Orion se separa del módulo de servicio con éxito

Orion se separa del módulo de servicio con éxito

La misión Artemis II encara sus últimos momentos antes del regreso a la Tierra, en una operación que se podrá seguir en directo y que concentra algunos de los instantes más delicados de todo el viaje. Tras más de diez días en el espacio profundo y un recorrido de alrededor de 1,1 millones de kilómetros, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Jeremy Hansen y Christina Koch se preparan para una reentrada que pondrá a prueba tanto la tecnología de la cápsula Orion como la resistencia física de la tripulación.

El amerizaje está previsto para las 2:07 de la madrugada del sábado (hora peninsular española), aunque la retransmisión oficial de la NASA arrancará a partir de las 00:30. En unos 13 minutos, la nave atravesará la atmósfera a velocidades cercanas a los 40.000 kilómetros por hora, generando temperaturas superiores a los 2.500 grados y sometiendo a los astronautas a fuerzas de hasta cuatro veces la gravedad terrestre.

Se trata de un momento crítico en el que cualquier fallo puede resultar determinante. Para minimizar riesgos, la NASA ha optado por un perfil de reentrada más directo y controlado, tras detectar en Artemis I comportamientos inesperados en el escudo térmico de Orion. Este ajuste busca garantizar un descenso más estable, aunque implique renunciar a maniobras más complejas.

Si todo transcurre según lo previsto, la cápsula desplegará su sistema de paracaídas antes de amerizar en el océano Pacífico, frente a la costa de California. Será entonces cuando se complete con éxito la primera misión tripulada del programa Artemis, un paso clave en la estrategia de la NASA para volver a llevar humanos a la Luna en los próximos años.

11/04/2026

Imágenes para el recuerdo

Mientras la nave Orion vuelve a entrar en nuestro planeta, recordamos algunas impresionantes imágenes que los astronautas de Artemis II han tomado durante la misión.

11/04/2026

La nave se reposiciona para el amerizaje

La cápsula Orion ha ejecutado una nueva maniobra de ajuste para colocarse en la orientación correcta de cara al amerizaje. Tras separarse del módulo de servicio, la nave debe alinearse con precisión para garantizar una entrada controlada en la atmósfera y preparar el despliegue de los paracaídas.

11/04/2026

Orion se separa del módulo de servicio

La cápsula Orion ya se ha separado con éxito del módulo de servicio europeo, un paso clave antes de la reentrada a la Tierra. A partir de este momento, la nave continúa en solitario el tramo más delicado del regreso.

El módulo, que ha proporcionado energía, propulsión y soporte vital durante toda la misión, seguirá una trayectoria distinta y acabará desintegrándose en la atmósfera al no estar preparado para soportar el calor extremo.

11/04/2026

En pleno océano Pacífico

¿Por qué esa localización? Es una zona alejada y controlada exclusivamente por los equipos de la NASA y la Marina estadounidense.

Se busca un entorno con aguas lo más tranquilas posible y condiciones meteorológicas estables, pero también un espacio lo suficientemente amplio para gestionar con seguridad todos los elementos que se liberan durante el descenso.

11/04/2026

Así se despliegan los paracaídas de Artemis II

El descenso final de la cápsula Orion sigue una secuencia muy precisa de paracaídas que se activa a distintas altitudes para reducir la velocidad de forma progresiva.

Primero se liberan los paracaídas de frenado (drogue), en dos fases, a unos 24.000 pies (unos 7.300 metros), estabilizando la cápsula tras la reentrada. Después entran en acción los paracaídas piloto, que preparan el despliegue de los principales.

Finalmente, se abren los tres paracaídas principales, también en varias fases, hasta quedar completamente desplegados a baja altitud. Son los que reducen la velocidad hasta permitir un amerizaje seguro en el océano.

11/04/2026

¿Dónde ameriza Artemis II?

La cápsula Orion tiene previsto amerizar en el océano Pacífico, frente a la costa de California, en una zona cuidadosamente seleccionada por la NASA para garantizar una recuperación rápida y segura.

El punto de entrada en la atmósfera se sitúa a unos 3.200 kilómetros del lugar de amerizaje, desde donde la nave recorrerá los últimos minutos de descenso hasta impactar en el agua.

En esa área ya espera el operativo de rescate, con el buque USS John P. Murtha, helicópteros y equipos especializados listos para intervenir en cuanto la cápsula toque el océano.

La NASA ha pedido evitar la zona de amerizaje de Artemis II.

11/04/2026

El USS John P. Murtha, clave en la recuperación de Artemis II

El operativo de recuperación de Artemis II está liderado por el buque anfibio USS John P. Murtha, una embarcación de la Marina de Estados Unidos diseñada para operaciones complejas en alta mar

Se trata de un buque de asalto anfibio de la clase San Antonio, puesto en servicio en 2017, con una eslora de unos 208 metros y capacidad para transportar helicópteros, vehículos y equipos especializados.

Este tipo de buques está preparado para desplegar rápidamente embarcaciones auxiliares y equipos de rescate, como los buzos que aseguran la cápsula tras el amerizaje. Además, cuenta con instalaciones médicas a bordo, lo que permite realizar una primera evaluación de los astronautas nada más ser recuperados.

En el caso de Artemis II, el USS John P. Murtha actúa como centro de operaciones en la zona de amerizaje, coordinando helicópteros, equipos de buceo y el traslado de la tripulación desde la cápsula Orion hasta el barco, donde serán atendidos tras su regreso del espacio profundo.

11/04/2026

Qué ocurre después del amerizaje de Artemis II

Una vez confirmada la señal de splash down, comienza una fase igualmente crítica, aunque menos visible: la recuperación de la cápsula y de la tripulación en mitad del océano Pacífico. Durante los primeros minutos, el equipo de rescate mantiene una distancia de seguridad para descartar posibles riesgos, como fugas, gases residuales o daños estructurales tras la reentrada.

Superada esa primera comprobación, buzos especializados se aproximan a la cápsula Orion para asegurarla y estabilizarla. Aunque el sistema activa automáticamente cinco flotadores para mantenerla en posición vertical, es necesario fijarla y prepararla para la apertura segura de la escotilla.

El siguiente paso es el acceso a la tripulación. Un médico entra primero en la cápsula para evaluar el estado de los astronautas, que acaban de soportar fuerzas de hasta cuatro veces la gravedad terrestre tras varios días en microgravedad. Después, uno a uno, son ayudados a salir y trasladados a una plataforma exterior.

Desde allí, los cuatro astronautas serán evacuados en helicóptero hasta el buque anfibio USS John P. Murtha, desplegado en la zona de amerizaje. En paralelo, el equipo técnico inicia la recuperación de la cápsula Orion, que será izada a bordo para su análisis.

11/04/2026

El calor no es el único riesgo

Más allá del calor extremo, hay otro factor crítico durante la reentrada: las fuerzas G. A medida que la cápsula Orion atraviesa la atmósfera y comienza a frenar de forma brusca, los astronautas pasan de estar en microgravedad a soportar aceleraciones de hasta tres o cuatro veces la gravedad terrestre.

Esto significa que, en cuestión de segundos, su cuerpo puede llegar a pesar cuatro veces más de lo habitual. La sensación es la de ser empujados contra el asiento con una intensidad creciente, dificultando incluso movimientos básicos o la propia respiración.

El desafío es mayor porque su organismo lleva días adaptado a la ingravidez. En ese tiempo, el sistema cardiovascular se relaja y pierde capacidad para gestionar correctamente el flujo sanguíneo, lo que aumenta el riesgo de mareos o desmayos al volver a condiciones de gravedad.

Por eso, además del entrenamiento previo, los astronautas utilizan prendas de compresión bajo el traje que ayudan a mantener la presión arterial estable. Es una medida clave para soportar uno de los momentos más exigentes físicamente de toda la misión.

11/04/2026

El escudo térmico

Tras la misión Artemis I, la NASA detectó un comportamiento inesperado en el escudo térmico de Orion. El material, llamado Avcoat, presentó grietas y pequeños desprendimientos durante la reentrada. No comprometieron la seguridad de la cápsula, pero sí llamaron la atención porque no se ajustaban del todo a lo previsto en los modelos.

El origen estaba en la acumulación de gases dentro del material durante el calentamiento extremo. Al liberarse, esos gases podían provocar pequeñas fracturas en la superficie del escudo. Es un efecto conocido en este tipo de materiales ablativos, pero en Artemis I se observó de forma más notable de lo esperado.

Por eso, para Artemis II la NASA ha optado por ajustar el perfil de reentrada: una trayectoria más directa y controlada, con el objetivo de reducir ese estrés térmico y evitar que se repita ese comportamiento.

Ese escudo térmico, además, impresiona por sus dimensiones. Con unos cinco metros de diámetro, es el mayor jamás utilizado en una cápsula tripulada, y cubre toda la base de Orion, la zona más expuesta durante la reentrada. Su grosor alcanza varios centímetros.

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