Un vuelo de Ryanair entre la ciudad holandesa de Eindhoven y Palma de Mallorca se convirtió el domingo por la noche en un viaje de terror para los pasajeros a bordo por unas fortísimas turbulencias cuando el avión estaba a punto de aterrizar en Baleares.
La salida ya se retrasó porque hubo que descongelar las alas, según han relatado los pasajeros. El vuelo transcurrió tranquilo, hasta que las ráfagas de viento que alcanzaron velocidades de 150 kilómetros por hora sobre Mallorca, tornaron la situación en realmente violenta.
Ya llegando a la isla les anunciaron por megafonía diez minutos de turbulencias, pero después de que el Boeing 737 hiciera un giro por la isla, el primer intento de aterrizaje tuvo que ser abortado.
El piloto dijo a los pasajeros que quería volver a intentarlo de nuevo, pero que no había garantía de que finalmente lo lograrían. En los vídeos que llevan los medios locales se puede escuchar a los pasajeros gritar, llorar e incluso rezar, en un aterrizaje que finalmente se saldó con éxito y sin más consecuencias que el terror vivido a bordo.

