Podemos sigue deshojando la margarita y mantiene en vilo el embargo de armas a Israel pese a la presión de colectivos propalestinos

Podemos sigue deshojando la margarita y mantiene en vilo el embargo de armas a Israel pese a la presión de colectivos propalestinos

La incertidumbre que rodea el decreto de embargo de armas a Israel amenaza con mantenerse hasta el último minuto. Este martes se produjo en el Congreso el debate relativo a la convalidación de esa norma, cuya votación tendrá lugar el miércoles. Y Podemos, que tiene en su mano los cuatro votos clave que decidirán si el texto sigue vigente o es derribado, volvió a evitar aclarar cómo se posicionará, pese a que varios colectivos sociales propalestinos elevaron la presión sobre los morados y pidieron a todos los grupos que apoyen el decreto por mucho que, a su juicio, sea «insuficiente». 

La decisión de la Cámara Baja de retrasar un día la votación del decreto de embargo de armas para no hacerla coincidir con el segundo aniversario de los atentados de Hamás contra Israel dio 24 horas más de margen a Podemos para definirse. No obstante, los morados siguen vadeando una contradicción: son el partido de izquierdas más crítico con el decreto de embargo de armas, que califican como «fake», pero a la vez han evitado cuidadosamente anunciar que van a tumbarlo mediante un voto en contra (su abstención sería suficiente para que saliera adelante).

En el debate de este martes, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, insistió en los mismos argumentos que lleva exponiendo la formación desde la semana pasada: el decreto es un «embargo fake«, «han pasado cuatro barcos» cargados de armamento con destino Israel por puertos españoles pese a que el texto está en vigor desde hace dos semanas y «el embargo fake incluye una cláusula para que el Consejo de Ministros pueda seguir comprando y vendiendo las armas que quiera» cuando se le antoje. «Dejen de hacer electoralismo barato con un tema tan grave como un genocidio» y «hagan de una vez algo útil para pararle los pies a ese Hitler del siglo XXI que es Netanyahu, rompan todas las relaciones con los genocidas», exigió Belarra al Gobierno.

La ya complicada postura de los morados, no obstante, se vio este martes aún más comprometida porque varios colectivos de activistas propalestinos pidieron públicamente a las formaciones políticas que apoyen un decreto que, aunque «insuficiente», es «un paso adelante». Así se expresó Eduardo Melero, portavoz del Centro Delàs de Estudios por la Paz, una de las organizaciones en cuyo trabajo, precisamente, se ha apoyado Podemos para sustentar sus críticas al decreto. «Solicitamos a todos los partidos que voten a favor» aunque el embargo no sea «eficaz» y necesite «enmiendas», pidió en la misma línea Laura Ferre, portavoz de la Red Solidaria contra la Ocupación de Palestina (Rescop).

El Gobierno, aunque de manera menos directa, también elevó la presión sobre Podemos en el debate parlamentario. «Este decreto es un texto de máximos, que exprime el margen que nos permite la normativa internacional, pero también la normativa europea», y responde a «la urgente necesidad de reaccionar a la vulneración de los derechos humanos» perpetrada por Israel, defendió el ministro de Economía, Carlos Cuerpo. «Quienes duden qué votar a este decreto, que piensen en lo que votarían las palestinas y los palestinos hoy en este pleno: la respuesta es obvia, votarían sí un millón de veces», espetó por su parte el portavoz adjunto de Sumar en el Congreso, Enrique Santiago.

El PP recupera su discurso más duro

Además de los partidos que componen el Gobierno, sus habituales aliados parlamentarios también expresaron su respaldo al decreto, aunque Junts —que ya anunció hace unos días que votará a favor de la convalidación— lo hizo con un discurso ambivalente asegurando que «llega en el peor momento», cuando se está negociando un plan de paz para Gaza entre Israel, EEUU y Hamás. No obstante, quien pronunció una alocución dura de verdad contra el texto y contra el Ejecutivo fue la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, que acusó al presidente Pedro Sánchez de poner en marcha «una farsa, una tremenda impostura», y a la izquierda de «antisemitismo».

En su discurso, Álvarez de Toledo habló de Israel y Palestina, pero también cargó de manera genérica contra el Gobierno, al que espetó que «Hamás es una organización criminal, como sus amigos de las FARC, como ETA, la matriz de Bildu». La parlamentaria del PP, asimismo, calificó a la Flotilla Global Sumud interceptada hace unos días por Israel como «la flotilla de las vanidades», y a sus integrantes —que han denunciado malos tratos de las tropas israelíes durante su detención— los tachó de «etarras e influencers por la paz en Gaza». «Qué carnaval, como no pueden hacer la revolución, hacen el ridículo», ironizó.

Álvarez de Toledo también negó que lo que se está cometiendo en Gaza sea un «genocidio» y lo calificó de «guerra feroz, despiadada», aunque sí señaló que «Netanyahu debe rendir cuentas por sus matanzas» de «miles y miles de palestinos inocentes». Igualmente, el diputado de Vox Alberto Asarta consideró una «calificación errónea» la de genocidio, y aseguró que lo que está haciendo Israel «defenderse de un enemigo que quiere su destrucción».

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