El millonario dieño de Fura Gems, que explotaba la mina que fue de Víctor Carranza, no pudo con la inseguridad, los mineros ilegalesy entregó la concesión
El empresario indio Dev Shetty llegó a Colombia con una historia de éxitos enormes en piedras preciosas. Había sacado de la bancarrota a Gemfields en Zambia en 2009 haciendo de Kagem, ubicada en el Copperbelt, la mayor mina de esmeraldas del mundo, dos años más tarde en Mozabique había rescatado una mina de rubíes que también se convirtió en la más grande del mundo. Hacia finales de 2016, el contador indio decidió independizarse y llegó para fundar con su esposa a Fura Gems comprando la mina Coscuez, en el municipio San Pablo de Barbour, en Boyacá.
La mina contaba una historia de disputas entre esmeralderos, herencias y pleitos. Víctor Carranza, llamado el “zar de las esmeraldas” controló totalmente a Coscuez desde los años 80 hasta su muerte en 2013 conn Esmeracol. Jesús Hernando Sánchez, socio de Carranza y heredero de su influencia en el negocio, durante las “guerras verdes” fue su hombre de confianza. A partir de la muerte de Carranza su influencia disminuyó, un inversionista extranjero, Emporium HS de Hong Kong adquirió la participación mayoritaria y fue el puente de entrada a Fura Gems que compró el 76 % en 2017 y la controló hasta su liquidación. Sánchez murió abaleado en el norte de Bogotá.
Cómo replicar el éxito de Zambia en Boyacá
Dev Shetty trajo al país el discurso que había utilizado para hacer próspera la mina zambiana que produce 40 millones de quilates al año. Habló de estandarización de procesos, formalización del empleo e inversiones de largo plazo. Arrancó con un programa de modernización de infraestructura, mejoras en seguridad industrial y una transformación del modelo de operación en grande.
El ímpetu de los primeros años se fue desvaneciendo hasta 2025 Foto:Xinhua/Jhon Paz
En 2023 incluso se habló de inversiones por 200 millones de dólares para competir con los grandes productores del mercado internacional. Ese año produjo 240.000 quilates de esmeraldas en bruto.
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A la hora de los balances la empresa señala inversiones de más de $480.000 millones de pesos en modernización, empleo y proyectos sociales en Boyacá entre 2017 y 2025 y aportes fiscales de $ 45.000 millones en impuestos y regalías.
La mina tiene atractivos para la inversión. Estudios técnicos estiman que Coscuez cuenta con reservas que podrían alcanzar hasta 6 millones de quilates para los próximos 30 años, el título minero está vigente hasta 2050 y la licencia ambiental para operar a gran escala fue otorgada en 2021.
Pero las condiciones para el desarrollo del proyecto se deterioraron entre paros y hechos violentos.Como el 12 de agosto del año pasado , cuando el Ministerio de Minas y Energía dijo que la empresa Coscuez se comprometió a reconocer los procesos de minería ancestral y tradicional (guaqueros) que históricamente se han llevado a cabo en el municipio de San Pablo de Borbur, y de este modo, se estableció también el compromiso de entablar diálogo entre con 500 trabajadores formales y alrededor de 2000 mineros informales.
En la operación cotidiana de Coscuez, los conflictos laborales se volvieron recurrentes. A la violencia se sumaron problemas laborales. Los rabajadores denunciaron jornadas extensas, retrasos en pagos de seguridad social y carencias en equipos de protección. Hubo cierres temporales.
El 12 de febrero de este año Fura le pidió a la Agencia Nacional de Minería la suspensión temporal de sus operaciones en Colombia. La solicitud llegó después de un año de tropiezos acumulados que fueron minando la operación de Coscuez. El entorno de seguridad se volvió inviable. Grupos organizados tomaron control a la fuerza de sectores de la mina, bloquearon accesos, dañaron infraestructura y expusieron a los trabajadores a riesgos permanentes. Se registraron dos muertes en septiembre del año pasado.
A esa presión se sumó el asedio de mineros ilegales que, atraídos por la riqueza enterrada en los terrenos, entraban a zonas inestables sin atender a las condiciones mínimas de seguridad, lo que obligó a suspender equipos clave para la ventilación y el bombeo de agua.
La liquidación que no ha cpncluido y los compradores interesados
La decisión de solicitar la suspensión temporal de operaciones se complementó con un movimiento más radical: la empresa acudió a la Superintendencia de Sociedades para iniciar un proceso de liquidación de activos en Colombia. La liquidación de Fura Gems en Colombia ,a través de su filial Coscuez S.A.,comenzó oficialmente el 10 de febrero de 2026 y sigue en curso; aún no se ha informado que el proceso haya concluido.
Casco urbano de Coscuez
Durante meses la empresa intentó buscar inversionistas que se interesaran en la histórica mina. Sin éxito. Se habló de la Inseguridad en la zona:, con vandalización y riesgos para trabajadores. Costos elevados de operación ligado a mantener estándares modernos en una región con problemas de orden público. Y falta de sostenibilidad financiera: la empresa consideró que continuar era “ni responsable ni viable”.
Los perfiles más probables de interesados son: empresas colombianas del sector esmeraldero que quieran consolidar su control sobre las principales minas de la región. Como Muzo y Santa Rosa que ya operan minas en Boyacá . En Santa Ros herederos de Carranza tienen Eight International, con alrededor del 23 % de participación. Otros socios como Jesús Hernando Sánchez Siera (25 % vía Emerald Planet), los hermanos Rodríguez Daza (12 % vía Minesco S.A.S.), Ruby Solanyu Rocha (10 %), y Carlos Alberto Molina (30 % vía Thorn Investment Limited).
Los herederos de Carranza siguen en el negocio
Esmeraldas Santa Rosa fue liderada por Jonatan Carranza Vidal, sobrino del finado Víctor Carranza y ahora es gerenciada por Germán Humberto Forero Jiménez. Hoy, Carranza Vidal ocupa el cuarto renglón en la Junta Directiva y es el representante legal de la minera Banco Negro S. A. S.
La mina de Muzo ha estado históricamente ligada al clan Carranza, aunque tras su muerte en 2013 la operación pasó a manos de The Muzo Companies Colombia, lideradas por Charles Clifford Burge.
Inversionistas internacionales especializados en gemas también tendrían el perfil, como fondos con sede en Dubái, Hong Kong o Suiza, interesados en trazabilidad y comercio global de piedras preciosas como Emporium que ya estuvo en Coscuez.
Las esmeraldas colombianas están en el top mundial de la calidad
También mpresas que operan en oro, diamantes o cobre y buscan diversificar hacia esmeraldas que se encuentran principalmente en Oriente Medio y le atraen los activos estratégicos. Se suman fondos de inversión privados que podrían ver la mina como un activo de alto riesgo pero con potencial de rentabilidad si se estabiliza la seguridad en Boyacá.
En contra están la vandalización en minas cercanas como La Paz y la volatilidad del mercado internacional de esmeraldas. Es un mercado pequeño en comparación con otros minerales que se estima en USD 2.780 millones. Colombia exportó el año pasado USD 116 millones (95 % de la producción destinada a mercados externos). La gran competencia son Zambia y Brasil, con esmeraldas de alta calidad y precios competitivos. Dev Shetty las conoce bien.
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