qué hacer si no tienes la vacuna

qué hacer si no tienes la vacuna


Tras nueve años de victoria contra el sarampión, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha retirado a España el estatus de país libre de sarampión a causa del auge de casos en los últimos años, tanto a nivel global como europeo. Concretamente, el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), registró en 2024 35.212 casos en la Unión Europea/Espacio Económico Europeo (UE/EEE), casi diez veces más que el año anterior (cuando se registraron 3.973).En este contexto, es especialmente relevante recordar la evolución histórica de la vacunación en España, que comienza  de forma progresiva a finales del siglo XX hasta que en 1981, se incorpora de manera sistemática al calendario de vacunación infantil como parte de la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis o MMR). Inicialmente, se administraba una única dosis en el primer año de vida, y en 1992 se añade una segunda dosis para mejorar la protección y reducir la posibilidad de brotes.Ahora, pese a que las coberturas vacunales siguen siendo en general altas —con cifras que rondan o superan el 95 % de cobertura para la primera dosis y cerca del umbral del 95 % para la segunda—, las brechas regionales y las caídas puntuales de cobertura en algunas comunidades autónomas, así como movimientos antivacunas y efectos residuales de la pandemia de COVID‑19, han facilitado que resurja la circulación del virus.  Por eso, las autoridades sanitarias recuerdan la importancia de la vacunación frente al sarampión, especialmente para quienes no cuentan con el esquema completo de inmunización. La importancia de la vacunaciónLa vacuna triple vírica (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad y evitar brotes. Los profesionales recomiendan revisar el historial vacunal y, en caso de no haber recibido la vacuna o no haber pasado la enfermedad, acudir cuanto antes a los centros de salud para completar la inmunización.En estos casos, el equipo médico podría recomendar un análisis de sangre para determinar si existe inmunidad o ya se ha pasado el sarampión o recibir una dosis si no se encuentran registros de haberlo pasado antes.Además, se aconseja extremar las precauciones en espacios concurridos y vigilar cualquier síntoma compatible con el sarampión, como fiebre alta, erupción cutánea, tos o conjuntivitis. Ante la sospecha de contagio, es fundamental aislarse y contactar con un profesional sanitario para evitar la propagación.

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