El presidente de gobierno de España desafía a Trump reuniendo en Barcelona al progresismo transatlántico
El fin de semana pasado fue un fin de semana grande para Pedro Sánchez, el presidente de gobierno de España. En 3 días trepidantes demostró claramente su liderazgo político internacional mediante la convocatoria y la celebración exitosa de tres acontecimientos políticos de indudable importancia estratégica. El primero fue la I Cumbre España – Brasil. La segunda la IV Reunión En Defensa de la Democracia y la tercera: Movilización progresista mundial. Los tres celebrados en Barcelona y los tres protagonizados por el propio Sánchez, por Lula da Silva, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y Yamandú Orsi. Los cinco son los representantes legítimos de una comunidad de naciones que suma más de 450 millones de habitantes, tres de las cuales figuran entre las 20 economías más grandes del mundo, y cuya extraordinaria importancia política se debe a las claras posiciones políticas adoptadas por ellos en la actual coyuntura política mundial. Marcada a fuego por la beligerante política internacional de Donald Trump que, aparte de llevar muerte y destrucción sin cuento a los países del Medio Oriente, amenaza a la humanidad con una nueva y aún más devastadora guerra mundial. Y en la que la oposición activa a la misma es un deber de todos los que defendemos la paz, la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y los derechos humanos.
Que es precisamente lo que han hecho Sánchez, Sheinbaun, Lula y Petro proclamando alto y claro un No a la guerra en respuesta a las criminales agresiones militares de Estados Unidos e Israel contra Líbano e Irán. Y que viene a ser una consecuencia lógica y una demostración de coherencia política con la que ellos han criticado el genocidio del pueblo palestino y han apoyado o se han solidarizado con acciones en contra del mismo. Desde el proceso por genocidio incoado en 2023 por Suráfrica en contra del primer ministro Benjamín Netanyahu, hasta el respaldo a la Flotilla Global Sumud que el año pasado intentó vanamente romper el bloqueo de la Franja de Gaza por Israel.
Dados estos antecedentes, no sorprendió a nadie que Pedro Sánchez, en respuesta a los recientes bombardeos a la población civil del sur de Líbano y de la propia Beirut, haya propuesto la suspensión del Acuerdo de cooperación estratégica UE- Israel. Y que haya negado el uso de las bases militares de Estados Unidos en España a las aeronaves de dicho país destinadas a la guerra contra Irán.
Pero no se reduce a estos términos la importancia estratégica de la cumbre y los encuentros celebrados en Barcelona el pasado fin de semana. La sola realización de los mismos significa un desafío en toda la regla a la política de Donald Trump de someter a su férula a quienes hasta hace bien poco eran considerados aliados y socios fiables. Como era efectivamente España. Por lo que no le ha hecho ninguna gracia que haya sido el presidente de gobierno de España el primero en proponer la ruptura del acuerdo estratégico entre la UE y ese Israel, país al que Trump aprecia más que a su propio país. Como vienen denunciando líderes y voceros del movimiento MAGA, que tanto contribuyeron por dos veces a su victoria electoral y que hoy comprueban con pesar que el líder en quien habían depositado su confianza en un resurgir de América, se deja manipular por Benjamín Netanyahu hasta el punto de dejarse arrastrar a una guerra de elección en Irán, que más daño que beneficio causa a sus mayorías populares. Afirman que Trump de hecho ha reemplazado la consigna MAGA por MIGA: Make Israel Great Again.
Afirman que Trump de hecho ha reemplazado la consigna MAGA por MIGA: Make Israel Great Again
Trump respondió acusando en su cuenta Truth Social a Pedro Sánchez de ser el responsable de la supuesta mala situación de la economía española y reprochándole su negativa a subir hasta el 5% del PIB el aporte de España al presupuesto militar de la OTAN.
Tampoco ha debido hacerle gracia que Pedro Sánchez reuniera a los presidentes de los tres países latinoamericanos que, aparte de ser los más importantes desde el punto de vista geopolítico, son los que tiene en la mira porque defienden la libertad, la independencia y la soberanía nacional de sus respectivos países y se muestran muy reticentes a someterse a sus dictados. En Barcelona, Claudia Sheinbaun y Lula Da Sila exigieron el fin del cruel bloqueo que la US Navy ha impuesto a Cuba y ambos se manifestaron en Barcelona a favor de que los problemas de Venezuela los resuelvan los venezolanos, sin injerencias extranjeras. Al igual que antes habían criticado la operación de comandos que permitió el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la despiadada cacería de inmigrantes realizada por el ICE en Estados Unidos. En agudo contraste con la decisión del gobierno de Pedro Sánchez de legalizar a medio millón de inmigrantes que actualmente residen en situación irregular en suelo español.
Se comprende, entonces, porque algunas de las figuras más prominentes del progresismo estadounidense aceptaran complacidos la invitación cursada por Pedro Sánchez a la Movilización progresista mundial, el tercero y último de los eventos celebrados en Barcelona. El único de los invitados que asistió fue Tim Walz, el gobernador del estado de Minesota acusado por el Departamento de Justicia de “obstrucción de la justica” por su decidida oposición al despliegue masivo de los paramilitares del ICE en su estado, ordenado por Trump con el fin de reprimir las multitudinarias manifestaciones de protesta causadas por el asesinato a plena luz del día, en la capital de Minesota y el pasado mes de enero, de dos ciudadanos estadounidenses: Renee God y Alex Pretti. El senador Bernie Sander, cabeza visible del progresismo estadounidense, compensó su imposibilidad de asistir en persona, con un vibrante discurso en Streaming en el que ratificó su oposición militante a la guerra de su país e Israel contra Irán y Líbano y su compromiso con la lucha contra la brutal desigualdad social que padece actualmente la sociedad estadounidense. También intervino on line en cumbre Zohran Mamdani, el joven musulmán que se declara socialista y que, a pesar o mejor dicho gracias a su credo religioso y su orientación política, fue elegido por abrumadora mayoría alcalde de la ciudad de Nueva York.
Concluyo contrastando dos imágenes. La de obsecuencia y servilismo ofrecida por los gobernantes de los 12 países países latinoamericanos que participaron en marzo en la cumbre Escudo de las Américas, convocada por Donald Trump, con la de independencia, dignidad y coraje ofrecida por los presidentes de los cuatro países latinoamericanos que asistieron a la cumbre del progresismo trasatlántico convocada por Pedro Sánchez en Barcelona.
Del mismo autor: Realidad y fantasía de la agresión contra Irán
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