Pagos de Anguix y los "Ribera de Frontera"

Pagos de Anguix y los "Ribera de Frontera"


Joan Juvé, al frente de la poderosa e histórica firma de Cava Juvé y Camps, de la distribuidora “Primeras Marcas” y de la firma de elaboración de vinos blancos tranquilos en Penedés, de Finca Espiells, de la que ya hemos hablado aquí en alguna ocasión, tenía claro interés en la Ribera del Duero. Muchas veces cogía el coche y saliendo de Sant Sadurní, recorría los pueblos de la Ribera, mirando los viñedos, las zonas, estudiándolas. Su idea era, algún día, invertir, comprar viñedos, y elaborar vinos allí.

El que ya estaba elaborándolos en pleno corazón de la Ribera Burgalesa, concretamente en Pedrosa de Duero, era José Manuel Pérez Ovejas. Nieto, hijo y sobrino de viticultores, fundadores de la Denominación de Origen Ribera del Duero en 1982 con la marca Hermanos Pérez Pascuas, José Manuel elaboraba los Viña Pedrosa, marca de vinos puntera en la denominación y ejemplo de por qué Ribera se convirtió en una zona de referencia en tan poco tiempo.

 IMAGEN: Viñedos de la bodega de Pagos de Anguix. Cedida por la bodega

En 2018 y tras tiempo de relación con los hermanos Rubio, que habían fundado en el 2000 la bodega Torres de Anguix, Juvé la compra con sus casi 50 hectáreas de viñedo y le cambia el nombre por Pagos de Anguix. A su vez, y muy cerca de allí, otra bodega, Campos Góticos, se vende. A los Juvé les interesa las 35 hectáreas de viñedo en ecológico que tiene esta firma, y la compra también. En total, y en la actualidad, ya tienen 80 hectáreas en ecológico. Cuenta con el equipo enológico de la bodega con Pedro Elena a la cabeza.

Diamante Dorado

Los viñedos están situados en los pueblecitos de Anguix y Olmedillo de Roa, las zonas de viñedos más viejos y poblados, junto con La Horra, Roa, Pedrosa, y algunos más en ese cogollo que la famosísima catadora y crítica vinícola británica, Jancis Robinson, definió como Diamante Dorado por sus características de suelo y clima. A los de las bodegas de la zona les pareció muy bien que les llamaran así. Si a las firmas que hay en la carretera de Peñafiel a Quintanilla, en la provincia de Valladolid, se le llama la “Milla de Oro” de Ribera, pues a las de esta zona en Burgos, Diamante Dorado, y todos tan contentos.

 IMAGEN: Bodega de Pagos de Anguix. Cedida por la bodega.

El 13 de marzo de 2019 saltó una noticia que conmocionó al mundo del vino, sobre todo en Ribera del Duero. José Manuel Pérez Ovejas el creador de los vinos, impulsor de los viñedos de calidad y la comercialización de Viña Pedrosa, se veía obligado a abandonar la firma familiar en donde había trabajado 30 años. Por su enorme prestigio le cayeron ofertas, que más que una lluvia parecía un diluvio. Estuvo tranquilo, pensó en su propio proyecto, Dominio de Calogía; y poco después se encontró con Joan Juvé.

Catalán y castellano comprendieron que esa colaboración iba a ser muy fructífera y empezaron a trabajar. Hace pocos años que Joan Juvé le dejó el mando total de toda la firma a su hija Meritxell. Una mujer joven con fuerza, energía y preparación que al frente de un equipo fabuloso está reforzando todos los flancos de la empresa familiar.

Viñedos de Frontera

Ella dirige la nueva trasformación de Pagos de Anguix, apoyándose en Pérez Ovejas y sus conocimientos de viñedos y elaboraciones. Las 80 hectáreas en ecológico las llaman “Viñedos de Frontera” porque están en el extremo norte de la Ribera del Duero, a una altitud de 850 metros; y detrás de Olmedillo de Roa ya no hay ni viñedos ni denominación de origen. Es la frontera.

El objetivo son unos vinos que buscan la frescura frente a la pastosidad, la elegancia a la rudeza, finos, pero de guarda. La modernidad, en suma. Elaboran toda una gama de vinos, desde un rosado muy bueno, pasado por otros como: Pagos de Anguix Ocho Dos Dos, con nueve meses de crianza, el Barrueco, Prado Lobo, nombre de diferentes pagos; y ahora mismo acaban de presentar Pagos de Anguix Costalara 2022.

 IMAGEN: Uvas de la bodega de Pagos de Anguix. Cedida por la bodega.

En la bodega Meritxell Juvé no ha ahorrado en gastos. Utilizan en los depósitos un sistema que llaman “Osiris”, aparatos complejos que aspiran el CO2 que se produce en la fermentación y lo reinyectan en el depósito para mejorar las maceraciones. Cada año renuevan la tercera parte del parque de barricas, fundamentalmente de tonelerías francesa, más caras, pero de gran calidad.

El resultado es esta novedad Pago de Anguix Costalara 2022. Tempranillo cien por cien con una crianza de 12 meses en barrica. Aparece con una gran intensidad aromática, expresividad y mucha elegancia. Domina la fruta madura, tonos minerales, ligeros recuerdos de la crianza en madera. La boca, aunque tiene estructura, es de paso sedoso y la frescura que le produce una equilibrada acidez que además le garantiza la longevidad. P.V.P. 30 euros.

Vinos de alto nivel que empiezan a mostrar la modernidad y el camino de futuro de Ribera del Duero.

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