Qué es una sepsis meningocócica, la enfermedad por la que ha muerto una niña en Huelva

Qué es una sepsis meningocócica, la enfermedad por la que ha muerto una niña en Huelva

El pasado miércoles una menor de cinco años, natural de Villablanca en Huelva, murió tras un cuadro fulminante de sepsis meningocócica, lo que ha obligado a la Junta de Andalucía a abrir el protocolo sanitario necesario para este tipo de casos. Y, es que, esta enfermedad grave se produce por la invasión y proliferación del meningococo dentro del torrente sanguíneo, por lo que llega a afectar también diversos órganos, tal y como detallan desde el Ministerio de Sanidad en España. 

Se considera una enfermedad bacteriana, por lo que para entenderla, primero hay que situar al parásito que la produce: la bacteria Neisseria meningitidis. Entre los médicos y pacientes, esta infección es conocida como meningococo. Su nombre puede recordar a la meningitis, otra enfermedad muy conocida que provoca inflamación de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal.

Pero, para entenderlo, el meningococo es una de las causas de la meningitis meningocócica, aunque no la única, ya que se puede producir por otras cuestiones bacterianas o virales. Pero, el meningococo también puede presentarse en forma de sepsis meningocócica.

¿Qué es una sepsis meningocócica?

Junto con la meningitis meningocócica, la sepsis meningocócica es una manifestación de la infección por meningococo. Es, de hecho, una de sus presentaciones más graves, ya que la infección prolifera por el torrente sanguíneo llegando a diferentes órganos, así que se convierte en una enfermedad muy invasiva que tiene una evolución rápida.

Principalmente, se manifiesta con manchas rojas en la piel, que tal y como explican desde el Ministerio de Sanidad, son conocidas como «petequias, que no desaparecen al comprimirlas con un vaso de cristal. Pero, además, pues tener sintomatología variada, que de normal, no se presenta junta, pero que pueden ser escalofríos, fiebre alta, respiración y frecuencia cardíaca acelerada, somnolencia excesiva, confusión mental y malestar general, pudiendo alterar varios órganos a la vez. 

¿Es una infección frecuente?

Lo cierto es que no. Pero sí que hay grupos más vulnerables de poder desarrollarla, entre los que se encuentran los menores, sobre todo de alrededor de 1 año, pero también personas ancianas, con factores de riesgo, enfermedades crónicas o defensas bajas. 

Partiendo de la base de que los síntomas son muy comunes con otros, es importante que en caso de notar sintomatología más fuerte de lo normal, se acuda inmediatamente a profesionales médicos para comprobar y en caso de diagnóstico contrarrestar los efectos de inmediato. 

El impacto de la sepsis meningocócica en el cuerpo

Al conocer que es una infección invasiva, su efecto en el cuerpo humano es muy destacado. Y es que, las bacterias al trasladarse por el torrente sanguíneo van creando toxinas que van dañando órganos a su paso, como es la reducción de oxígeno. 

El cuerpo actúa entonces intentando mantener los niveles de sangre en los órganos  y empieza a adquirir reservas de la circulación que llega a la piel, provocando ante la falta de oxígeno que aparezcan daños en los tejidos que pueden producir necrosis y por consecuencia la amputación de alguna de las partes, como dedos, manos o pies. 

Para su diagnóstico, aparte de los daños visibles, el equipo médico, utilizará análisis de sangre, punción lumbar, cultivos microbiológicos y pruebas de imagen con el fin de encontrar el nivel de afectación. El antibiótico es el método de tratamiento más rápido y efectivo, a veces, acompañado de líquidos intravenosos que ayuden a la función de los órganos, como mantener la presión arterial o contar con un equipo de apoyo en la respiración. Es una enfermedad tan grave, que a veces es difícil de controlar, por lo que tiene una consecuencia mortal. 

Además, la infección es contagiosa, pudiéndose transmitirse a través de gotas respiratorias o contacto cercano prolongado. Por lo que el equipo médico debe actuar según un protocolo exhaustivo de vigilancia. El método preventivo clave, cabe destacar, es la vacunación. 

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