insistió en que «no recomiendo que lo hagan» y que «hay que saber cómo ser anónimo de verdad».
Echemendia reconoció que su labor está muy bien pagada: entre 350.000 y 500.000 dólares anuales. Respondiendo a la pregunta clásica propuesta por José Mota (cuánto dinero tiene), admitió tener «unos 60.000 euros».

