¿Qué se le pide al Señor de los Milagros?
Las personas acuden al Señor de los Milagros con peticiones sinceras, muchas veces desesperadas, buscando una respuesta que solo la fe puede entregar. Estas son algunas de las solicitudes más comunes:
- Sanar enfermedades graves o terminales.
- Solucionar problemas económicos como deudas o desempleo.
- Restaurar relaciones familiares o reconciliaciones difíciles.
- Liberar de adicciones o situaciones de violencia.
- Recibir protección divina en momentos de peligro.
El creyente acude a esta imagen con el corazón en la mano, convencido de que, si hay alguien que puede hacer lo imposible, es el Señor de los Milagros.
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¿Cómo hacerle una petición al Señor de los Milagros?
Hacer una petición no requiere fórmulas complicadas, pero sí una preparación espiritual sincera. Los pasos más recomendados por los sacerdotes de la Basílica de Buga son:
- Buscar un momento de tranquilidad, sin interrupciones.
- Encender una vela blanca o morada como símbolo de luz y esperanza.
- Orar con humildad y fe, sin exigir, sino entregando el problema en manos del Señor.
- Ofrecer una promesa o acción en agradecimiento si la petición es escuchada.
- Repetir la oración durante varios días, especialmente si se hace una novena.
El corazón es lo más importante. No importa el lugar, la hora o si se está en casa o en el trabajo. Lo esencial es la fe con la que se eleva la oración.
Oración completa al Señor de los Milagros para hacer peticiones urgentes
«Señor de los Milagros, en tu presencia vengo a hacer mi oración. Mi fe en ti está presente, porque tú todo lo llenas. Estás en todas partes, para que en todas partes yo te busque.
Haz que mi súplica sea sencilla como la del niño, humilde como la del pobre, sincera como la del pecador arrepentido. Aquí estoy, Señor, pobre ante el rico, enfermo ante el médico, débil ante el omnipotente.
Te ruego humildemente por esta necesidad urgente que me aflige [mencionar aquí la petición]. Aunque me esfuerzo, mis medios no son suficientes. Por eso, la deposito a tus pies sagrados, confiando en tu misericordia infinita.
Extiende tu mano poderosa y concédeme la gracia que imploro. Por los méritos de tu madre, la Virgen Dolorosa, no desoigas este clamor que nace del corazón.
Hoy te doy gracias anticipadas, porque sé que escuchas al que clama con fe. Te alabo, te bendigo y te glorifico, mi buen Señor de los Milagros. Si es tu voluntad, concédeme esta petición, y llévame algún día a gozar de tu presencia en la gloria eterna. Amén.»

