Diez mil productores de la región donde nació Germán Bahamón gerente de la FNC y que se ha disparado por la calidad del café especial podrán aprovechar esta planta
Una de las apuestas más importantes de los últimos años en la modernización de la caficultura colombina es la nueva Central de Transformación y Beneficio de Café Jorge Villamil Ortega, inaugurada por el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Germán Bahamón, en Gigante (Huila). Miles de productores pueden, desde ahora, hacer el beneficio del café en esa central a la que entregan la cereza para su procesamiento con menores costos, menos tiempo y más posibilidades de vender a mayor precio.
La decisión de ubicar la nueva central en Gigante no fue casual. El centro del Huila concentra algunos de los municipios más importantes para la producción de cafés especiales, entre ellos Gigante, Garzón, Suaza y, más al sur, Pitalito, Acevedo y Timaná, reconocidos por la calidad de sus granos en mercados internacionales.
Los caficultores señalan que la central cubre bien los productores de 20 a 30 kilómetros a la redonda. Ellos utilizan la moto para llevar pequeños bultos de la cereza. Si la producción es mayor, la transportan en pequeñas camionetas cuyos costos comparten y si el volumen es muy grande, “cargan hasta en tractor”.
La planta dee Gigant e ahorrará a los cafeteros cerca de 25 días que toma recoger, lavar y secar el café
La planta tiene capacidad para procesar hasta 35.000 kilos diarios de café cereza y beneficiará a más de 10 mil productores de la región. Otra ventaja de Gigante es que las cosechas del centro y el sur se recogen en las dos temporadas: la de “mitaca” en el primer semestre del año entre abril y junio y la llamada “grande” del segundo semestre entre septiembre y diciembre.
La importancia del proyecto se explica por al peso de Huila dentro de la economía cafetera. El departamento es le principal productor de café desde hace más de una década. En 2025 produjo 2,52 millones de sacos de café pergamino seco, equivalentes al 19,65 % de toda la cosecha nacional. Además, alberga más de 87.700 familias cafeteras distribuidas en 35 municipios y cerca de 116.000 hectáreas en producción. La productividad promedio alcanza 21,8 sacos por hectárea, superior al promedio nacional de 19,7 sacos.
Menos tiempo, mucha plata
La gran innovación es liberar al caficultor de las complejas labores de beneficio que normalmente realiza en la finca. En el modelo tradicional, después de la recolección es necesario despulpar, fermentar, lavar y secar el café al sol, tareas que demandan tiempo, agua, infraestructura y mano de obra. Los cafeteros estiman que gastan alrededor de 25-30 días en ellas. En la central se paga la cereza a muy buen precio y a final de año se hace una reliquidación. Con la nueva central, el productor podrá concentrarse en el cultivo y la cosecha, mientras la planta se encarga de todo el beneficio de la postcosecha, que es donde se asegura la calidad.
En este sentido, la planta permitirá una mayor estandarización de la calidad. Uno de los principales desafíos del café colombiano es mantener perfiles homogéneos para atender mercados especializados. Cuando cada finca realiza su propio beneficio, las diferencias en manejo pueden afectar la calidad final. Con una operación centralizada será posible controlar mejor variables críticas como fermentación, humedad y secado, obteniendo cafés con características más uniformes y calidad superior.
Premiados por calidad
Esta mejora en la calidad puede traducirse en mejores ingresos. El mercado internacional está pagando primas cada vez más altas por cafés especiales y de origen. El Huila ya goza de un enorme reconocimiento entre compradores internacionales gracias a sus perfiles de taza y una infraestructura de este tipo puede fortalecer aún más su reputación.
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Bahamón es paridario de aumentarle valor al café dsde el origen
La iniciativa del gerente de la FNC, Germán Bahamón, también se alinea con una tendencia que cada vez gana más fuerza en las regiones cafeteras: agregar valor al producto en origen. Durante años, muchos expertos han señalado que el verdadero potencial económico del sector no está únicamente en producir café, sino en transformarlo y comercializarlo con mayores niveles de procesamiento. La central de Gigante representa un paso importante en esa dirección, al incorporar tecnología y procesos industriales que permiten capturar una mayor proporción del valor generado por la cadena cafetera.
Los caficultores y los alcaldes la han recibido con entusiasmo. Ya han manifestado el interés de abrir dos nuevas pantas en La Plata y Pitalito con las cuales se podría cubrir el 30 % de la producción del departamento. Con ellas se puede lograr el gran propósito de incorporar tecnología y procesos industriales para capturar una mayor proporción del valor generado por la cadena cafetera.
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