Viajo a Estados Unidos. No sé si alguien más lo hace, pero mi primer impulso ante un vuelo largo siempre es repasar la oferta de películas de principio a final, marcar en favoritos las que más me atraen y, una vez reducida la muestra a cinco o seis candidatas, seleccionar un par de ganadoras para el trayecto. Es verano de 2025, la aerolínea es Iberia, y me sorprende ver dos películas en su catálogo de las que de no había oído hablar.
La primera es Quiz Lady, una comedia protagonizada por Sandra Oh y Awkwafina, con Will Ferrell y Jason Schwartzman en el reparto. La segunda, Monsieur Aznavour, un biopic sobre la vida de Charles Aznavour, el cantante francés de origen armenio. La primera es divertidísima y la segunda, más evidente, pero entretenida y didáctica. La primera jamás se estrenará en España y la segunda lo hará meses después.
Los aviones son espacios particulares, reducidos, en los que la ausencia de cobertura y los movimientos restringidos nos ofrecen un vacío para la desconexión total. Oportunidades para dormir, leer un libro, jugar a un videojuego o, sí, ver esa película a la que no hicimos caso en tierra. Pero, ¿cómo llega una película o una serie a nuestro asiento? ¿Por qué parece que Iberia tiene acceso a largometrajes que no existen ni existirán jamás en las plataformas a las que estoy suscrito? Y, ¿qué pinta el cine español en todo esto? En mi pequeña pantalla veo títulos como Votemos o Los tortuga. ¿Representan las aerolíneas un ingreso importante para nuestra industria?
Ventanas, pero no las de tu salón
Antes de continuar, es importante explicar este concepto, que puede resultar algo ajeno. Cuando una película está lista para disfrutarse en cines, los productores suelen contratar los servicios de empresas de distribución. Estas son las encargadas de realizar una hoja de ruta que marcará la vida del largometraje, los lugares en los que se verá (exhibirá). Cada parada en el viaje, es una ventana.
Pongamos el caso de Los domingos. El público pudo ver, por primera vez, la película de Alauda Ruiz de Azúa, en el Festival de Cine de San Sebastián. Después de esa primera ventana, pasó por otros festivales y, finalmente, llegó a salas el pasado 22 de septiembre. Gracias a su buen rendimiento y a las recientes nominaciones al Goya, se mantendrá en cartelera algo por encima de lo habitual, pero pasados unos cuatro meses, irá desapareciendo para llegar a plataformas (Netflix, Movistar+, Prime Video, etc.), siguiendo los compromisos que cerrase su distribuidora. Dentro de poco, podrá mostrarse en televisión lineal (en las cadenas que tenemos en nuestro mando a distancia).
Los aviones, explica Álex Lafuente, uno de los fundadores de la productora y distribuidora BTEAM (distribuidora, precisamente, de Los domingos), son otra ventana, otra forma de hacer llegar la película al público, que suele abrirse cuando se cierran las salas. «Lo habitual es hacerlo en el mes cuatro, cuando ya no entra en conflicto con la sala». La doble vertiente de BTEAM, distribuir y producir, permite a Lafuente conocer perfectamente las posibilidades que ofrecen las aerolíneas desde todos los ángulos.
Cuenta que «es raro que una película internacional que compramos para distribuir en España nos permita también explotar la ventana de las aerolíneas». Así que el negocio de nuestra industria con las pantallitas en el aire se reduce, básicamente, a explotar nuestras propias películas. Pero tampoco representa mucho ingreso. Se suelen recaudar, por película «entre 3.000 y 10.000 euros, algo simbólico».
Países en las nubes
Una vez entendido qué supone mostrar un largometraje en aviones para la recaudación de una película, toca entender por qué pude ver en un avión algo que tardaría meses en llegar al cine de mi barrio. Y la clave está en los territorios.
Volvamos a Los domingos. Una aerolínea como Iberia podrá incluir esa película en su catálogo alrededor de enero/febrero, cuatro meses después de su estreno en España. Si eres ciudadano alemán, Los domingos quizás no se estrene jamás en los cines de Berlín, por lo que será más fácil que la veas volando a Madrid con Iberia. Con el cine americano se puede vivir algo similar.
Hay películas que podrás ver volando antes que en tu ciudad, porque el proceso de distribución internacional es más complejo que los acuerdos con aerolíneas, que son casi automáticos. La excepción son los grandes títulos de Hollywood, que ya suelen realizar estrenos globales, así que es improbable que una aerolínea pueda adelantarse.
Pude ver Quiz Lady porque su compañía, 20th Century Fox, fragmentó su estreno y no encontró exhibición en España. Pero jamás verás una de Marvel antes en un avión que en una cadena de cines, puesto que su salida a bombo y platillo en salas está asegurada.
Álex Lafuente ha vivido algo similar recientemente. «Sí, puede surgir un conflicto con otros territorios. Es el problema de los aviones, que se desplazan, y en ellos conviven viajeros de varios países, con lo que podrían ver películas españolas que todavía no se ha estrenado en su país. Sirat, que nosotros distribuimos, se estrenaba en EE UU a la vez que llegaba a Iberia. Habitualmente, esto se resuelve con conversaciones con los agentes de ventas, productores y distribuidores de territorios clave». Si quieres ver un estreno extranjero antes que nadie, compra un par de billetes.
Intermediarios para el embarque
El otro elemento esencial de este lío de licencias, tiempos, negociaciones y permisos son esos agentes de ventas que Álex menciona. Como BTeam no puede estar constantemente hablando con cada compañía aérea de cada país, pero sin duda quiere que los viajeros de Ethiopian Airlines o Cathay Pacific puedan disfrutar de las aventuras de una niña que se quiere meter a monja, lo más fácil es vender los derechos globales de exhibición en aerolíneas a una misma empresa, que ya se encargará de repartirlos.
Es el caso de Spafax, proveedor actual de contenido para Iberia. No ha sido fácil contactar con un responsable de Spafax que nos cuente qué hacen exactamente en esta compañía, que a priori tiene nombre de ¿material de papelería? ¿agencia de seguros? ¿negocio de envíos? Pero, tras un par de travesías en los bravos mares de LinkedIn, llego a María Amor Martínez, manager de cuentas y responsable de adquisiciones, especializada en la captación de cine español para Iberia, con más de doce años en la compañía.
Es ella quien me explica que Spafax es «una agencia global de medios que trabaja con las principales aerolíneas del mundo». Su trabajo es «seleccionar y gestionar entretenimiento para estas empresas». Además, realizan análisis de datos que justifiquen y refuercen sus decisiones. En sus responsabilidades, también aparece una profunda y compleja gestión de archivos, pues una vez cierran adquisiciones con agentes cinematográficos, Spafax se encarga de codificar y enviar a los aviones cada contenido. La exigencia es mayúscula, ya que la incorporación a los sistemas de entretenimiento a bordo es lenta.
«Nunca me ha pasado en todo el tiempo que llevo aquí, pero si tuviésemos que quitar una película a mitad de mes, costaría mucho dinero«. María Amor es una apasionada de su trabajo, algo imprescindible para el mismo. «Por deformación profesional y porque el cine es lo que me gusta, estoy muy al tanto. Leo medios, escucho podcast, no dejo de informarme. Es verdad que los grandes estudios son ya muy organizados y tienen una parrilla de disponibilidades anual y mensual muy clara. El cine español, que es lo que ahora ocupa mi jornada, te pide que estés más encima. Hay relaciones que ya están hechas, pero hay títulos más pequeños que debes investigar quién lo lleva, quién tiene los derechos, perseguirlo».
Experiencia del consumidor
Pauso un segundo todas las revelaciones de Spafax para hablar con los jefes de todo esto, la razón de mi curiosidad y el motivo por el que estamos aquí. La aerolínea, Iberia. Salvo error por mi parte (ninguna otra aerolínea ha respondido o querido hablar para este reportaje, que ya ves tú, ni que fuera esto una sobremesa de Telecinco), en nuestro país solo Iberia y Air Europa tienen ficción a bordo. En Iberia se refieren a ese sistema como IFE (siglas de «In Flight Entertaiment») y sus máximas responsables son Beatriz Sánchez Sanz, responsable de sistema de entretenimiento a bordo y María de Castro e Almeida, manager de aircrafts interiors. Con ellas hablo para entender cómo coordinan su oferta audiovisual.
«Con mucho esfuerzo», confiesa Beatriz Sánchez entre risas, mientras desarrolla en qué vuelos ofrecen cine, series, música o videojuegos. «Nosotros tenemos contenido audiovisual en las naves más grandes, que denominamos ‘wide bodies’ (cuerpos amplios) y en una nave concreta de menor tamaño, el A321XLR, que también hace vuelos de largo radio. El 97% de los vuelos que llevan sistema de entretenimiento a bordo son de largo radio, es decir, de largo recorrido. Pero, en ocasiones, hay naves de gran tamaño que realizan vuelos de medio radio, como a Londres. En ese caso, se podría igualmente disfrutar del sistema de entretenimiento a bordo».
Su oferta, que se renueva cada mes, se puede consultar en la web. El catálogo de Iberia se actualiza constantemente y de forma automática, normalmente porque se termina el plazo de explotación (una licencia suele durar hasta los seis meses para un estreno y doce para clásico), pero también porque Beatriz y María están constantemente en contacto con Spafax para coordinar información sobre sus clientes y poder mostrar aquellos títulos que más les interesan.
Lo que se ve es igual viajes a México o a Nueva York, pero siempre enfocado en el cliente Iberia. «Intentamos incluir títulos latinoamericanos», explica Sánchez, «puesto que es un mercado muy importante para nosotros. O, por ejemplo, hace un año que abrimos ruta a Japón, y también incluimos muestras del cine del país para que los clientes puedan disfrutarlo. Y, por supuesto, como compañía española, mostramos cine español, que tenemos una cinematografía excelente».
Éxitos en lo alto
Además del cuidado de Spafax a la hora de realizar análisis, comprobar rentabilidad y medir comportamientos antes de colocar una película en tu asiento, mi conversación con María Amor muestra de que tras esa aparentemente fría amalgama de datos, hay personas con intuición y pasión, que gestionan con criterio lo que vemos en el aire. De hecho, me cuenta una anécdota que me atañe directamente y que, albricias, pone en valor la figura del crítico.
«Siempre hay sorpresas. Nos pasó, por ejemplo, con Esperando a Dalí. Te lo quería decir porque tú hiciste una crítica muy positiva de la película en CINEMANÍA y me sirvió para añadirla al catálogo. Hay veces que no cubres un hueco y no tienes claro qué película incluir. Vi Esperando a Dalí y me gustó mucho, pero no tenía claro si meterla en un nuevo paquete. Y leí tu crítica y dijiste lo que necesitaba para incluirla, hablaste de su aspecto de fábula, de su capacidad de transportarte. Una vez la subimos, lo petó. Entró en el top 3 de las películas más vistas de noviembre de 2023 y se mantuvo durante varios meses en el top 5. Y luego, meses después, la recuperamos y siguió funcionando».
Emoción absoluta, agradecimiento total, lágrimas de ilusión al conocer esta historia. Sorprendentemente, hay casos de éxito en los que yo no he tenido nada que ver (ya paro). Beatriz Sánchez contaba que, en 2025, Gladiator II había sido un éxito sin precedentes y Cónclave había superado toda expectativa en las fechas en las que falleció el Papa Francisco. María Amor amplía estos titulares.
«Lo que mejor funciona son películas familiares, cine de acción y grandes estrenos. Las películas premiadas suben cuando se acercan los Oscar. Luego hay cosas especiales, como Solo en casa, que en Navidad siempre crece, pero en julio vuelve al top de las más vistas. Hay películas que no rinden en tierra pero sí a bordo. Pasó con Emilia Pérez o con Cats, hace años». «En series», continúa, «lo que más triunfa son comedias de siempre como Friends o The Big Bang Theory o éxitos del momento como The White Lotus o La casa del dragón”.
Con estos datos y la propia experiencia, parece coherente advertir una tendencia. El avión es un lugar en el que recuperar estrenos perdidos, o en el que ver aquello por lo que decidiste no pagar en una sala, por el motivo que sea, pero sobre lo que mantienes un interés. Precisamente por aquella excepcionalidad del avión que mencionaba al principio, en la que ese estrecho recinto se convierte en un paréntesis vital, los placeres culpables se acentúan. Total, este tiempo es un regalo. Podemos fallar. Irónicamente, uno de los sitios donde (espero que se me entienda) «peor» se puede ver una película, es a su vez un contexto que promueve el riesgo, la actitud más cinéfila de todas.
Líneas rojas
Para terminar este repaso, ¿qué censuras sufre el contenido audiovisual en el aire? María Amor nos cuenta que: «en Spafax contamos con un equipo en Londres –allí está la sede de Spafax, que es una empresa británica– que realiza un trabajo exhaustivo de análisis de cada película, al que apoyan numerosos equipos locales repartidos por todo el mundo. Hay un visionado técnico en el que se apunta todo, de forma muy detallada. Trabajamos con muchos tipos de cliente, con necesidades muy cambiantes, con lo que describimos cada plano para que cada cliente valore si la película puede ir o no a bordo».
La sensibilidad de las aerolíneas, comentamos, suele ir asociada a realidades culturales o religiosas de sus países. «En ocasiones, es frecuente crear una versión editada. Según el caso, quitamos desnudez, sexo, marcas o logos de la competencia». El elemento más crítico es, por supuesto, secuencias complejas en aviones o sobre vuelos que, digamos, salen mal.
«Si hay escenas de accidentes en aviones, esa película va fuera», confirma María Amor. «Pero no necesita llegar a tanto: hace poco no pudimos mostrar Un funeral de locos porque tenía un chiste relacionado con un avión que se estrellaba». Si eres La sociedad de la nieve, ni lo intentes.
Si están leyendo este artículo en un aeropuerto, después de haber comprado un sándwich carísimo y a punto de embarcar, espero que les haya ayudado a comprender mejor esta pequeña gran parte de su inminente viaje. Yo hace poco viajé a Brasil (para entrevistar a Timothée Chalamet) y pude recuperar Nadie 2 (no se la recomiendo), Weapons y Materialistas (estas sí). Buen vuelo a todos. Ánimo con ese bebé.

